Tras la pista de la colosal fortuna del tío de Bashar al Asad en Francia

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París (AFP)

Por sí solo representa el 80% de los activos confiscados por las aduanas francesas en 2017. Rifaat al Asad, el tío del presidente sirio, sospechoso de haber amasado fraudulentamente un patrimonio colosal en Europa, podría tener que explicar pronto ante la justicia francesa el origen de su fortuna.

La investigación financiera, que se abrió hace cuatro años, "está cerca de su fin", aseguran fuentes próximas al caso.

En febrero 1982, Rifaat al Asad dirigía las Brigadas de defensa de la revolución cuando este cuerpo de élite del régimen reprimió una insurrección sunita en Hama (centro), que dejó entre 10.000 y 40.000 muertos, según estimaciones. Dos años más tarde tuvo que exiliarse tras un golpe de Estado fallido contra su hermano Hafez al Asad, padre de Bashar, que dirigió Siria de 1971 a 2000.

A su llegada a Europa, este hombre vivía a lo grande con sus cuatro esposas, sus diez hijos y su séquito. La justicia francesa comenzó a interesarse en él y abrió una investigación judicial en abril 2014 tras la denuncia de dos oenegés, Sherpa y Transparency International.

La lista de los bienes adquiridos, principalmente en la década de 1980 a través de compañías offshore en Panamá, Curazao, Liechtenstein, Luxemburgo y Gibraltar, los dejó atónitos: 503 propiedades en España; dos mansiones en París, incluida una de 3.000 m2; una finca y un castillo en la región parisina; 7.300 metros cuadrados de oficinas en Lyon... Solo en Francia, su patrimonio está valorado en 90 millones de euros.

La mayoría fueron incautados provisionalmente. En 2017, de los 862 millones de euros incautados por las aduanas, 691 pertenecían a Rifaat al Asad, de 80 años, reveló en marzo la dirección nacional de aduanas.

Los investigadores sospechan también que su familia, disimulándose detrás de una sociedad panameña, habría sido en realidad la verdadera dueña de Witanhurst, la residencia más grande de Londres después del palacio de Buckingham, que fue vendida en 2007.

- 'El dinero llovía' -

Su tren de vida intriga. "El dinero llovía", cuenta un exgestionario en Francia, que afirma --según una fuente próxima a la investigación-- haber retirado entre 1996 y 2010 "unos 100.000 euros por mes" para pagar a empleados.

Interrogado una primera vez en 2015, Rifaat al Asad evadió las preguntas y aseguró que no gestionaba personalmente su fortuna. "Me ocupo únicamente de política", aseguró. Una versión contradicha por escuchas telefónicas y testigos que afirman que "nunca delega" y "está al tanto de todos sus negocios".

Rifaat al Asad afirmó que los fondos en cuestión provenían del rey Abdalá de Arabia Saudita. Pero no logró convencer a los jueces. Estos lo acusaron en junio de 2016 de "blanqueo de fraude fiscal en banda organizada" y "malversación de fondos públicos".

Su defensa presentó entonces un cheque de 10 millones de dólares de 1984, proveniente del rey Abdalá, que en ese entonces era príncipe heredero, para justificar la proveniencia del dinero.

"Presentamos pruebas de otros tres importantes pagos en 2008, 2009 y 2010 --posteriores a las adquisiciones-- pero que demuestran la ayuda continua y masiva del rey desde inicios de los años 80", dijeron a la AFP los abogados del exdignatario sirio Pierre Haïk, Pierre Cornut-Gentille y Benjamin Grundler.

Igualmente, entregaron hace poco a la justicia una carta del soberano en la que afirma que donó dinero a Rifaat al Asad. Como para todo ciudadano, "nos es imposible en la práctica encontrar una documentación bancaria completa de hace más de 30 años", aseguraron.

- 'Un tesoro de gran valor' -

No obstante, varios testigos afirman que hubo corrupción y malversación de fondos.

El expresidente rumano Nicolae Ceaucescu presentaba a Rifaat como a su agente en Siria, que le hacía favores a cambio de importantes sumas de dinero, según contó en un libro el exjefe de la policía secreta rumana, Ion Mihai Pacepa.

Los jueces se apoyan también en las declaraciones del exministro sirio de Relaciones Exteriores, Abdel Halim Khadam. Según él, Hafez al Asad le pagó a su hermano unos 300 millones de dólares en 1984 a cambio de que desapareciera.

El exministro de Defensa, Mustafa Tlas, afirmó por su parte que "Rifaat se llevó, con ayuda de su ejército, paquetes de billetes del banco central" sirio y que "gente de su equipo sacó bienes culturales" del país.

Pero el interesado desestima estos testimonios, que asegura son un invento de sus rivales para hacerle daño.

Otro testigo se refirió también a la pista del robo de bienes arqueológicos. Afirmó, ante los magistrados, que el tío del presidente sirio robó "un tesoro de gran valor" de una tierra que pertenecía a su abuelo en Siria.

Rifaat al Asad podría también tener que rendir cuentas ante la justicia suiza. "El carnicero de Hama" es acusado desde 2013 por "crímenes de guerra" cometidos en los años 80.