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Edificios públicos son blanco de ataques violentos en noreste de Brasil

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Sao Paulo (AFP)

Varias ciudades del estado Ceará, en el noreste de Brasil, fueron blanco de ataques violentos el fin de semana, complicando la ya comprometida situación de seguridad en esta región, informó el gobierno local.

En la capital, Fortaleza, varios edificios de la administración pública fueron atacados y unos cinco autobuses incendiados a lo largo del sábado y la madrugada del domingo, mientras que un intercambio de disparos entre policías y sospechosos en los alrededores de la Secretaría de Justicia y Ciudadanía dejó a tres de los presuntos delincuentes muertos, reportó la Secretaría de Seguridad Pública de Ceará.

Otras dos ciudades del estado fueron blanco de los ataques. En Sobral, norte de Ceará, intentaron incendiar el edificio de la Coordinación Integrada de Operaciones de Seguridad, y en Cascavel, costa este, incendiaron decenas de vehículos que habían sido incautados por las autoridades de tránsito, según detalló el portal de noticias G1.

Unas seis personas fueron detenidas hasta el momento, informaron el domingo las autoridades, que no adelantaron ninguna línea de investigación.

Según versiones de prensa local, los ataques pueden tratarse de una represalia de facciones criminales a la posible instalación de bloqueadores de señal celular en las cárceles.

"Vivimos una crisis sin precedentes. Es innegable que las facciones se fortalecieron en nuestro estado y nuestras cárceles hoy funcionan como oficinas de crimen", dijo el presidente del sindicato de agentes penitenciarios de Ceará, Valdomiro Barbosa, citado por la estatal Agencia Brasil.

Presa de una escalada de asesinatos, Fortaleza es la capital más violenta de Brasil, según el Atlas de la Violencia de 2017. La ciudad, situada en una de las franjas costeras más exuberantes del país, registró el año pasado un aumento del 96,4% de homicidios respecto a 2016, según datos oficiales.

El aumento es interpretado por los especialistas como consecuencia de la lucha desatada entre bandas rivales de narcotraficantes establecidas en la región.

En enero, Fortaleza fue escenario de la mayor masacre de la historia de Ceará, cuando 14 personas fueron asesinadas mientras se celebraba una fiesta en un club nocturno.

Dos días después, diez presos morían durante un motín en una prisión del interior del estado. Ambos hechos responderían también a una lucha entre facciones.

En febrero, el gobierno brasileño decidió enviar refuerzos policiales a Ceará después de que apareciera muerto en el estado uno de los presuntos capos del Primer Comando de la Capital (PCC), una de las mayores facciones del tráfico de drogas del país.

Dos semanas después, siete personas murieron y otras tantas resultaron heridas durante tres ataques sangrientos en la capital.

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