La "Yihad City" francesa de Lunel quiere pasar página

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Lunel (Francia) (AFP)

Apodada "Yihad City" en los medios de comunicación, la pequeña ciudad de Lunel, en el sur de Francia, espera poder pasar página tras el juicio de cinco jóvenes de la localidad acusados de haber formado parte de una red yihadista.

Entre 2013 y 2014, una veintena de jóvenes de Lunel partió a hacer la yihad en Siria e Irak, en una de las mayores oleadas de salidas de Francia para una ciudad de tan solo 26.000 habitantes. Una decena de ellos habrían muerto allí.

La mayor parte de estos jóvenes, consumidores de propaganda, eran viejos amigos, iban juntos a la mezquita de la ciudad o al bar "Le Bahut" regentado por Abdelkarim, el primero que emprendió el camino de la guerra santa.

En aquella época, dominaba en la ciudad "un ambiente un poco yihad", una especie de competencia entre los jóvenes, indicó a los investigadores Jawad S., que comparece hasta el 11 de abril ante el tribunal correccional de París junto con otros cuatro procesados.

Jean-Pierre Berthet, oriundo de Lunel y juez del tribunal de Montpellier (sur) hasta 2015, fue uno de los primeros en dar la voz de alarma sobre el malestar de los jóvenes del municipio, conocido desde hace siglos por su escuela judía, su vino moscatel o sus pescadores de anguilas.

En 2014 empezó a darse cuenta de que el ayuntamiento "hacía mucho por los niños y por los mayores pero poco por los adolescentes y jóvenes adultos", explica. En un contexto de desempleo elevado y problemas de vivienda y de pobreza, el partido de ultraderecha Frente Nacional ganó fuerza en la localidad.

Ese mismo año, el juez decretaba prisión para "un joven de Lunel por semana de media", explica. "Tenía la sensación de que para una ciudad de 26.000 habitantes, era mucho".

- 'Nuevo comienzo' -

Cuatro años después de las primeras salidas hacia la yihad, "las cosas han mejorado", asegura Berthet quien, ya jubilado, preside la asociación Lune&Liens, que busca "favorecer la convivencia", especialmente a través de actividades para los jóvenes.

El exmagistrado subraya "el trabajo realizado en Lunel por los concejales, los poderes públicos, las asociaciones, la población" y, en particular, la creación de una escuela de segunda oportunidad y una escuela de informática. "Hay que avanzar pero necesitaremos tiempo para salir adelante", apunta.

Tras los recientes atentados en la región de Carcasona, "no hay que ser ingenuo pero tampoco pintar tan negro el panorama", considera Berthet.

"Quemado" por la avalancha mediática, el alcalde de Lunel, Claude Arnaud, contactado por la AFP, declinó hacer declaraciones. En el ayuntamiento, sin embargo, se presume de "la calidad de vida y del equipamiento" urbano de la ciudad, que "lucha por restaurar su imagen". En este sentido, destacan las acciones y dispositivos puestos en marcha desde 2014, como la creación del servicio para la juventud o de un centro sociocultural.

Noureddine Binattou, concejal socialista en la oposición, tiene otra lectura: asegura que en Lunel "la juventud ha estado abandonada durante quince años" y que "los errores están siendo reparados" gracias a la voluntad del Estado.

Se congratula por el hecho de que los nuevos imán y presidente de la mezquita Al Baraka "hayan tomado medidas claras para prevenir el fenómeno de la radicalización". "Ya no hay ninguna ambigüedad por parte de las autoridades religiosas de Lunel", añade.

"Ahora, las comunidades se han calmado pero viven una al lado de la otra sin mezclarse", lamenta no obstante Jean-Pierre Berthet, en alusión a los franceses de origen magrebí y los otros habitantes.

La convivencia también es una cuestión de urbanismo, recalca Beniattou. "Hay que parar de dejarle la ciudad a los promotores que crean guetos de clases medias en las zonas residenciales mientras que [...] el centro de la ciudad se empobrece", denuncia.

"La deriva yihadista no es propia de Lunel, es un fenómeno que se ha constatado por toda Europa", relativiza el concejal, asegurando que Lunel "es una ciudad que tiene potencial y que no pide más que despertarse y pasar página".

Esta semana, se proyectó en la ciudad el documental "Prêcheur de Lune" (Predicador de Luna), escrito y producido en Lunel. El filme, que desmonta el mecanismo de la radicalización sin juzgarlo, fue calificado por los espectadores de "psicoterapia colectiva" hacia un "nuevo comienzo".