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Mayo del 68, la gran revuelta francesa cumple medio siglo

Miles de estudiantes y trabajadores en huelga en un meeting en el parisino estado de Charlety el 27 de mayo del 68. Si bien la revuelta comenzó como un movimiento estudiantil su éxito se debió al entendimiento entre universitarios, liceanos y sindicatos y la presión que significaron 10 millones de trabajadores en paro.
Miles de estudiantes y trabajadores en huelga en un meeting en el parisino estado de Charlety el 27 de mayo del 68. Si bien la revuelta comenzó como un movimiento estudiantil su éxito se debió al entendimiento entre universitarios, liceanos y sindicatos y la presión que significaron 10 millones de trabajadores en paro.

Francia festeja este mes medio siglo de la revolución ciudadana que quería llevar "la imaginación al poder". 50 años después, la unión de estudiantes y trabajadores sigue haciendo única la revuelta.

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Marzo de 1968, Universidad de Nanterre en Francia. Los estudiantes se toman un edificio la casa de estudios para protestar por la detención de varios alumnos durante una manifestación en contra de la guerra de Vietnam.

Ante la imposibilidad de controlar el movimiento, las autoridades cierran definitivamente el campus en mayo lo que traslada las manifestaciones al Barrio Latino en el centro de París. Los líderes del llamado movimiento 22 de marzo, de los cuales el más conocido es Daniel Cohn-Bendit son presentados por las autoridades ante un comité disciplinario lo que sacó a la calle la cólera de los estudiantes.

Los universitarios piden ayuda entonces a los sindicatos estudiantiles y obreros, y son los liceanos los que primero responden. “Nuestras familias estaban formadas por ex comunistas que militaron hasta la crisis de Budapest en 1956. Eran familias muy politizadas y nosotros como niños escuchamos hablar muy temprano de la tortura en Argelia, de la censura de las guerras coloniales de la independencia, y sabíamos que en muchas comisarias se practicaba la tortura”, explicó a France 24 Romain Goupil uno de los líderes secundarios, que tenía 17 años en mayo del 68 y que escuchó el llamado de Cohn Bendit, de quien hoy es un amigo.

Goupil agrega que “en esa época había una situación como de estado de emergencia, de opresión. Los estudiantes debían partir al servicio militar, pero muchos se iban al extranjero para evitarlo. Había manifestaciones muy violentas con muertos. El 17 de octubre de 1961 200 argelinos murieron al manifestar pacíficamente por la liberación de su país. Fueron golpeados, atacados y lanzados al Sena”.

Universitarios y liceanos protestaban contra la guerra pero también contra el autoritarismo del gobierno de turno encabezado por Charles de Gaulle, así como contra el colonialismo, y la sociedad de consumo en boga después de 30 años de bonanza de posguerra. Se trataba de una década de cambios. El éxodo del campo a la ciudad había generado desigualdad y marginación. El nivel de vida aumentaba pero sólo para algunos, se masificaba la educación y la universidad, y nacía la cultura del entretenimiento y los medios de masa.

Es también una época de afirmación de los jóvenes que ansían el reconocimiento como un grupo particular de la sociedad. “En Francia existía un sistema muy vertical, paternalista que venia del siglo XIX, jerárquico. Pero hubo un baby boom después de la segunda guerra mundial por lo que había centenas de miles de jóvenes que querían acceder a los estudios, que la educación se democratizara, que hubiera otra relación hombre-mujer, que la píldora anticonceptiva se masificara, que pudiéramos viajar. Y había como una ebullición en toda la juventud europea después de la II guerra que quería romper este orden patriarcal y moral », recuerda Goupil.

París se llenó de barricadas y la noche del 10 de mayo la policía lanzó un asalto masivo a la Universidad de la Sorbona para intentar recuperar el control. Hubo más de mil heridos y en respuesta, los sindicatos principales convocaron una huelga general para el día 13. Según los historiadores es ese día que comienza realmente la revuelta que “pretendía llevar la imaginación al poder”. El país se paraliza completamente durante semanas y los trabajadores y estudiantes alzan la voz en discusiones, debates, asambleas generales o reuniones informales en las calles.

