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López Obrador, el candidato que se ha transformado en cada elección en México

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México (AFP)

El veterano izquierdista Andrés Manuel López Obrador vuelve a buscar la presidencia de México prometiendo acabar con la corrupción, pero trata de suavizar su estilo criticado por sus detractores como populista y promete que "la tercera (candidatura) es la vencida".

El político de 64 años, de cabello completamente cano y hablar parsimonioso, es un viejo conocido en la política mexicana pues ya buscó la presidencia en 2006 y 2012.

Originario del sureño estado de Tabasco y militante en sus inicios del exhegemónico PRI, posteriormente del PRD y ahora de Morena, el partido que él mismo fundó, López Obrador es una figura que polariza opiniones.

Para sus simpatizantes es un hombre honesto y sencillo, mientras que sus detractores lo tachan de autoritario, demagogo y mesiánico.

Trabaja desde muy temprano. Como alcalde de Ciudad de México (2000-2006) institucionalizó la "mañanera", rueda de prensa que arrancaba al amanecer.

- Entre Jesucristo, "El Che" y Venezuela-

Quienes lo conocen aseguran que es profundamente religioso pero al mismo tiempo se proclama fiel al prócer Benito Juárez, padre del férreo Estado laico mexicano.

Se especula si es católico o protestante: su partido evoca a la virgen de Guadalupe, llamada cariñosamente la "Morenita", y se alió con un polémico partido de inspiración evangelista.

Cuando se le cuestiona sobre aborto o matrimonio igualitario, responde que serían materia de consultas populares.

"La mayor de estas contradicciones está en el nombre de su hijo menor, Jesús Ernesto, llamado así por Jesucristo y Ernesto 'Che' Guevara", escribió el columnista Raymundo Rivapalacio en el diario El Financiero.

Las comparaciones con el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez lo han perseguido por años y arrecian en este 2018, cuando sus detractores más duros alertan que con AMLO México terminaría como Venezuela, en una profunda crisis política y económica.

"Nos inspiramos en lo mejor de nuestra historia nacional. Ni chavismo, ni trumpismo", dijo el lunes en un video.

- Amor y paz -

López Obrador arrancó campaña en 2006 con amplía ventaja pero perdió por 0,56% ante el conservador Felipe Calderón. Denunció un presunto fraude, encabezó multitudinarias marchas y colapsó el ya caótico tráfico capitalino ocupando con sus seguidores durante semanas kilómetros del turístico Paseo de la Reforma.

Con el paso de los años ha moderado su discurso y en 2012 arrancó tercero y quedó segundo detrás de Enrique Peña Nieto, del PRI.

"A mí me gusta más el Andrés Manuel de ahora que el anterior", dice a la AFP la senadora izquierdista Dolores Padierna. Lo describe como "sencillo, humilde y muy humano".

Mientras que en 2006 atacaba sin tregua a sus adversarios, ahora pregona "amor y paz" y promete tender la mano y evitar rencores.

"Fue el famoso AMLO amoroso, que hasta hablaba de la república del amor. Fue un cambio total", dice a la AFP el diputado del conservador Acción Nacional Jorge Triana, uno de sus críticos.

Antaño formal sin tacha, ahora revela un lado cómico.

"Ahora soy Andrés Manuelovich", dice sonriente en un video, reproducido viralmente, para mofarse de las denuncias de una potencial injerencia rusa en su favor.

En un documental sobre su vida aparece con su esposa e hijos y dice que en esta elección tiene dos opciones: "A Palacio Nacional (sede del Ejecutivo) o a La Chingada", finca de su propiedad bautizada con la expresión mexicana usada para mandar a alguien "al diablo" y en el que promete retirarse si pierde.

Pero sus críticos aseguran que por momentos aflora lo que sería "su verdadera personalidad",

Triana evoca una ríspida entrevista radiofónica de 2017.

"No dejaba hablar al periodista, lo ofendió. Dijo una serie de cosas, muy agresiva, muy violento, un plan muy autoritario muy intolerante a la crítica", dice.

La virtud del veterano izquierdista, señala Martha Anaya, columnista de El Heraldo, es que ha sabido capitalizar el hartazgo de los mexicanos ante la corrupción que ha marcado al PRI.

Algo similar a 1988, cuando el izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas perdió una elección que se presume fue fraudulenta frente a Carlos Salinas, del PRI.

"En aquel entonces el PRI iba para abajo, había un gran sentimiento de hastío, la figura naciente fue Cárdenas, hoy esa figura que está atrayendo toda esa parte del descontento se llama Andrés Manuel López Obrador", dice a la AFP.

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