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Abdelfatah Al-Sisi: de líder golpista a gobernante autoritario de Egipto

Abdel Fattah al-Sisi es amplio favorito para ganar las elecciones de Egipto
Abdel Fattah al-Sisi es amplio favorito para ganar las elecciones de Egipto Presidencia de Egipto / Reuters

Abdel Fattah al-Sisi tiene la reelección garantizada en las elecciones presidenciales de Egipto. Alabado por muchos por proveer estabilidad, también ha sido criticado por devolver a Egipto a un régimen autocrático.

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Abdel Fattah al-Sisi, dio sus primeros pasos en 2013 para convertirse en el hombre más poderoso de Egipto, cuando siendo jefe del ejército y ministro de defensa apareció en televisión nacional anunciándole al presidente Mohammed Morsi un ultimátum: abdicar en las próximas 48 horas o enfrentar las consecuencias.

A la declaración le siguieron semanas de protestas masivas contra el gobierno de Morsi, el cual falló en sacar al país de la crisis política y económica que le siguió al derrocamiento del gobernante Hosni Mubarak durante las protestas de la Primavera Árabe en 2011.

El ultimátum de Sisi estuvo acompañado de frecuentes escenas de júbilo en la Plaza central de Tahrir en El Cairo. Los manifestantes vitoreaban, los motociclistas pitaban y el público gritaba: “Adelante Sisi, Morsi no es mi presidente”.

Cuando Morsi se negó a renunciar, los militares lo arrestaron y Sisi intervino para llenar el vacío de poder. Menos de un año después, Sisi ganó las elecciones presidenciales de manera aplastante con el 96.9% de los votos.

Desde entonces, ha sido criticado por sumergir a Egipto en el autoritarismo. Sin embargo, para muchos, Sisi sigue siendo visto como la respuesta ante la agitación que sobrecogió a Egipto tras las protestas de la Primavera Árabe y la destitución de Mubarak.

Sisi surgió del puesto de feria a la presidencia

Nacido en El Cairo el 19 de Noviembre de 1954, Sisi fue el segundo de ocho hijos. Creció en una familia pudiente en el antiguo distrito de Gamaliya, donde los vecinos lo recuerdan como un niño particularmente disciplinado. Mientras que otros niños del lugar jugaban fútbol o fumaban, Sisi y su grupo de amigos levantaban pesas hechas de tubos de metal y piedras.
“Siempre pareció que Abdel Fattah tenía un objetivo. Tenía fuerza de voluntad”, le dijo a Reuters Atif al-Zaabalawi, un teñidor que solía ver a Sisi en Gamaliya.

Sisi provenía de una familia de comerciantes, y su padre, quien dirigía un puesto en el bazar turístico Khan al-Khalili, lo impulsó a trabajar en su tienda todos los días después del colegio. En 1977 se graduó de la academia militar de Egipto, donde se enroló para entrenarse como oficial del ejército.

Durante las tres décadas siguientes escaló continuamente en los rangos, estudió en el extranjero, en la Escuela Británica Militar del Personal en Surrey en 1992 al igual que en la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos en Pensilvania en 2006, donde miembros del equipo lo describieron como una persona introvertida y "claramente muy entregado".

En una entrevista del 2013 con el periódico Daily Star, Steve Gerras, el consultor de la facultad de Sisi en la Escuela de Guerra, destacó que "para muchos estadounidenses en ese momento, el islam no tenía muy buena reputación. Para él (Sisi), era importante que nosotros nos enteráramos de las cosas buenas de su religión".

Poco después de la destitución de Mubarak, Sisi fue nombrado jefe de la inteligencia militar. Tiempo después fue ascendido al puesto de Ministro de Defensa en agosto de 2012, luego de que un recién elegido Morsi le ordenara al Mariscal de Campo Muhammed Hussein Tantawi, el líder de 76 años de SCAF (Concejo Supremo de las Fuerzas Armadas) que se retirara.

