Un grupo pastún acusa al ejército de Pakistán de lazos con los talibanes

Anuncios

Peshawar (Pakistán) (AFP)

Desde hace tres meses, un movimiento de defensa de la etnia pastún desafía al poderoso ejército de Pakistán, al que acusa de represión y de apoyo a grupos extremistas.

Miles de personas se unieron desde enero al Movimiento de Protección Pastún (PTM), creado por Manzoor Pashteen, un estudiante de veterinaria de 26 años convertido en portavoz de su comunidad.

Se consideran víctimas de discriminación en Pakistán y denuncian ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzosas, así como una situación caótica en el noroeste del país, de donde muchos son originarios, por las distintas intervenciones militares.

"Cuando hablamos de uniformes, hablamos de los que tienen poder. Hablamos de los generales que toman las decisiones", afirmaba el domingo Manzoor Pashteen ante la muchedumbre congregada en Lahore para denunciar "las tácticas sucias" del ejército paquistaní.

Las acusaciones de este tipo son escasas en Pakistán, donde se teme criticar a las fuerzas armadas.

El PTM no se anda con rodeos. En su opinión, el ejército proporcionó bases a algunos grupos extremistas después de la caída de los talibanes en Afganistán a finales de 2001 por una intervención estadounidense.

Estos insurgentes, considerados "talibanes buenos", se usaron para atacar a Afganistán desde las zonas tribales paquistaníes, fronterizas con este país, afirma el movimiento. Al mismo tiempo, los militares paquistaníes luchaban contra los "talibanes malos".

Según Manzoor Pashteen, la población local, mayoritariamente pastún, acabó atrapada entre dos fuegos, el ejército y los extremistas.

Las dos partes hostigaron, mataron o secuestraron a civiles, afirma. Otros cientos de miles tuvieron que huir. Pashteen asegura haber perdido a 40 amigos y familiares, y otra treintena de seres queridos desaparecieron, secuestrados.

Las críticas del PTM se suman a las de Estados Unidos y Afganistán, que llevan años acusando a Pakistán de servirse de los talibanes afganos como milicianos y de albergarlos en su territorio. En enero, Washington, con unos 14.000 soldados en Afganistán, suspendió su asistencia militar a Pakistán.

Las autoridades paquistaníes niegan las acusaciones y se remiten a las operaciones militares de los últimos años para liberar las zonas tribales de la influencia de los extremistas.

"Ningún ejército puede apoyar a terroristas contra los que lucha de forma tan implacable", afirma el general Asif Ghafoor, portavoz del ejército paquistaní, en declaraciones a la AFP.

En cuanto a los manifestantes, son "jóvenes y simples pastunes explotados por fuerzas hostiles", añade el general en alusión a India, un país vecino y rival de Pakistán.

- Guerreros retrógrados -

Treinta millones de paquistaníes son pastunes, lo que equivale al 15% de la población.

Alabados por sus aptitudes guerreras desde la época de Alejandro Magno, son denostados por otros grupos étnicos, que los consideran guerreros tribales retrógrados, eso cuando no los equiparan con un pueblo de terroristas.

Muchos se quejan de discriminación diaria, por ejemplo cuando buscan vivienda o alojamiento en un hotel en zonas del país donde no son mayoritarios.

Al comienzo las reivindicaciones del movimiento de Pashteen eran limitadas.

Cuando lanzó con un grupo de amigos la "larga marcha pastún" a finales de enero en Islamabad, disponían de una lista con los nombres de 150 personas secuestradas, según ellos, por las fuerzas de seguridad, para entregársela a las autoridades.

La iniciativa coincidió con la muerte de un aprendiz de modelo pastún a manos de la policía de Karachi que alegó que era un extremista. El caso provocó numerosas protestas en las redes sociales y el movimiento cobró impulso.

Miles de ellos se manifestaron en la capital para reclamar el final de las desapariciones y de las ejecuciones extrajudiciales cometidas -dicen- por las fuerzas de seguridad.

El movimiento se propagó por todo el país. Manzoor Pashteen afirma tener una lista de 8.000 desaparecidos.

"Su principal éxito es haber eliminado el clima del miedo", estima el analista paquistaní Rafiullah Kakar.

Para Michael Semple, profesor de la universidad de Queens de Belfast, el PTM dio peso a testimonios aislados que contradecían la versión del ejército.