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La ONU abandona Liberia dejando paz pero no justicia

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Monrovia (AFP)

La Misión de la ONU en Liberia (MINUL) abandona el país este viernes tras más de 14 años de presencia con la satisfacción de haber contribuido a devolverle la paz después de una terrible guerra civil, cuyos crímenes no fueron castigados por la justicia.

Liberia es con sus vecinas Sierra Leona y Costa de Marfil uno de los tres países de África Occidental que recobraron la paz "gracias en parte al respaldo de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas", declaró el miércoles el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ante el Consejo de Seguridad.

Atormentados por el recuerdo de las atrocidades de la guerra civil (1989-2003) que dejó unos 250.000 muertos, los liberianos no olvidarán su deuda con los cascos azules, asegura un miembro destacado de la sociedad civil, Eugene Farkollie.

"No es necesario recordarle a nadie cómo las tropas de la ONU salvaron miles de vidas enviando una fuerza avanzada cuando las facciones rivales se libraban a un juego de masacre", explica. "La Misión dio a los refugiados la esperanza de volver a casa y construyó escuelas".

De visita en Monrovia la semana pasada, la subsecretaria general de la ONU, Amina Mohamed, rindió homenaje a Liberia por el camino recorrido en los últimos años. "En 2003, la Misión se desplegó en lo que se consideraba un Estado fallido, con instituciones estatales en ruinas, una economía inexistente y una policía y un ejército desintegrados", recordó.

Poco menos de 13 años después, el 1 de julio de 2016, la MINUL devolvió oficialmente sus responsabilidades en materia de seguridad a las fuerzas armadas y a la policía liberianas.

Para Samuel Smith, un experto liberiano en seguridad, la actuación de las fuerzas nacionales durante las elecciones de 2017 demuestra que empiezan a ser capaces de valerse por sí mismas, después de más de una década bajo tutela de la ONU.

- "Pasar página" -

Pero todavía queda mucho por hacer para tratar las raíces del conflicto y asegurar una paz duradera, según varios expertos.

"La paz seguirá siendo frágil mientras haya gente que se sienta excluida de la vida económica y política del país y mientras la corrupción mine la confianza en las instituciones", avisó Amina Mohamed.

La subsecretaria general de la ONU consideró "vital aplicar las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y hacer votar leyes esenciales que apoyen la integración local y la reconciliación".

Las recomendaciones publicadas en 2009 por esa comisión, que investigó los crímenes de guerra cometidos durante la guerra civil, todavía no se han aplicado, en un intento por mantener la paz civil, ya que algunos de los jefes de guerra acusados son considerados "héroes" por sus comunidades respectivas.

Durante una ceremonia para la salida de la MINUL, el presidente George Weah dijo que los autores de crímenes debían "responder ante sus víctimas" y pidió "crear el clima para que los liberianos consigan perdonarse y pasar página".

Para Ibrahim Al Bakri Nyei, un politólogo liberiano de la School of Oriental and African Studies (SOAS) de Londres, los dirigentes del país deberían ofrecer a las víctimas un acceso a la justicia y a los autores de atrocidades, "la posibilidad de pedir perdón o de justificar sus actos ante un tribunal". Según él, se necesitaría el apoyo de la ONU para establecer esa tribunal.

Numerosas personalidades implicadas directamente en la guerra siguen ocupando cargos importantes en los círculos políticos y económicos de Liberia.

Uno de los principales actores del conflicto, el ex jefe de guerra Charles Taylor, quien presidió el país entre 1997 y 2003, fue condenado en 2012 por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra perpetrados en Sierra Leona, pero no fue juzgado por los actos violentos cometidos en su propio país.

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