Muerte de Alfie

Alfie, el bebé británico que murió tras una larga batalla legal

 Imagen para recordar a Alfie Evans, el niño de 23 meses que murió una semana después de que fuera desconectado de la máquina que lo mantenía con vida, el 28 de abril de 2018.
Imagen para recordar a Alfie Evans, el niño de 23 meses que murió una semana después de que fuera desconectado de la máquina que lo mantenía con vida, el 28 de abril de 2018. Phil Noble / Reuters

Tom Evans y Kate James anunciaron la muerte de su hijo Alfie, quien sufría de una enfermedad degenerativa irreversible. El mal estado del pequeño hizo que los médicos pararan con el tratamiento, lo que terminó en una batalla legal.

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Desde diciembre de 2016, el pequeño Alfie comenzó una dura batalla en medio de cables, máquinas y médicos. Una enfermedad neurodegenerativa que necesita asistencia respiratoria artificial empezó, poco a poco, a deteriorar su salud.

Tom y Kate, sus padres, que lo concibieron con apenas 19 y 18 años de edad respectivamente, están hoy destrozados. “Mi gladiador dejó su armadura y ganó sus alas a las 2:30am…absolutamente con el corazón roto. Te amo mi pequeño”, fue el mensaje que el padre de Alfie escribió en su página de Facebook minutos después de la muerte de su hijo, que tenía 23 meses de edad.

La batalla legal en la que intervino el Papa Francisco

La débil salud de Alfie obligó a sus padres a hospitalizarlo a finales de 2016 en la clínica Alder Hey para Menores, en Liverpool. Sin embargo, después de meses de mantener al bebé conectado a varias máquinas que prolongaban su vida, los médicos decidieron suspender el tratamiento el pasado 23 de abril.

La decisión fue rechazada por los padres, quienes llevaron el caso ante los tribunales. Pero, el Tribunal Supremo del Reino Unido dio su última palabra y permitió que el Hospital desconectara al bebé de las máquinas de soporte vital.

La enfermedad de Alfie le provocó daños en el tejido cerebral y perdió prácticamente todos los sentidos, según dijeron los médicos. En estas condiciones, los especialistas en la salud dijeron que ya no valía la pena seguir el tratamiento.

Este caso traspasó las fronteras y llegó hasta el Vaticano. El pasado 23 de abril, el papa Francisco escribió un mensaje en su cuenta Twitter, brindando su apoyo a los padres del pequeño. Incluso, el Gobierno de Italia le concedió la nacionalidad al bebé para que lo trasladaran a una clínica en ese país.

Tom y Kate no pudieron hacer nada para no parar los intentos de salvar la vida de su hijo, pues, el Tribunal Superior de Justicia británico, la Corte de Apelación y la Corte Suprema fallaron a favor del hospital para dar por terminado el tratamiento de Alfie, en contra de lo que decidieran los padres.

Minutos después de la muerte del bebé, el hospital emitió un comunicado para dar las condolencias a la familia. Sin embargo, cientos de personas que manifestaron su apoyo a la joven pareja criticaron a la institución y a los médicos que impidieron que se continuara el tratamiento en Italia.

La muerte de Alfie revive el debate sobre el fin de la vida y, más allá de una cuestión médica, la decisión de la justicia plantea preguntas a nivel ético.

Con EFE y Reuters

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