Protestas Nicaragua

El Gobierno de Nicaragua aceptó un diálogo para discutir la reforma a la seguridad social

Un manifestante reacciona a las bombas lacrimógenas durante una protesta por la controversial reforma del Seguro Social de Nicaragua, Managua, el 20 abril 2018.
Un manifestante reacciona a las bombas lacrimógenas durante una protesta por la controversial reforma del Seguro Social de Nicaragua, Managua, el 20 abril 2018. Oswaldo Rivas / Reuters

En medio de la ola de protestas en contra de su reforma al Seguro Social, el presidente Daniel Ortega accedió a negociar, pero no calmó la agitación en las calles, tras varios días de enfrentamientos que dejaron al menos 10 muertos.

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En un mensaje a la nación transmitido por radio y televisión, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega anunció que buscaría un diálogo con los empresarios y la oposición para replantear una alternativa a la reforma de la seguridad social, que desde el miércoles pasado ha desatado fuertes protestas.

La vicepresidenta de Nicaragua y primera dama, Rosario Morillo, anunció que su esposo, Daniel Ortega, “aceptó el llamado para reinstalar la mesa de diálogo sobre el Seguro Social y otros temas”.

En esa línea, aseguró que las reformas a la seguridad social aprobadas por el Consejo Directivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) son una "propuesta", por lo que espera que en la mesa de diálogo se pueda trabajar para la “búsqueda de consenso”.

El mandatario nicaragüense, presionado por la clase empresarial y en concreto por el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), añadió en su discurso que la reforma se puede llegar a enmendar, rectificar e incluso derogar.

Pero al mismo tiempo, en las calles de varias ciudades de Nicaragua fue desplegado el Ejército para hacer frente a dichas manifestaciones antigubernamentales, que han dejado al menos 10 muertos y más de 50 heridos, y que no se han conformado con el mensaje del presidente.

Por ello el COSEP no va a aceptar dicho diálogo hasta que no cese "la represión de las manifestaciones", y se "libere de forma inmediata a los ciudadanos detenidos por ejercer su derecho a expresarse libre y pacíficamente".

Tres días de violencia, diez muertos y censura a los medios de comunicación

Las manifestaciones contra el Gobierno iniciaron de manera pacífica en todas las ciudades del país. Sin embargo, varias de las concentraciones terminaron en enfrentamientos con la Policía antimotines, especialmente en las ciudades de León, Managua y Masaya.

El Gobierno fue señalado de reprimir con violencia a los manifestantes, a lo que la vicepresidenta Rosario Murillo respondió culpando a supuestos "movimientos artificiales" de la escalada de violencia.

"Estos movimientos artificiales, propios de un pensamiento desconectado, desconsiderado y destructivo no van a desmovilizar la voluntad y el compromiso cristiano, socialista y solidario de este Gobierno", expresó la también primera dama.

Entre tanto, el presidente Daniel Ortega ordenó el jueves 19 de abril la suspensión de la señal de tres canales de televisión que transmitían en vivo los enfrentamientos entre civiles y fuerzas antidisturbios.

La reforma de la discordia

La reforma a la Seguridad Social reduce en un 5% las pensiones e incrementa la contribución de empleadores y los trabajadores deben entregar para sostener el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.

La Junta Directiva de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), una de las principales cúpulas empresariales del país, expresó que la reforma afectará los ingresos de miles de nicaragüenses, la competitividad y estimulará la economía informal.

"La Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) lamenta y expresa su extrema preocupación por las resoluciones del Consejo Directivo del INSS, a través de las cuales de forma unilateral se incrementan las cotizaciones de los trabajadores, el sector privado y el Estado", apuntó Amcham.

Con EFE

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