Saltar al contenido principal

La espera de las familias que buscan reunirse tras la cumbre entre las coreas

Habitantes de Corea del Sur portan banderas de la unificación previo a la cumbre a desarrollarse el viernes en la zona desmilitarizada. Abril 26 de 2018.
Habitantes de Corea del Sur portan banderas de la unificación previo a la cumbre a desarrollarse el viernes en la zona desmilitarizada. Abril 26 de 2018. Jorge Silva / Reuters

Aunque no está en los temas a discutir entre los mandatarios dentro de la cumbre, el encuentro despierta el interés de decenas de familias separadas por la división del Paralelo 38.

Anuncios

Por primera vez luego de 11 años de tensas relaciones, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y su homólogo de Corea del Sur, Moon Jae-in, sostendrán un encuentro que en la búsqueda de un camino para abrir la posibilidad a la paz en la península norcoreana.

Sin embargo, hay un tema que - aunque por el momento no hace parte de las discusiones previstas para la cumbre- es el motivo por el cual cientos de surcoreanos esperan ansiosos el desarrollo de la misma, se trata del encuentro de las familias que fueron separadas durante la guerra y que mantienen la esperanza de reunirse tras más de 65 años.

De acuerdo con una publicación de la agencia de noticias EFE, se estima que unos 500 surcoreanos permanecen en Corea del Sur en contra de su voluntad y sin perspectivas de retorno.

Choi Sung-yong, el presidente de la Unión Surcoreana de Familias de Secuestrados, destaca la importancia de la cumbre y de las consultas sobre el estado de los surcoreanos en el norte.

"Creo que es crucial que al menos se revise si las personas secuestradas están vivas o no", declaró Choi Sung-yong, quien indicó que, según la estimación de la organización que representa, desde 1953, fecha en la que se firmó el armisticio, 4000 ciudadanos surcoreanos han sido secuestrados.

La reunificación de las familias, un proceso difícil

Hubo dos momentos en los años 2014 y 2015, en que las familias se pudieron reunir por unas horas, sin embargo, en los años recientes las labores de acercamiento familiar quedaron en el olvido debido a la tensión provocada en la península por las pruebas nucleares de Corea del Norte.

No obstante, la joven Meng Jin Chen, una estudiante de relaciones internacionales y conocedora del tema coreano, afirmó que el proceso de la reunión familiar no será sencillo por diversos motivos.

“Es complicado, que se encuentren las familias significaría un proceso de reunificación y ello no está planteado (por lo menos a corto y mediano plazo). Otro de los temas involucrados es el económico, Corea del Sur en un país diez veces más rico que Corea del Norte y la reunificación supondría afectar la calidad de vida de los surcoreanos”, destacó Meng en una entrevista para France 24.

Otro punto particular que limita la posibilidad para que las familias vuelvan a unirse es el del aspecto sociopolítico. Por más de 65 años, quienes han estado en Corea del Norte han sido acostumbrados a un estilo de vida con ciertas restricciones, algo que no ocurre en su vecino del sur.

“En Corea del Norte, no conocen lo que es la libertad, mientras que en Corea del Sur no se imaginan viviendo bajo un régimen a lo 'Gran Hermano' de Orwell, con lo cual es realmente difícil que mentalidades tan distintas convivan bajo un régimen reunificado”, agregó la analista.

La crisis norcoreana, un factor de acercamiento entre las Coreas

Si bien es cierto que el Gobierno norcoreano ha invertido gran cantidad de recursos económicos en la carrera armamentista, la realidad económica del país es completamente distinta.

Pyongyang ha centrado su economía en la fabricación de productos pesados, especialmente orientados al ámbito militar. Sin embargo, las sanciones impuestas por diversos países y organismos como la Organización de Naciones Unidas (ONU) han limitado su comercio exterior, llevando al país a una profunda crisis.

“Corea del Norte está muy mal, el país a nivel económico está prácticamente ahorcado con las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíben casi el 100% de su comercio exterior y encima incluyen el embargo de petróleo”, refirió Meng.

De acuerdo con un estudio del Banco Mundial presentado en el año 2015, la expectativa de vida en Corea del Norte había disminuido considerablemente a 70 años, mientras que en Corea del Sur la media oscila entre los 82 y 85 años.

Aunado a las sanciones económicas, la sequía que afecta la región desde el año 2001 ha generado una fuerte escasez de alimentos, según el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés).

Dicho informe, que fue presentado en 2017, señala que la producción de alimentos se redujo en un 30% como consecuencia de este fenómeno climático.

Ante la falta de alimentos y la dificultad para acceder a ellos en el mercado internacional como consecuencia del bloqueo, el líder norcoreano Kim Jong-un ha cambiado la estrategia con la finalidad de levantar los embargos.

“Tal vez en parte sea por eso (por las sanciones) la razón por la que Kim haya decidido moverse mediáticamente y con diplomacia para intentar sentarse a dialogar con el presidente Moon y Trump”, destacó Meng.

Mientras el encuentro ocurre, son miles los afectados por la malnutrición en el país. De acuerdo con un estudio del Programa Mundial de Alimentos (PMA), en el 2014 uno de cada tres niños padecía este flagelo en Corea del Norte.

Con EFe

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.