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EEUU prorroga exenciones a importaciones de acero de Canadá, México y la UE

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Washington (AFP)

La Casa Blanca aceptó el lunes prorrogar hasta el 1 de junio la exoneración provisora de aranceles a las importaciones de acero y de aluminio provenientes de Canadá, México y la Unión Europea, evitando una escalada en este conflicto comercial.

"El gobierno (de Trump) prolongó 30 días las negociaciones con Canadá, México y la Unión Europea", señaló la presidencia en un comunicado.

"En todas estas negociaciones, la administración mantiene el foco en las cuotas que restringirán las importaciones (...) y preservarán la seguridad nacional", agrega.

Trump había promulgado el 8 de marzo unos aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las compras de aluminio, excluyendo de inmediato a Canadá y México de esa disposición y a fines de marzo, de forma provisoria, a la Unión Europea.

La medida vencía este 1 de mayo.

En el caso de Canadá y México, Washington vinculó una exoneración definitiva de estos aranceles a una renegociación favorable a sus intereses del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Este breve respiro se produce en momentos en que los europeos multiplican su demanda de exoneración definitiva de estos aranceles y amenazan con responder con medidas similares en caso de que sean implementados.

"Hay contactos a todos los niveles", se limitó a afirmar el lunes el portavoz de la Comisión Europea Margaritis Schinas durante su rueda de prensa diaria. "Somos pacientes, pero estamos también preparados" para actuar, advirtió.

A cambio de la exoneración de los aranceles, Estados Unidos reclama concesiones comerciales.

Este lunes Washington anunció que Corea del Sur aceptó una reducción de sus ventas de acero a Estados Unidos y una mayor apertura de su mercado automotor a los constructores del país norteamericano, así como la finalización de los términos de un acuerdo de libre comercio con Seúl.

También informó de un "acuerdo de principio" con Argentina, Brasil y Australia cuyos "detalles se conocerán próximamente".

- A la espera -

Los europeos pretendían de su socio norteamericano que los eximiera por completo de las tasas sobre el acero y el aluminio como condición previa para el inicio de negociaciones de fondo.

Estiman que es China, que lidera por lejos la producción de acero a nivel mundial y es a menudo acusada de subvencionar masivamente su industria, la responsable de la sobrecapacidad en el sector.

Pekín denunció ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) los aranceles que desde hace tiempo le impone Washington a sus ventas de acero.

El presidente francés Emmanuel Macron y la jefa del gobierno alemán Angela Merkel se sucedieron la semana pasada en Washington para intentar convencer a Donald Trump de excluir a la UE de los aranceles.

Ambos dirigentes y la primera ministra británica Theresa May advirtieron la noche del domingo a Washington sobre eventuales sanciones comerciales.

- Retorsión -

La medida más inmediata que proyecta Bruselas en caso de que Washington desoiga sus advertencias sería imponer aranceles similares a productos emblemáticos de la potencia norteamericana, como los vaqueros, el tabaco, las motos o el bourbon.

Con ello, podría compensar en valor las potenciales pérdidas que causaría la política estadounidense respecto al acero y el aluminio.

Una lista de productos fue aprobada a mediados de abril por los estados miembros de la UE, pero, según una fuente de Bruselas, se necesitarían varias semanas para que la Unión pueda adoptar sus primeras medidas de retorsión que respeten las reglas de la OMC.

Si Washington impusiera el 1 de junio sus nuevos aranceles, Bruselas podría también denunciarlo ante el organismo internacional alegando que con el pretexto de defender la seguridad nacional esas tasas buscan favorecer a las empresas estadounidenses.

Esta acción sólo podría concretarse en varios años.

Finalmente, la Comisión inició un procedimiento ante la UE para implementar de aquí a unos meses medidas de "salvaguardia" destinadas a proteger su industria de los flujos extranjeros que no encontraran cabida en Estados Unidos.

Una medida de ese tipo -que no está dirigida directamente contra Washington- consistiría en restringir temporalmente las importaciones de acero y de aluminio.

En 2017, Europa exportó por 6.400 millones de dólares en acero y 1.329 millones de dólares en aluminio hacia Estados Unidos.

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