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El BCE, preocupado por las "amenazas proteccionistas", advierte sobre la "moderación" del crecimiento

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Fráncfort (AFP)

El Banco Central Europeo (BCE) constató una "cierta moderación" en la economía de la zona euro y manifestó su preocupación ante las "amenazas proteccionistas" cada vez más fuertes, esbozando un panorama más pesimista que otras veces.

Mario Draghi, el presidente de la institución, adoptó un tono más preocupado que antes, cuando Estados Unidos podría imponer tasas aduanales a las importaciones de aluminio y acero europeos.

"Los riesgos relacionados con factores de naturaleza mundial, incluyendo las amenazas de un refuerzo del proteccionismo, se han vuelto más importantes", declaró Mario Draghi durante una rueda de prensa, en Fráncfort.

Para Mario Draghi, que en marzo dio cuenta de una "preocupación por el estado de las relaciones internacionales", las tensiones comerciales, de momento, se reducen a la "retórica", pero queda por ver "qué consecuencias tendrá eso" y sobre todo "el alcance de las represalias".

"Lo que es cierto es que esos acontecimientos tienen un efecto rápido y profundo en la confianza" de los círculos económicos, que pueden "afectar las perspectivas de crecimiento", advirtió.

A unos días de la publicación del PIB del primer trimestre para el conjunto de la eurozona, el próximo miércoles, "casi todos los países experimentaron, en distintos grados, una moderación o una pérdida de dinámica en el crecimiento".

- 'Prudencia' -

Aunque la coyuntura siga siendo "coherente con una expansión amplia y sólida", la declaración marca un cambio de tono del responsable, cuando hasta marzo el BCE había revisado al alza sus proyecciones de crecimiento.

Sin embargo, el jefe del BCE también empleó el término "prudencia" al constatar los signos de esta moderación del crecimiento.

Como prueba, expuso el declive, de un alcance inesperado, de varios indicadores que miden la confianza en Europa en los círculos empresariales.

El BCE no sabe todavía si se trata de una bajada momentánea de la demanda, de un fenómeno estacionario o del principio de una normalización tras varios trimestres con un crecimiento superior al esperado en la zona euro.

El BCE reiteró su "confianza" en las posibilidades de ver "converger" la inflación hacia el objetivo fijado por su mandato, esto es, un nivel próximo pero inferior al 2% a medio plazo.

Sin embargo, es demasiado pronto para cantar victoria, pues la inflación seguía siendo en marzo del 1,3%, prohibiendo cualquier endurecimiento de la política monetaria.

En ese contexto, la institución de Fráncfort mantuvo sin cambios, como se esperaba, sus principales tasas de interés en su mínimo histórico y confirmó su amplio programa de compra de deuda pública y privada, conocido con el nombre de flexibilización cuantitativa, al menos hasta septiembre (o incluso más "si fuera necesario") a un ritmo de 30.000 millones de euros mensuales.

"La incertidumbre mundial hace que al Banco Central Europeo le sea difícil encontrar el buen momento y la buena velocidad para poner fin a su política monetaria expansionista", indicó Marcel Fratzscher, director del instituto de coyuntura DIW.

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