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Los iraquíes están hartos de ver "siempre las mismas caras" en las elecciones

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Bagdad (AFP)

Una década después de las primeras elecciones pluripartidistas, muchos iraquíes están desengañados. Para ellos el exdictador Sadam Husein fue sustituido por una casta de políticos inamovibles que buscan su interés personal.

"¿Cuánto tiempo llevan en el poder Ibrahim al Jaafari, Iyad Allaui, Haider al Abadi o Nuri al Maliki? Unas veces diputados y otras ministros", dice Midan al Hamadani, refiriéndose al ministro de Relaciones Exteriores, al vicepresidente, al actual primer ministro y a su predecesor.

"Siempre son los mismos partidos, las mismas personas en el poder, guste o no", añade cuando faltan dos semanas para las elecciones legislativas.

Esta sensación se refuerza debido a la corrupción, a menudo impune, y sobre todo porque los ciudadanos no se benefician de los servicios básicos como el agua potable, la electricidad, la construcción de carreteras o los transportes públicos pese a la subida de los precios del petróleo, principal ingreso del país.

En los paneles publicitarios, en las fachadas de los edificios e incluso en los árboles, los carteles de los candidatos invaden las ciudades, llegando a ocupar el lugar de los pósteres en memoria de los "mártires" de las fuerzas iraquíes que lucharon contra el grupo Estado Islámico (EI).

En una calle concurrida del centro de Bagdad, Haidar al Shamri, de 35 años, da rienda suelta a su ira: "¡Son las mismas caras, lo único que les preocupa es enriquecerse más y no servir al pueblo!".

Una exasperación palpable en el resto del país, en particular en Mosul, destruida en gran parte durante combates por la reconquista de la excapital del EI y cuya reconstrucción aún no ha comenzado por falta de dinero del Estado.

"Entonces ¿qué significa el cambio? ¡Por lo menos tendrían que cambiar las caras! Estamos cansados de sus mentiras", dice irritado Um Yusef, de 54 años, originario de esta ciudad llena de escombros y explosivos sin desactivar.

Últimamente corre el rumor de que la Marjaiya, la principal autoridad religiosa chiita, pidió que todos los políticos en activo no sean reelegidos. La AFP consultó a esta institución, sin obtener confirmación o desmentido.

- "Nada ha cambiado" -

La realidad es diferente. Según la comisión electoral, de los 7.000 candidatos, más del 20% son nuevos.

Hala Karim es una de ellos. Esta funcionaria del ministerio de Salud, Hala Karim, se presenta por primera vez porque, según dice, "nada ha cambiado en 15 años (desde la caída de Sadam Husein), acaso ha empeorado".

"Asistimos a un confesionalismo creciente y a un deterioro de la situación. Tenemos que cambiarlo", asegura la treinteañera, candidata en la lista independiente "Tahaluf Bagdad" (Coalición de Bagdad).

Según ella, los políticos con mucha experiencia calumnian a los nuevos. "Los tiburones sólo piensan en injuriarnos para permanecer en el poder", asegura, en alusión a unos vídeos difundidos sobre nuevas candidatas.

Haidar al Bizani aprendió la lección en las elecciones precedentes, a las que se presentó por una lista independiente. Para financiar su campaña, vendió un terreno y dimitió de su puesto de instructor militar. En vano.

"Un candidato independiente no puede ganar de ninguna manera. La ley perjudica a las listas sin medios financieros, por eso esta vez me presento en lista de Hikma", dirigida por el político chiita Amar al Hakim.

En el centro de Bagdad hay una estatua de Kahramana, el personaje femenino del cuento de Alí Babá y los cuarenta ladrones. En Las mil y una noches es ella quien vierte aceite en el lugar donde se esconden los ladrones.

La poetisa y militante Aya Mansur publicó recientemente en su cuenta Twitter una foto de esta estatua, camuflada por enormes pancartas electorales con el mensaje sarcástico: "¿Dónde está Kahramana? ¡Detrás de los 40 ladrones!"

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