Inmigración en Francia

El debate de la ley de inmigración en Francia pone a prueba la mayoría de Macron en la Asamblea

Parlamentarios franceses debaten en la Asamblea Nacional, el 17 de abril de 2018.
Parlamentarios franceses debaten en la Asamblea Nacional, el 17 de abril de 2018. Gerard Julien, AFP

Estaba previsto que la Asamblea Nacional votara el controversial proyecto el viernes 20 de mayo. Pero la discusión se extendió durante el fin de semana debido a las disidencias entre los parlamentarios, incluso en el bloque oficialista.

Anuncios

Luego de una semana de debate, la Asamblea Nacional aún no logra avanzar en la aprobación de la ley de inmigración y asilo impulsada por el presidente francés Emmanuel Macron, que propone acelerar los procesos administrativos para definir la acogida o el rechazo de inmigrantes.

La votación estaba prevista para el viernes 20 de mayo, pero las divisiones entre los parlamentarios obligaron a extender el debate durante el fin de semana.

El proyecto abrió grietas incluso en el bloque oficialista del partido gobernante La República en Marcha. Varios legisladores votaron en contra de los artículos 5 y 6, que prevén reducir el tiempo permitido para presentar una solicitud de asilo de 120 a 90 días y dar a los peticionarios sólo dos semanas, en lugar de un mes, para apelar.

También hubo diferencias a la hora de decidir sobre el artículo 8, que propone deportar a los solicitantes de asilo que fueron rechazados y están a la espera de presentar su apelación.

Al mismo tiempo, los referentes de la oposición cuestionaron la organización “incomprensible” de los debates en la Asamblea Nacional, dado el gran número de enmiendas que aún deben ser consideradas en el sexto día de discusiones.

Asimismo, criticaron la celeridad impuesta por el oficialismo para la votación final, que se haría entre la noche del sábado 21 de mayo y las primeras horas del domingo 22 de mayo. Con esto, apuntan a lograr la aprobación de la normativa antes del receso parlamentario de verano.

La convergencia de partidarios de distintas corrientes políticas resultó clave en la elección de Macron como presidente, pero, en este caso, parece volverse en contra de sus aspiraciones para avanzar con una ley que endurece el control al ingreso de inmigrantes. Sobre todo, después de que el ahora mandatario galo enarbolara un discurso de “fronteras abiertas” durante su campaña y, ya en el poder, endureciera su discurso en materia de migración.

Para el gobierno francés, el proyecto permitirá una mayor eficiencia en la gestión de la inmigración

Desde el gobierno francés defienden el proyecto argumentando que se necesitan controles más estrictos para lograr una mayor eficiencia al momento de definir el ingreso o no de los extranjeros. Y, a la vez, lo consideran un antídoto para frenar la ola de movimientos populistas de ultraderecha antiinmigración.

“Me temo que si no resolvemos el problema que enfrentamos, otros lo harán sin humanidad”, declaró el ministro del Interior, Gerard Collomb, a principios de abril.

El proyecto de ley busca reducir los tiempos de espera para las solicitudes de asilo, de alrededor de un año en la actualidad a seis meses, y facilitar la deportación de los rechazados como migrantes “económicos”. Además, dispone el incremento del período de detención en centros administrativos para extranjeros sin documentos de 45 a 90 días y abre la puerta a que familias con niños puedan enfrentar esa detención administrativa.

En contrapartida, los inmigrantes que sean aceptados recibirían más ayuda para incorporarse al mercado laboral y recibir clases de francés.

La oposición de derecha considera que la propuesta es demasiado suave, pero los partidos de izquierda y organizaciones no gubernamentales la han tildado de represiva.

Francia recibió un récord de 100 mil solicitudes de asilo en 2017, lo que representó una suba del 17,5 por ciento en comparación con 2016, contrastando con la tendencia general en Europa, donde los pedidos se redujeron a la mitad entre 2016 y 2017.

Una encuesta realizada en febrero por la firma BVA exhibió que el 63 por ciento de los consultados sentía que había demasiados inmigrantes en Francia, país que actualmente cuenta con alrededor de seis millones de personas nacidas en otro país.

Con AFP

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24