Visita de Macron a EE. UU.

Emmanuel Macron escribe un capítulo más en las relaciones de Francia y Estados Unidos

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y ​​el presidente francés, François Hollande, celebran una conferencia de prensa conjunta durante una visita estatal en el Salón Este de la Casa Blanca en Washington, el 11 de febrero de 2014.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y ​​el presidente francés, François Hollande, celebran una conferencia de prensa conjunta durante una visita estatal en el Salón Este de la Casa Blanca en Washington, el 11 de febrero de 2014. Jewel Samad, Foto de Archivo, AFP

La primera visita de un jefe de Estado francés al país norteamericano se produjo en 1960. Desde entonces, ambas naciones han construido un vínculo marcado por las diferencias.

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“Las relaciones entre Francia y Estados Unidos fueron, son y serán siempre conflictivas y excelentes”. Con esa frase, el por entonces presidente francés Jacques Chirac resumió en 1995 el vínculo histórico construido entre ambos países.

Se trata de una alianza que, más allá de la cordialidad y el respeto, ha tenido vaivenes, momentos de tensión y de enfriamiento, típicos de cualquier relación.

La visita de tres días de Emmanuel Macron a Washignton para encontrarse con Donald Trump promete no ser la excepción. Aunque ambos califican la relación de excelente y días atrás reflejaron su alianza en el bombardeo conjunto en Siria, hay varios temas que los separan como el acuerdo nuclear con Irán, el acuerdo climático de París, la posición en el conflicto palestino-israelí o las recientes barreras arancelarias impuestas por Estados Unidos sobre el acero y el aluminio.

Sin embargo, y al margen de posibles entendimientos que surjan tras este viaje en esos puntos, el fluido diálogo entre estos dos ‘outsiders’ de la política que llegaron a la jefatura de estado de sus países puede favorecer las relaciones.

Macron, como sus antecesores, expondrá ante el Congreso estadounidense

La agenda del presidente Emmanuel Macron en Washington incluye una exposición ante el Congreso estadounidense, en la que se espera que exprese los principales lineamientos de la relación bilateral entre Francia y Estados Unidos.

Macron repetirá así el recorrido de sus antecesores. El primer presidente francés en visitar Estados Unidos fue Charles de Gaulle, en abril de 1960. Allí fue recibido por el 34° mandatario de la unión americana, Dwight Eisenhower. En su alocución ante el Congreso, el por entonces jefe de Estado galo destacó “la razón, la determinación y la amistad de las grandes personas de Estados Unidos”.

En febrero de 1970, Georges Pompidou arribó a Washington en un contexto más tenso, con manifestaciones pro-Israel en rechazo a la venta de aviones de combate Mirage de Francia a Libia. “Queremos una paz justa y sólida basada en la voluntad de las personas y el derecho de todos los hombres a un hogar y una patria”, dijo ante el Congreso estadounidense, en plena época de la Guerra de Vietnam.

Dos años después de su elección, en mayo de 1976, Valery Giscard D’Estaing llegó a Estados Unidos, gobernada por Gerald Ford y en tiempos de bicentenario americano. “Me gustaría que este bicentenario sea para Estados Unidos y Francia la fiesta de la libertad”, subrayó.

En marzo de 1984, el socialista François Mitterrand visitó Estados Unidos durante ocho días. “Entre países libres, una alianza supone sinceridad, franquicia, consulta permanente, pero también aceptación de diferentes puntos de vista”, remarcó.

Al momento de su visita en febrero de 1986, Jacques Chirac destacó, ante su contraparte estadounidense Bill Clinton, que “la relación excepcional entre Estados Unidos y Francia está basada en una visión común del mundo, la misma fe en el democracia, libertad, derechos humanos y estado”.

Eso ocurrió antes de que, en marzo de 2003, tras la invasión dictada por el mandatario estadounidense George W. Bush a Irak, las relaciones se deterioraran hasta un punto casi inédito.

Seis meses después de su llegada al poder, en noviembre de 2007, el mandatario francés Nicolas Sarkozy, reconocido por su simpatía con Estados Unidos, buscó abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre París y Washington. “Con amigos, podemos tener diferencias, desacuerdos, incluso discusiones. Pero en tiempos de dificultad, estamos a su lado, los apoyamos y los ayudamos”, enfatizó frente a Barack Obama.

El único presidente que no se pronunció ante el Congreso estadounidense fue François Hollande. Aún así, en febrero de 2014, tuvo un pomposo recibimiento por parte de Barack Obama. Al día siguiente de su llegada, en una cena de honor con 300 invitados, Holland evocó el "grado de proximidad excepcional y confianza" entre los dos países.

Macron será el encargado, entonces, de retomar la tradición de hablar ante el Congreso estadounidense, luego de haber sido invitado por el republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes. En un discurso que se prevee que sea en inglés, el actual mandatario galo resaltaría los valores compartidos con Estados Unidos y la democracia como herramienta.

Con Reuters

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