Birmania anuncia la repatriación de la primera familia de rohinyás refugiados

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Rangún (AFP)

Una primera familia de los cientos de miles de personas de la minoría de musulmanes rohinyás que se refugiaron en Bangladés para huir de la violencia en Birmania en 2017 volvió al país, anunció el sábado el gobierno birmano.

"Los cinco miembros de la familia (...) volvieron al campo de repatriación en la localidad de Taungpyoletwei, en el estado de Rakhin esta mañana", dijo el gobierno en un comunicado publicado en Facebook el Comité de Información.

El gobierno dijo en el comunicado que la familia había sido enviada "temporalmente" a la localidad de Maungdaw, donde tenían parientes. Esta localidad, ubicada al lado del río Naf, que marca la frontera entre los dos países, está en el epicentro de la crisis.

Desde agosto del año pasado, más de 670.000 rohinyás huyeron a Bangladés para escapar de la violencia, que la ONU calificó como una "limpieza étnica" orquestada por el ejército birmano.

El gobierno "va a verificar con ellos cuáles son las dificultades que encuentran las personas que han sufrido debido a los conflictos" para "mejorar el proceso de repatriación".

Las autoridades no precisaron si este primer retorno, simbólico, va a estar seguido de otros.

La cuestión del retorno de los refugiados es seguido de cerca por la comunidad internacional y las oenegés han alertado de la falta de preparación de Birmania, que debería haber construido campamentos temporales para los rohinyás, ya que muchos de ellos sufrieron la quema de sus hogares en la violencia.

A estas dificultades se suma la discriminación contra este grupo en Birmania, atizada por el nacionalismo budista.

- "Las condiciones no son propicias" -

El comunicado describe a la familia como "musulmana", en sintonía con la política gubernamental de no usar la palabra "rohinyá", que las autoridades no reconocen como una etnia.

Las autoridades determinaron "si habían vivido ahí antes" y les dieron carnet de verificación nacional, un tipo de tarjeta de identidad que no les confiere ciudadanía y que los líderes rohinyá rechazan ya que reivindican tener plenos derechos.

Los rohinyás, de confesión musulmana, son blanco de un fuerte movimiento budista en Birmania, que los considera una amenaza para el predominio de su religión en el país.

El gobierno civil de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi parece ser presa de este odio antirohinyá, instrumentalizado durante décadas por la junta militar birmana.

Los rohinyás son la mayor población apátrida del mundo, después de que fueron privados de tener la nacionalidad birmana en 1982.

La mayor parte de las comunidades originales se quemaron durante el estallido de la violencia, dijo Médicos Sin Fronteras, que estimó que en el primer mes de la crisis al menos 6.700 personas murieron.

Las autoridades birmanas han arrasado muchos de los restos de las aldeas, lo que ha levantado alarmas entre las organizaciones que defienden los derechos civiles, que han señalado que podrían estar buscando borrar las evidencias y los vínculos de los rohinyás con el país.

Tras visitar el estado de Rakhin este mes, Ursula Mueller, subsecretaria general de Asuntos Humanitarios de la ONU, dijo a la AFP que "ahora mismo, las condiciones no son propicias para un retorno voluntario, digno y sostenible".

La funcionaria señaló que Birmania tiene que abordar temas críticos como la "libertad de movimiento, la cohesión social, la fuente de sustento y el acceso a los servicios".