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Manifestación tumultuosa en Barcelona tras la detención de Puigdemont

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Barcelona (AFP)

Miles de separatistas catalanes protestaron este domingo en Barcelona para tratar de mostrar que la detención del expresidente Carles Puigdemont en Alemania no detendrá su camino hacia la independencia, en una tarde marcada por altercados entre manifestantes y policías.

Mientras una multitud desfilaba con las tradicionales banderas independentistas, los ánimos se fueron encendiendo entre los manifestantes convocados por los Comités de Defensa de la República (CDR), un grupo radical que defiende que Cataluña debe separarse de España sin más demora.

Cerca de la delegación del Gobierno en Barcelona, algunos de ellos lanzaron contenedores hacia policías catalanes, los Mossos d'Esquadra, que respondieron a la muchedumbre con porrazos e incluso disparos al aire.

Ante la delegación de la Comisión Europea, los manifestantes gritaron: "Esta Europa es una vergüenza". A pesar de los esfuerzos de Puigdemont, instalado en Bruselas tras el fracaso de la declaración de independencia catalana, ningún miembro de la Unión Europea apoyó la causa separatista de una de las regiones más ricas de España.

Delante del consulado de Alemania, algunos de los presentes mostraron una foto de la canciller alemana Angela Merkel, con un bigote a lo Hitler.

- "Las sonrisas se han acabado" -

"Se acabaron las sonrisas", gritaban muchos manifestantes en referencia a la "revolución de las sonrisas", la expresión con la que los dirigentes independentistas solían nombrar el proceso separatista.

"Con la prisión o los arrestos no terminan con nada, al contrario", aseguró Yolanda Salleras, una fisioterapeuta de 37 años. "Nos quieren enterrar pero a cada golpe que dan salen cuatro nuevos independentistas. Nos pueden decapitar pero somos dos millones, saldrán nuevos".

Para ella se acabó el tiempo de las manifestaciones. "Lo hemos hecho durante muchos años y no hemos llegado muy lejos. Yo pararía el pais, una huelga general de varios días para que los liberen a todos. Necesitamos algo más radical", opinó.

Algunos líderes como Elsa Artadi, una diputada cercana a Carles Puigdemont, hicieron sin embargo un llamamiento a la calma.

Según la radio catalana, varios miembros de los CDR cortaron carreteras provocando atascos, como hicieron en las dos huelgas celebradas en Cataluña tras las cargas policiales ocurridas el 1 de octubre, durante la celebración del referéndum de autodeterminación prohibido por la justicia española.

Además de Carles Puigdemont, detenido este domingo en Alemania en virtud de una orden de detención europea, nueve dirigentes independentistas están encarcelados en España por su papel en el intento de secesión de Cataluña el año pasado.

Otros cinco exmiembros del Gobierno catalán destituido se hallan actualmente en el extranjero tras huir al mismo tiempo que Puigdemont, que comparecerá el lunes ante un juez.

"Espero que no lo extraditen aunque soy poco optimista", dijo Rosa Vela, una profesora de 60 años.

Judith Cárpena, una estudiante de arquitectura de 22 años, se dirigió por su parte a quienes se oponen a la independencia de Cataluña. "No canten victoria", dijo. "No es el fin del independentismo, ni mucho menos. El independentismo lo lidera el pueblo y a todos no nos pueden encarcelar. Habrá otros Puigdemont".

"Vamos a seguir resistiendo y luchando para ser libres", aseguró Julio Vallmitjana, un jubilado de 64 años, de cabello blanco con coleta y barba tupida, que se mantenía a distancia del tumulto.

"Yo antes estaba por la confrontación pero me he dado cuenta que no es el mejor camino. Solo nos queda ir por las buenas. El problema es que los buenos nunca ganan pero nosotros seremos los primeros".

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