Evans Cheruiyot, de los laureles de Boston a la explotación en Francia

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Nairobi (AFP)

El paraíso está en ocasiones construido de malas intenciones. El keniano Evans Cheruiyot, que en 2008 ganó el maratón de Boston, vivió la penosa experiencia hace algunos años de toparse con un mánager que le hizo vivir en condiciones infrahumanas en Francia. La cara oculta de las estrellas del atletismo urbano.

"Fue una experiencia destructiva", explica a la AFP Cheruiyot, también ganador del maratón de Milán en 2007 y de los 20 km de París en 2005, actualmente empresario y agricultor en Eldoret, al oeste de Kenia.

"Estábamos hacinados en un cuarto estrecho de un edificio en ruinas, sin agua corriente. Para el uso doméstico y la ducha debíamos utilizar el agua del río con cubos y pagar cada uno 200 euros de alquiler", recuerda sobre aquellos años, a mediados de la década de los 2000.

- 'Condiciones contrarias a la condición humana' -

Alertado por los vecinos y las víctimas, el alcalde de Vendeheim, cerca de Estrasburgo, descubrió que un grupo de 15 atletas kenianos, entre ellos Cheruiyot, entonces de 23 años, y cuatro mujeres vivían "en condiciones contrarias a la dignidad humana", según la justicia.

Este episodio marcó el fin de la relación con el mánager francés Jean-Marie Conrath, condenado a tres meses de prisión y 8.000 euros de multa por el tribunal correccional de Estrasburgo.

"No ganaba mucho, pero tenía la oportunidad de participar en los cross de Europa y quería ayudar a mis padres y a mi familia", recuerda Cheruiyot, séptimo de nueve hermanos.

"Correr es un sacrificio. Los atletas nos entrenamos duro, en condiciones difíciles y sin la ayuda del gobierno o la federación, así que no me gusta la actitud de la gente que promueve a los atletas pero le quita sus ganancias", añade.

"Nuestros jóvenes atletas tienen tantas ganas de ganar dinero sin importar el precio... Ha habido varios casos de atletas que se han quedado sin recursos en Corea o Malasia después de que intermediarios les hubieran prometido ponerles en contacto con promotores que desaparecieron con su dinero", asegura Joseph Ngure, antiguo entrenador de jóvenes.

La Federación Keniana de Atletismo (AK) estableció una lista negra de atletas extranjeros que tienen prohibido ocuparse de los intereses de los deportistas del país, aunque Ngure asegura que todavía quedan mánagers que lo hacen.

- La prudencia -

"Los atletas deben ser prudentes para evitar ser tomados por intermediarios que les proponen ponerles en contacto con mánagers extranjeros que les atraerán con grandes promesas", advirtió el maratoniano Patrick Ngwatu, que dirige a un grupo de 300 atletas en Ngong, cerca de Nairobi.

"Los jóvenes ven el deporte como un medio de ayudar a sus familias. Han visto a otros ganar mucho dinero en el extranjero e invertir en el inmobiliario y la tierra. Quieren hacer algo parecido y están preparados a todo para viajar y correr en Europa y Asia", insistie Ngwatu.

El técnico explica otro ejemplo: "Uno de nuestros maratonianos, John Thuo Nyambura, falleció de muerte repentina en Japón hace algunas semanas y nadie pudo acudir en su ayuda, después de que fuera expulsado de su universidad debido a sus malos resultados. Tuvimos que recaudar fondos para repatriar el cuerpo al país".

Nyambura falleció de neumonía en enero, a los 24 años.

"Muchas cosas han cambiado. Hace 20 años a los atletas se les metía en camionetas que cruzaban Europa. Los mánagers hacían correr a los atletas donde querían, a veces sin pagarles. Las federaciones en Etiopía y Kenia están muy pendientes actualmente. Seguro, algunos mánagers hacen cosas que no se toleran, pero cada vez menos", añade el holandés Jos Hermens, al frente de la primera escudería profesional de 'running'.