Emoción y cauta alegría en una población vasca tras las disculpas de ETA

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Portugalete (España) (AFP)

Con lágrimas en los ojos, Iván Ramos acepta las disculpas expresadas este viernes por ETA, la banda separatista vasca que reivindicó un ataque en el que murió su madre 31 años atrás.

Sentado en un banco desde el que se observa el puente colgante sobre el río Nervión en Portugalete, Ramos es uno de los muchos habitantes de esta población costera del País Vasco que recibieron la declaración de ETA entre alegría y alivio.

Desde que la banda renunció a la lucha armada hace casi siete años, muchos vascos esperaban este gesto.

De todas maneras, en esta población industrial de 47.000 habitantes el alivio se mezcla con la cautela y el reconocimiento de que todavía falta sanar heridas dejadas por décadas de violencia durante la campaña de sangre de ETA, que perseguía la independencia del País Vasco y Navarra.

"Me acuerdo de muchos amigos nuestros que hoy no están ya, que han fallecido por enfermedades y demás, y que han luchado tanto por la libertad de este pueblo", indicó Ramos, de 44 años, en referencia a aquellos que lucharon contra la dictadura de Franco y que se opusieron a ETA, responsable de al menos 829 muertes.

"Mi madre fue una persona que luchó mucho para todo esto. Y que pidan perdón y que se disuelvan, es emocionante", acota.

- Perdón mutuo -

Creada en 1959 bajo la dictadura de Francisco Franco, ETA renunció a la lucha armada en 2011 y se apresta a anunciar formalmente su disolución, el 5 o 6 de mayo.

"A mí me llena de alegría", dice Iván. Como el 6 de mayo es el Día de la Madre, "es como un regalo a mi madre el que se disuelvan", apunta.

Cerca de allí queda el bar atacado con bombas incendiarias en abril de 1987, donde se encontraba tomando un trago Maite Torrano, la madre de Iván, militante del Partido Socialista, en ese momento en el poder en España y en la ciudad.

Murió días después por las quemaduras.

ETA reivindicó el ataque, recuerda Ramos, quien todavía se topa por las calles con uno de los asesinos, libre tras cumplir su condena.

Sin odio, Ramos quiere trabajar hacia la reconciliación en una sociedad que se dividió entre los que apoyaron la lucha armada por la independencia y quienes la rechazaron.

Varias agrupaciones de víctimas criticaron el viernes que ETA pidiera perdón solo a las víctimas sin "participación directa" en el conflicto, excluyendo a cientos de policías o autoridades.

Para Ramos, las disculpas son de todas maneras una oportunidad que debe ser aprovechada. "Ellos están dando pasos, vamos a darlos también", dice.

Una medida que puede ayudar a la reconciliación, a su juicio, es acercar a los presos de ETA a sus familias en el País Vasco.

Muchos de ellos purgan sus condenas a cientos de kilómetros, obligando a sus familiares a viajar para verlos.

Pedro de la Torre, un jubilado de 75 años que paseaba a su perro frente al río en Portugalete, también piensa que son necesarios pasos adicionales.

Los familiares de las víctimas de la fuerza parapolicial GAL también deben recibir disculpas.

"Perdón tienen que pedir todas las partes. (...) El perdón tiene que ser mutuo", asevera.

- El miedo en el recuerdo -

Otras personas se muestran cautas ante unas disculpas que tardaron en llegar.

"Las cosas no se demuestran con palabras, se demuestran con hechos", dice Mari Carmen López, de 56 años, quien recuerda haber sufrido pese a que vivía fuera de su País Vasco natal, casada con un hombre de Zamora.

Rememora que en la pequeña población donde vivían era vista con suspicacia por sus orígenes.

"Para ellos, los vascos eramos ETA", dice. En los tiempos de mayor violencia, una persona con un automóvil con una matrícula vasca podía encontrarse con un neumático desinflado, señala.

"Me alegro" si ETA de verdad desaparece, dice.

David Vásquez, de 38 años, también recuerda el miedo a los atentados en los años más sangrientos de ETA.

El comunicado de ETA "es bienvenido, vamos por el buen camino", agrega.