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"Vi a un hombre muy excitado que gritaba Alá Akbar": la pesadilla yihadista regresa a Francia

3 min
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Trèbes (Francia) (AFP)

"Vi a un individuo muy excitado que tenía una pistola, un cuchillo y que gritaba 'Alá Akbar'" explicó a la AFP Christian Guibbert, un expolicía que sufrió la toma de rehenes del viernes en un supermercado, en un nuevo ataque yihadista en Francia.

Al menos tres personas murieron y varias resultaron heridas en el ataque en un supermercado de Trèves reivindicado por el grupo Estado Islámico.

El atacante, Radouane Lakdim, un francés nacido en Marruecos, de 25 años, "gritó a la gente que estaba ahí que se tiraran al piso. Ya había una persona en tierra, supimos luego que estaba muerta", cuenta con tranquilidad el policía retirado que comprendió enseguida que se trataba de un atentado. Recuerda haber escuchado "cinco o seis disparos".

Guibbert, de 64 años, hacía sus compras hacia las 10H00 (09H00 GMT) en el supermercado Super U de Trèbes, junto a su mujer y su cuñada, cuando "escuché detonaciones".

"Me acerqué para ver lo que pasaba", dijo. Entonces vio al atacante con "un arma de puño y un cuchillo".

Estaba "muy alterado", "muy enojado". "Gritaba Alá Akbar (Alá es grande). Lo gritó varias veces".

"Yo estaba a cinco metros", contó por su parte un guardia del supermercado, que prefiere permanecer anónimo. "Me disparó dos veces. Disparaba mal", dice subrayando que en esos casos "no hay tiempo para pensar: se da media vuelta y se escapa".

"Evacué al personal, los hice pasar por atrás para alejarlos de la zona, una veintena de personas quizás. No tardé", continúa este hombre que durante 22 años sirvió en las Fuerzas Armadas.

- Escondidos en un refrigerador -

Christian Guibbert llevó por su parte a su mujer y cuñada "a resguardo con las personas que estaban alrededor. Los hice entrar en un refrigerador de carnicero", dice. "Era un gran refrigerador. Para mí, estaban en seguridad", destaca, estimando que esas personas se quedaron dentro una "buena media hora" antes de ser evacuados.

Con la gente dentro del refrigerador, Guibbert regresó y escondido entre las góndolas llamó "a la gendarmería. Les dije lo que sucedía. Di la posición del tipo y lo que tenía en las manos. Me vio. Creo que me vio cuando telefoneaba".

"Me corrió detrás con el cuchillo, me escapé y cuando me di vuelta ya no estaba", dice. El policía retirado logró entonces "salir por la salida de emergencia".

Una vez fuera contó a la gendarmería nuevamente la posición del atacante y lo que había visto. Las fuerzas de seguridad lo evacuaron y establecieron un perímetro de seguridad.

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