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Siete años de calvario de Yarmuk, en los suburbios de Damasco

4 min
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Beirut (AFP)

Exilio, miseria, asedio, hambre, tiranía de los yihadistas y ahora un diluvio de bombas. En siete años desde el comienzo de la guerra en Siria pocos lugares han sufrido tanto como Yarmuk, cerca de Damasco.

Este campo de refugiados palestinos convertido con los años en un barrio residencial, y los distritos aledaños de Hajar al Aswad, Qadam y Tadamun forman el último bastión de la organización yihadista Estado Islámico (EI) en la capital.

Desde mediados de 2013 sufre asedio, como Guta Oriental, una provincia a las puertas de Damasco reconquistada recientemente por el régimen sirio.

Desde el jueves es blanco de bombardeos noche y día por parte de la aviación y la artillería del régimen. También se libran combates en tierra, entre un laberinto de ruinas.

Yarmuk, a 7 kilómetros del centro de Damasco, fue creado en los años 1950 por la ONU como un campo de refugiados para acoger a los palestinos expulsados de sus tierra, o que huían de la guerra israelo-palestina después de la creación de Israel en 1948.

Con el paso de las décadas se transformó en un barrio residencial y comercial, que se extiende a lo largo de dos kilómetros cuadrados, pero conservó su nombre de "campamento".

Antes del comienzo de la guerra en 2011 albergaba a unos 160.000 refugiados palestinos, y también a sirios. Desde entonces la población se redujo drásticamente y sólo viven en él unos miles de personas.

A finales de 2012, alrededor de 140.000 refugiados huyeron de Yarmuk en una semana, cuando el régimen lanzó una campaña de bombardeos para intentar frenar el avance de los yihadistas.

El EI, con la ayuda de combatientes del Frente al Nosra, el exbrazo de Al Qaida actualmente predominante en la coalición yihadista Tahrir al Sham, se apoderó del barrio en abril de 2015 y un año más tarde expulsó a su rival yihadista después de dos semanas de enfrentamientos.

- "Falta de humanidad" -

"Hay más de 1.000 combatientes del EI en el sector, en Yarmuk, Hajar al Aswad, Tadamun, Qadam", estima Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Muchos combatientes radicales se unieron a los yihadistas en su bastión, desde donde se divisa el palacio presidencial del presidente sirio Bashar al Asad.

"La corriente radical de Al Nosra se unió al EI cuando estallaron divisiones entre los dos grupos. También hay antiguos grupos rebeldes islamistas locales, palestinos y sirios, que se adhirieron al grupo cuando tomó el control del campo", explica a la AFP Abdel Rahman.

El ejército sirio, respaldado por facciones palestinas locales, lucha contra ellos. Según el OSDH, hay oficiales rusos supervisando la operación, dado que Moscú es aliado de Damasco.

Yarmuk vive bajo asedio desde junio de 2013. Los habitantes intentan sobrevivir en condiciones durísimas.

Antes de la última ofensiva del régimen, alrededor de 6.000 refugiados palestinos vivían todavía en Yarmuk y otros 6.000 en los alrededores, según la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

"La situación humanitaria es desde hace mucho tiempo muy dura y se sigue deteriorando rápidamente. Las reservas de comida y medicamentos son escasas. No hay agua corriente, muy poca electricidad", lamentó el lunes la organización en un comunicado.

El último hospital del campo, el Palestina, está fuera de servicio, según esta agencia de la ONU.

En 2014, la UNRWA ya dio la voz de alarma. "En el léxico de la falta de humanidad del Hombre hacia su hermano se añade un nuevo término: Yarmuk", dijo su portavoz, Chris Gunness.

En aquel entonces, una foto de miles de habitantes en espera de ayuda, demacrados, dio la vuelta al mundo. "La gente se ve obligada a comer comida para animales y las mujeres mueren dando a luz, por falta de atención médica", lamentó.

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