Pero la nominación de Sisi por Morsi, el primer presidente egipcio elegido libremente y no militar, desató mucha especulación sobre si el nuevo jefe del ejército tenía relaciones con el movimiento islámico de Morsi Hermanos Musulmanes.

Aunque la hermandad negó los reportes de relaciones, los rumores persistieron. Y muchos expertos egipcios sostienen que Sisi no hubiera podido escalar en los rangos militares bajo Mubarak de haber tenido relaciones con el movimiento.

Golpe militar para encarar la jefatura de Estado

Aún si las simpatías de Sisi hubiesen influido en su nombramiento como ministro de defensa, pronto se volvió evidente que no eran con Morsi.

Mientras crecía el descontento con el gobierno del presidente, Sisi señaló que podría verse forzado a intervenir. Luego de que millones pidieran la renuncia de Morsi, su resolución se consolidó hacia la acción. El 1 de Julio de 2013, Sisi anunció su ahora fatídico ultimátum, demandando al gobierno de Morsi que "cumpliera las peticiones del pueblo" en 48 horas o el ejército egipcio intervendría para restaurar el orden. Dos días después, Morsi estaba bajo custodia.

En el momento del golpe, la popularidad de Sisi se había elevado entre los egipcios seculares, liberales. En palabras del periódico egipcio Al-Shorouk, "Abdel Fatah al-Sisi ha logrado volverse popular entre los revolucionarios (manifestantes anti-Morsi) al igual que entre partidarios del antiguo régimen, quienes lo ven como el baluarte contra los Hermanos Musulmanes".

Sin embargo, como líder interino del país y luego como presidente, Sisi ha devuelto a Egipto a un gobierno autocrático, acabando con todas las formas de disidencia.

Grupos de derechos humanos han denunciado su trayectoria de encarcelar o silenciar periodistas y activistas críticos de su gobierno, mientras que la justicia ha condenado a penas de muerte a cientos de simpatizantes de los Hermanos.

De igual manera ha acabado sin piedad con la oposición política, quedando con gran ventaja en las elecciones presidenciales del 26 al 28 de marzo, luego de que sus dos rivales fueran arrestados.

"El gobierno arrestó a los opositores clave o los intimidó hasta sacarlos de la carrera electoral", le dijo a Reuters Amr Magdi, un investigador sobre Medio Oriente y África del Norte para Derechos Humanos, añadiendo que la represión es peor ahora de lo que era bajo Mubarak.

Apenas el mes pasado, Sisi pronunció un discurso ante una audiencia, entre la que estaba su propio ministro de defensa, en el que dijo que no permitiría que nadie amenazara la estabilidad de Egipto.

"Moriría antes de que alguien se inmiscuya con su seguridad", dijo, añadiendo que lo que le pasó a Mubarak no se repetiría. "Quedan advertidos, lo que pasó hace siete u ocho años no volverá a pasar en Egipto".

Aunque Sisi prometió respetar el límite egipcio de dos términos presidenciales, sus esfuerzos por consolidar el poder, eliminando la oposición, han despertado temores de que trate de reformar la constitución.

"Como van las cosas vemos que (Sisi)… está decidido por quedarse en el poder. Tal vez veamos al gobierno haciendo enmiendas para reducir los límites de los términos y para introducir herramientas más represivas", dijo Magdi.

Pero para los muchos que llegaron a votar esta semana, votar por Sisi era simplemente votar por la estabilidad.

"Si no fuera por Sisi, el país habría colapsado", dijo Sayed Kamel, dueño de una librería en El Cairo.

Los comentarios de Kamel fueron apoyados por Fayez Amín, un empleado en turismo de 72 años quién votó en el exclusivo barrio de El Zamalek.
"De no haber sido por Sisi, Egipto se hubiera convertido en Irak, Yemen, Siria y Libia -ellos (los islamistas) habrían destruido el país", dijo Amín.Over.

Con Reuters

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