Hasta ese momento, alumnos y trabajadores parecían actores antagónicos pues para los sindicatos los estudiantes representaban a la burguesía: “El movimiento estudiantil y liceano eran producto de medios privilegiados, nosotros no íbamos a ir a los COT, los liceos industriales. En la educación había impresa una selección de clases y luchábamos contra eso. En los liceos y universidades reproducíamos la elite que después iba a gobernar. Eso es lo más increíble de mayo del 68, que allí naciera la revuelta”, detalla Goupil.

"Pero nuestro sueño, de los liceanos, era crear el vínculo con la clase obrera para lograr el objetivo, pero en un modelo clásico marxista de lucha de clases como en 1917. Para eso necesitábamos eliminar al Partido Comunista que tenía un 25% de votos y al sindicato CGT que era muy poderoso. Ellos impedían que nos acercáramos a los obreros y ligáramos nuestra lucha. Y eso es lo que ocurrió. En 1967 estallaron huelgas muy violentas en Caen, Le Mans, etc. Se trataba de jóvenes que no estaban sindicalizados, fueron ellos los que hicieron estallar mayo 68. La orden vino de abajo», sentenció Goupil.

El 27 de mayo el primer ministro Georges Pompidou, más a favor de un acuerdo con los manifestantes que el presidente Charles De Gaulle, logra un entendimiento entre empresarios y sindicatos que parece presagiar el fin de la gran huelga. Pero esta se extiende hasta el 30 de mayo cuando de Gaulle acepta la propuesta de su primer ministro: disuelve la Asamblea Nacional y convoca a elecciones. El resultado es un maremoto gaullista en las urnas el 30 de junio. Las huelgas cesan gradualmente Y los sitios de contestación como la Sorbona y el Odeón en París, son evacuados por la policía.

La derecha vivió Mayo del 68 como un caos pasajero que conviene olvidar. En su campaña electoral de 2007, Nicolas Sarkozy lo identificó con la fuente de todos los males. Gran parte de la izquierda sigue viéndolo en cambio como la semilla de la que han germinado muchos de los mejores avances sociales de los últimos 40 años: la liberación de la mujer en el mundo desarrollado, el protagonismo creciente de la sociedad civil y la consolidación de los derechos sindicales.

“Mayo del 68 es un gesto que no ha terminado, que continua en las movilizaciones actuales. Analizar los 50 años no es dejarlo en el museo sino cuestionar lo que recomienza, lo que continúa. ¿Eso quiere decir que Mayo del 68 fracasó? No, pero fue un levantamiento atravesado por pasiones alegres que aumentaban la capacidad de acción de los miembros, pero también por pasiones tristes que impidieron al movimiento conseguir su objetivo final", considera Philippe Mangeot, escritor y activista anti-sida.

Yo nací en 1965, soy un heredero de mayo del 68 y tengo la sensación de que mi existencia y los movimientos políticos en que participé son herederos del 68, la continuación de esa utopía y al mismo tiempo sufrí mucho de ser la generación de después. Porque la generación del 68 no fue generosa con nosotros. No dejó de mostrar que todo lo que hiciéramos no estaría a la altura de su revolución. Querían que su fracaso llevara al fracaso de cualquier otra revolución o revuelta”,  analiza Mangeot.

“Es una revolución social exitosa pero una revolución política incompleta, logró unir a estudiantes y obreros lo que fue rechazado por años por los políticos especialmente el Partido comunista. Desde un punto de vista de modo de vida, derecho de las mujeres, de los homosexuales, somos herederos de Mayo del 68. Es impresionante ver las fotos de antes y después, es como si los cuerpos hubieran cambiado, la manera de hablar, como si cada uno tuviera a partir de ese momento derecho a la palabra”, sentencia Mangeot.

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