Ministro de Hacienda de Brasil dejará el puesto para hacer campaña

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Brasilia (AFP)

El ministro brasileño de Hacienda, Henrique Meirelles, se afilió este martes al partido del presidente Michel Temer, el MDB, y afirmó que dejará el puesto esta semana para poder hacer campaña en vistas de las presidenciales de octubre.

La decisión de Meirelles le pone en la carrera para ser el candidato del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), puesto al que también aspira el propio Temer, que manifestó su intención de probarse en las urnas.

Según la última encuesta de Datafolha, publicada a fines de enero, ninguno de los dos supera el 1% de intención de voto, cuando faltan seis meses para los comicios.

Meirelles, de 72 años, fue presidente del Banco Central durante la gestión del presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y cuenta con un amplio respaldo de los mercados. Además, no se ha visto implicado hasta ahora en las investigaciones de la Operación Lava Jato, sobre un vasto escándalo de corrupción que tiene al borde de la cárcel a Lula y en la mira a Temer y a los principales dirigentes del MDB.

"Tengo un proyecto de candidatura a la Presidencia", afirmó Meirelles este martes, citado por varios medios locales. Pero matizó: "Entrando en el partido, vamos a discutir los próximos pasos y cuál es la mejor composición partidaria para evitar que Brasil tenga políticas populistas, oportunistas, que llevaron al país a la peor recesión de la historia".

Meirelles afirmó que dejará su cargo el próximo viernes, fecha límite para que los ministros con aspiraciones electorales dejen su cargo.

Durante su discurso, reivindicó el legado de su política económica, implantada desde que Temer asumió el gobierno en 2016 tras el impeachment de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff.

Meirelles condujo un severo ajuste fiscal para reordenar las cuentas públicas y recuperar la confianza de los mercados.

Pese a que la economía brasileña da señales de recuperación, el índice de desempleo continúa alto (12,6%) y la popularidad de Temer no logra despegar: apenas el 6% de los brasileños aprueban su gestión, según Datafolha.

"Recuperé un país que estaba quebrado. Estoy orgulloso de lo que hice y preciso mostrar lo que se está haciendo. Si yo no tengo una tribuna, lo que pasará es que los candidatos saldrán y me atacarán. Sería una cobardía no ser candidato", aseguró Temer el mes pasado a la revista IstoÉ, después de varios meses de especulaciones sobre su candidatura.

Lo cierto es que el único gran favorito en las encuestas continúa siendo Lula, quien no tiene asegurada su candidatura -y ni siquiera su libertad- tras haber sido condenado por corrupción y lavado de dinero.

Todo esto convierte a las elecciones presidenciales de octubre en las más inciertas de los últimos años.