Unión Europea y Turquía

La UE y Turquía conversan de sus numerosas diferencias

El primer ministro bulgaro Boyko Borissov, el presidente del Consejo europeo Donald Tusk, el presidente turco Tayyip Erdogan y el presidente de la Comisión europea Jean-Claude Juncker en la residencia Euxinograd, cerca de Varna, Bulgaria, el 26 de marzo de 2018.
El primer ministro bulgaro Boyko Borissov, el presidente del Consejo europeo Donald Tusk, el presidente turco Tayyip Erdogan y el presidente de la Comisión europea Jean-Claude Juncker en la residencia Euxinograd, cerca de Varna, Bulgaria, el 26 de marzo de 2018. Bulgarian Government Press Office/ Reuters

Durante la cumbre EU-Turquía, que se llevó a cabo en Varna, Bulgaria, la Unión Europea comunicó sus inquietudes al presidente Recep Tayyip Erdogan, tanto sobre el tema del respeto de los derechos humanos como sobre la intervención en Afrín, Siria.

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Todos lo admitieron este lunes 26 de marzo: las relaciones entre Turquía y la Unión Europea no están en su mejor momento. Los Europeos listaron primero sus numerosas reclamaciones: giro autoritario del presidente turco, litigio en el mar Mediterráneo acerca de las reservas de gas y la ofensiva turca en Siria.

Impasible, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, pidió nuevamente la exención de visa para los ciudadanos turcos y denunció que el tema de la unión aduanera no avanza. En cuanto a los tres mil millones prometidos a Turquía por acoger a los millones de refugiados sirios, a penas más de la mitad fue desembolsada.

Tras esta reunión, ningún avance concreto se puede señalar, según Donald Tusk. “No hemos alcanzado ningún acuerdo hoy”, declaró el presidente del Consejo Europeo después de una cena de trabajo en el balneario búlgaro.

A pesar de este contexto tenso, Europa no quiere cerrar la puerta a Turquía. “Estoy en contra de esta idea simple, superficial, a veces demagógica y populista que quisiera que rompiésemos las negociaciones de adhesión de Turquía (en la UE)”, adivirtió el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Y por una buena razón, Europa necesita demasiado un socio turco en materia de lucha en contra del terrorismo y para la gestión de los flujos migratorios. Desde la firma del pacto entre la UE y Turquía, las llegadas de migrantes a Europa cayeron del 97%, celebraron los Europeos.

De igual manera para Ankara, para quien la UE sigue siendo una preciosa socia comercial. Recep Tayyip Erdogan no faltó en recordarlo: “La UE es un socio estratégico para Turquía y sería un error aislar a Turquía de la UE”.

Artículo de la corresponsal de RFI en Bruselas, Joana Hostein, adaptado por Tristan Ustyanowski

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