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Mayo del 68 visto por la AFP - En la Sorbona ocupada

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París (AFP)

El 3 de mayo de 1968, los estudiantes rebeldes de la universidad de Nanterre, cerca de París, cerrada la víspera, se dirigieron hacia la Sorbona, en el centro de la capital, de donde fueron expulsados por la policía el mismo día. Aquella noche tuvieron lugar los primeros enfrentamientos.

Tras la reapertura de la célebre universidad parisina el 13 de mayo, por orden del entonces primer ministro Georges Pompidou, que pensaba calmar la situación, los estudiantes llenaron el edificio y lo ocuparon durante más de un mes, con el firme propósito de cambiar el mundo.

Las puertas se abrieron a la población no estudiante y las paredes quedaron cubiertas de lemas como "Dios, no se dé la vuelta, el mundo se está viniendo abajo detrás de usted" o "Cuanto más hago la Revolución, más ganas tengo de hacer el amor", bajo la mirada impávida de los retratos de Mao Zedong, el 'Che' Guevara o Leon Trotski.

La policía acabó expulsando a todo el mundo el 16 de junio.

La Sorbona, ocupada por los estudiantes

PARÍS, 14 de mayo de 1968 (AFP) - La Sorbona está ocupada por los estudiantes. Tras ocho días de silencio forzoso, el bastión de la universidad tradicional se ha transformado, desde hace 20 horas, en un foro permanente y apasionado.

En cada aula invadida por cientos de jóvenes que llenan las gradas y los escalones hasta los pasillos, se debaten desde hace horas, sin descanso, febrilmente, todos los problemas actuales de la universidad y de la sociedad. Los oradores se suceden en el alboroto de las ovaciones y de los abucheos. "La universidad crítica", es el tema del aula Richelieu. "Luchas obreras, luchas estudiantiles", se debate en el aula Descartes. "El movimiento estudiantil internacional" en la Guizot, "Los poderes en la universidad", en la Michelet.

"Prohibido prohibir...", puede leerse en grandes letras en las paredes centenarias de la Sorbona. Banderas rojas flotan en las estatuas de los venerables ancianos del patio de honor: Victor Hugo, Louis Pasteur.

En los escalones, ante un auditorio que unas veces reflexiona y otras se reúne en grupos de conversación, un cuarteto toca jazz por encima del debate.

Por la noche, los frescos del patio de honor fueron objeto de una de esas conversaciones. Los partidarios de la preservación se enfrentaron de palabra a quienes querían convertirlos en una plataforma de propaganda. Unos y otros triunfaron sucesivamente. Primero se pintó en los viejos frescos, con grandes trazos de pintura al óleo, la inscripción lapidaria: "Camaradas, la humanidad no será feliz hasta que el último capitalista haya sido ahorcado con las tripas del último burócrata".

Pero finalmente, los tradicionalistas y el aguarrás se impusieron y la inscripción desapareció poco antes de la medianoche. Todo parece organizarse para que la ocupación no dure solamente una noche. En el vestíbulo que da a la rue des Écoles se ha realizado un aprovisionamiento gratuito. Las recaudaciones conseguidas durante el día, desde la estación del Este hasta la plaza Denfert-Rochereau, se transformaron en cajas de víveres y en botellas de zumo de fruta.

AFP

Los dos últimos ocupantes de la Sorbona dormían abrazados

PARÍS, 16 de junio de 1968 (AFP) ? Una sola bandera roja flota en la Sorbona libre de ocupantes... Es la oriflama que colocaron los estudiantes al principio de la ocupación en la cima de la cúpula, en el extremo de la cruz que la corona, a casi 30 metros de altura. Esa bandera no pudo ser retirada. Un instructor de los bomberos que intentó escalar hasta allí declaró que, debido a la fina lluvia que volvió los tejados muy resbaladizos, era peligroso subir hasta la cruz. Sus jefes le pidieron que dejara la última bandera roja.

A las 20H00, los registros que llevaron a cabo los comisarios de policía y sus inspectores en el conjunto del edificios terminaron. Encontraron a los dos últimos ocupantes de la Sorbona. Se trataba de una joven pareja que estaba acostada en una pequeña aula. El chico y la chica estaban profundamente dormidos, abrazados. Ni siquiera se habían dado cuenta de que la policía había tomado la Sorbona. Hubo que despertarlos para comunicarles la noticia. Totalmente desconcertados, siguieron a los policías y salieron libremente.

Durante este episodio, los policías apilaban en el patio todos los objetos diferentes que encontraron en las aulas:

- centenares de porras de todo tipo

- toda clase de estacas, barras de hierro, hachuelas, cadenas, máscaras antigás, decenas de cascos, tapaderas de cubos de basura

- bidones de gasolina

- medicamentos en la enfermería

- y también, por supuesto, cientos de folletos.

No se encontró ningún arma.

La operación de registro terminaba. Los comisarios de policía y sus inspectores siguen reunidos en el patio, pero no deberían tardar en abandonar la Sorbona.

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