Trashumancia fúnebre de musulmanes en India tras violación de una niña

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Udhampur (India) (AFP)

Este año los musulmanes nómadas conducen las vacas y caballos hacia los pastos de la parte india de Cachemira con miedo. Una trashumancia fúnebre tras la espantosa violación en grupo de una niña.

La migración hacia el norte de la comunidad Bakarwal coincide con la tormenta política y mediática que agita a India desde hace ocho días y que ha provocado numerosas manifestaciones en varias ciudades.

Ocho hombres son acusados de haber participado en enero en la violación y asesinato de una niña bakarwal de ocho años en la región de Jammu (norte), poblada sobre todo por hindúes. Según las conclusiones de la investigación, unos hindúes violaron a la niña para aterrorizar a los nómadas y forzarlos a huir del municipio.

En un mísero campamento, a la sombra de los eucaliptos, Reshna Bibi estrecha contra ella a su hija Shamima, de diez años. "La víctima no era más alta", describe.

Estos pastores pertenecen a un grupo étnico que representa 11% de los 12,5 millones de habitantes del estado de Jammu y Cachemira, según el último censo de 2011. En septiembre y octubre bajan con sus rebaños de las montañas del valle de Srinagar para escapar del rudo invierno de esta meseta himalaya donde la mayoría de la población es de confesión musulmana.

Bajan a los valles de la región de Jammu y se vuelven a ir antes de la llegada del calor en mayo o junio.

"Los hindúes no quieren que los Bakarwal vengan a esta zona", afirma Gulam Mohamad, un patriarca de 74 años de espesa barba blanca. "Tienen algo en el corazón en contra de los musulmanes".

- 'Dormimos mal' -

Varios nómadas contaron a la AFP que su modo de vida es fuente de conflicto con las comunidades locales. Según varios Bakarwal hubo disputas con propietarios de tierras en las que plantaron sus tiendas de campaña o dejaron pacer al ganado.

El crecimiento de la población, la extensión de las zonas habitadas y el aumento de las carreteras hacen que estos pastores (muchos de ellos sin terrenos en propiedad) tengan difícil hacerse un hueco en la India del siglo XXI.

Y reprochan al gobierno local, integrado en parte por nacionalistas hindúes, que los hostigue con expulsiones y la instalación de alambradas alrededor de los bosques.

El calvario sufrido por la niña violada y asesinada al comienzo del año es algo nunca visto por los Bakarwal. "Muchos están afectados", afirma Gulam Mohamad, que siguió el caso por la radio.

"Tenemos niñas aquí, con nosotros. Por la noche dormimos mal porque estamos instalados al borde de la carretera y tenemos miedo de que venga alguien".

- Ciclo de pobreza -

Lejos de la imagen romántica de los nómadas, el día a día de los Bakarwal está marcado por la pobreza.

El campamento se compone de toldos de plástico tendidos entre los árboles. Sentadas en el suelo, las mujeres cocinan en vajilla de acero inoxidable. Hay fardos y bidones por todas partes. Las cabras van de un lado a otro, vigiladas por un perro.

Estas familias se fueron hace tres días y todavía les queda más de dos semanas de caminata antes de llegar a los alrededores de la ciudad de Srinagar, 130 km al norte.

"Ser nómada no es una vida. No hay lugar para nosotros", dice con un suspiro Reshna Bibi, de 55 años, mientras muestra los coches modernos que pasan a toda velocidad. "Cada día me siento más vieja y me cuesta más caminar".

Pese a la rudeza de esta vida, esta mujer de cabello teñido con henna no se imagina otro destino para sus nietos: "Harán lo mismo. Son analfabetos, no tienen otra cosa".

A unos kilómetros de allí, Ali Mohamad y los suyos esperan desde hace seis días en un terreno en obras. Sus cabras se enfermaron y confían en encontrar un camión que los lleve con el rebaño a Srinagar.

"Mis hijos deberían leer, ir al colegio, tener documentos de identidad", afirma este padre de unos cuarenta años. "Quiero que esto se acabe".