Presuntos yihadistas matan a más de 30 tuaregs en Malí

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Bamako (AFP)

Presuntos yihadistas mataron a más de 30 tuaregs, incluyendo mujeres y niños, en el noreste de Malí, en la frontera con Níger, informaron fuentes concordantes este sábado.

Los grupos de la ex rebelión predominantemente tuareg Movimiento por la Salvación de Azawad (MSA) y líderes tribales afirmaron que la matanza tuvo lugar el viernes, un día después del ataque que perpetraron hombres armados en moto a las afueras de la ciudad de Anderambukan, en la misma zona, que dejó doce muertos.

"Hubo 43 muertos en dos días, todos civiles de la misma comunidad", declaró el líder tribal Sidigui Ag Hamadi a la AFP en a capital regional, Menaka.

"Nuestros combatientes están destrozando sus bases y expulsándolos. (Ellos) están apuntando contra civiles inocentes", añadió, e interpretó las matanzas como represalias por parte de los yihadistas a los golpes del Grupo de Autodefensa Tuareg Imghad y Aliados (Gatia, progubernamental) y del MSA, ex rebeldes.

Por su parte, el MSA también afirmó que el balance de muertos en ambos ataques, en las localidades de Aklaz y Awakassa, era de 43, y que todas las víctimas eran del grupo nómada bereber Idaksahak.

El grupo instó a los gobiernos de Malí y de Níger a dar los pasos necesarios para que se "ponga fin inmediatamente a esos abominables crímenes", añadiendo que "no cederá a ninguna intimidación".

El gobernador de Menaka, Dauda Maiga, pidió prudencia respecto al balance, a la espera de las conclusiones de un grupo de observadores enviados al lugar.

"Hay muchas versiones, pero sé que había mujeres y niños entre las víctimas, así como ancianos", dijo Maiga a la AFP.

En 2012 grupos rebeldes yihadistas vinculados a la red Al Qaida se impusieron en el norte de Malí hasta que Francia lideró una operación militar en enero de 2013.

Desde entonces esas milicias fueron dispersadas y en gran parte obligadas a retirarse del norte de Malí, pero importantes zonas del país siguen fuera del control de las fuerza malíes, francesas y de la ONU, que son regularmente atacadas.

Desde 2015, los ataques alcanzaron al centro y el sur de Malí y el flagelo ha llegado incluso a los países vecinos, en particular Burkina Faso y Níger.