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La transformación de Irak en 15 años

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Bagdad (AFP)

El 9 de abril de 2003, la coalición encabezada por Estados Unidos derrocó al régimen de Sadam Husein. Quince años después de la invasión, la vida de los iraquíes ha cambiado a nivel económico, político, diplomático y religioso.

- Economía -

La caída del régimen puso fin a 12 años de embargo decretado por la ONU después de que Sadam Husein invadiera Kuwait en 1990.

El país volvió al engranaje del comercio internacional. Pese a ello, de los 34 millones de iraquíes, en la actualidad casi 8 millones viven con menos de 2,2 dólares por día (ONU).

Con 153.000 millones de barriles de reservas petroleras probadas, Irak es el segundo productor más importante de la OPEP. Como el precio del barril se triplicó con relación a 2003, el PIB pasó de 29.000 millones de dólares en 2001 a 171.000 millones en 2016.

El país no ha conseguido diversificar su economía y el gobierno sigue obteniendo el 99% de sus ingresos del sector petrolero que desde 2003 aportó 800.000 millones de dólares. Sin embargo, la corrupción le costó al país 312.000 millones, según el centro Injah para el desarrollo económico.

- Política -

El partido Baas, único, omnipresente y omnipotente, desapareció. En las elecciones celebradas desde hace 15 años, el partido laico de Sadam Husein dio paso a una miríada de formaciones políticas, muchas de ellas controladas por dignatarios religiosos o tribales.

Un sistema tácito de atribución de cargos reserva puestos a distintas comunidades, pero los chiitas (dos tercios de la población) predominan en las instituciones políticas y militares que en tiempos de Sadam Husein estaban en manos de los sunitas.

- Relaciones Exteriores -

Sadam Husein libró una guerra de ocho años contra Irán. Ahora este último influye en muchas fuerzas políticas e incluso apoya a algunas facciones armadas.

Arabia Saudita, sunita y gran rival regional de Teherán, intenta mejorar sus relaciones con Irak después de décadas de tensiones provocadas por la invasión de Kuwait.

Irak, vecino de Turquía y Siria, un país en guerra, insiste en que no se le utilice para los intereses de terceros.

En 15 años la imagen de Estados Unidos ha ido evolucionando, pasando de liberador a ocupante, de enemigo a aliado en función de los acontecimientos.

Las tropas de la coalición antiyihadista encabezada por Estados Unidos cooperaron con las fuerzas iraquíes para derrotar al grupo Estado Islámico (EI), que se había apoderado de parte del territorio en 2014.

- Religión -

Otrora estimada en un millón de personas, de las cuales 600.000 en Bagdad, la comunidad cristiana de Irak, formada por caldeos (los más numerosos), asirios, armenios y siríacos (católicos u ortodoxos), quedó reducida a 350.000 miembros.

En el pasado, los chiitas estuvieron privados de libertad de movimiento en los lugares santos. Ahora, cada año, llegan de todo el país y del mundo entero a los santuarios de Kerbala, Nayaf, Samarra o Bagdad con motivo de las fiestas religiosas.

Las opiniones de la principal autoridad chiita del país, el gran ayatolá Alí Sistani, ganaron peso. Él fue quien, por ejemplo, movilizó a las unidades paramilitares del Hashd al Shaabi, muy importantes en la lucha contra el grupo EI.

- Los kurdos -

Los kurdos, muy reprimidos por Sadam Husein, velaron por la ampliación de su autonomía en la Constitución redactada después de la invasión.

Ganaron territorios y prerrogativas. Pero la Constitución dejó temas en el aire y las negociaciones posteriores no dieron fruto.

En septiembre de 2017, Erbil, capital de la región autónoma, organizó un referéndum de independencia en el que se impuso el sí, pero la consulta dividió a los kurdos y desató una férrea reacción de Bagdad, que envió tropas y recuperó las zonas disputadas.

Bagdad acabó con el proyecto de un Estado viable económicamente tomando el control de campos petroleros de la región.

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