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El tesorero del Vaticano, George Pell, será el clérigo de más alto rango a ser juzgado por abuso sexual

El cardenal George Pell llegando a la Corte de distrito de Melbourne, Australia, el 1 mayo de 2018.
El cardenal George Pell llegando a la Corte de distrito de Melbourne, Australia, el 1 mayo de 2018. James Ross / Reuters

La justicia de Australia juzgará a uno de los asesores más cercanos del papa Francisco por varios casos de agresión sexual, ocurridos desde los años 60. El jefe de las finanzas del Vaticano negó su culpabilidad.

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La mano derecha del papa Francisco en cuestiones financieras será juzgada por un tribunal de Melbourne, en Australia, por casos de abuso sexual.

George Pell, de 76 años, es acusado de delitos sexuales cometidos hace más de 40 años cuando era sacerdote en Ballarat, su ciudad natal, y cuando fue arzobispo de Melbourne.

Ante las acusaciones y luego de la lectura del fallo en la corte de distrito de Melbourne, el religioso negó su culpabilidad ante los delitos que se le atribuyen.

Pell nació el 8 de junio de 1941 en Ballarat, al sureste de Australia. En 1966, fue ordenado sacerdote en Roma. En 1971, volvió a Australia, en donde escaló poco a poco los peldaños de la jerarquía católica. En 1996, se convirtió en el arzobispo de Melbourne y luego de Sydney, en 2001.

En 2003, el papa Juan Pablo II lo nombró cardenal, lo que le permitió votar en los cónclaves para elegir a su sucesor. Más tarde, en 2014, Pell fue llamado por el papa Francisco para que se encargara de las finanzas del Vaticano. Fue así como pasó a ser el prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede.

Los cargos se remontan a ofensas presuntamente ocurridas de 1960 a 1990

Las acusaciones que afronta Pell se remontan a presuntas ofensas sexuales ocurridas en una piscina, en un cine y en una capilla en la década de 1970, cuando era sacerdote en Ballarat, y en la Catedral Saint Patrick’s en la década de 1990, cuando era arzobispo de Melbourne.

Por ahora, la naturaleza exacta de los hechos alegados no ha sido revelada, y las autoridades simplemente hablan de "múltiples reclamantes". El tribunal de Melbourne escuchó, durante cuatro semanas, los testimonios de presuntas víctimas que se sometieron a las preguntas de la defensa.

Pero, para Robert Richter, el abogado del cardenal, esas víctimas no son creíbles. Según el defensor, las acusaciones "son el resultado de problemas mentales, fantasías o invención pura, con el objetivo de castigar al representante de la Iglesia Católica en Australia por no haber evitado los ataques pedófilos por parte de otros”.

Con EFE y Reuters

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