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Macron en Australia para reforzar lazos comerciales

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, es recibido por el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, en la Ópera de Sídney, el 1 de mayo de 2018.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, es recibido por el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, en la Ópera de Sídney, el 1 de mayo de 2018. Mick Tsikas / Reuters

Afianzar los lazos para avanzar en tema de seguridad y comercio será la prioridad en las conversaciones franco-australianas durante la visita oficial del presidente Emmanuel Macron. Una alianza diplomática que aspira acercar a la Unión Europea.

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La visita del presidente francés Emmanuel Macron a Australia es la primera del mandatario al país que durará tres días, y a diferencia de su reciente visita en Washington, Estados Unidos, es muy probable que se desarrolle sin espectáculos mediáticos.

Macron se reunirá con el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, para analizar una mayor cooperación en materia de seguridad en la región de Asia y Pacífico, el cambio climático y un mayor compromiso con el intercambio cultural.

El viaje del presidente francés llega en un momento de fortalecimiento de los lazos entre Francia y Australia, que recibió un gran impulso en diciembre de 2016, cuando los dos países firmaron un acuerdo de submarinos por valor de 32.000 millones de euros. Australia adjudicó el contrato al Grupo Naval, una compañía naval francesa, para construir una flota de submarinos que funcionan mediante diésel y electricidad.

Sin embargo, el objetivo de la visita de Macron va más allá de submarinos innovadores. Las primeras conversaciones entre los dos países se debatieron públicamente durante la visita de Turnbull a París el año pasado, en la cual, Macron declaró en una conferencia de prensa que el acuerdo con los submarinos “no era simplemente un contrato”, sino que las relaciones económicas llegarían hasta su nivel más alto.

En paralelo al fortalecimiento de los intercambios económicos entre Francia y Australia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, continúa persiguiendo agendas políticas proteccionistas y aislacionistas.

Trump, la nota discordante en los tratados comerciales

En marzo, los funcionarios de comercio de la Unión Europea (UE) y de Estados Unidos, criticaron el proyecto de Washington de imponer aranceles sobre el acero y el aluminio importados.

En la misma línea, los planes de Donald Trump de retirarse de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, y del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP, siglas en inglés), han acelerado los intereses franco-australianos de promover sus alianzas comerciales.

Macron, como Turnbull, intentaron persuadir a Trump para que reconsiderara su relación con la UE en materia de acuerdos multilaterales y que, además, su homólogo americano se alejara de su proyecto político American First (Primero América).

A pesar de los esfuerzos de los mandatarios, durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente australiano en Washington el febrero pasado, Trump declaró que el TPP "era un mal negocio para Estados Unidos" y que prefería "poder negociar directamente con el país”.

El acuerdo de libre comercio, iniciado bajo la administración de Barack Obama, incluye a otras 10 naciones y se estima que su valor representa 251.000 millones de euros en el comercio mundial.

Si bien el colapso del acuerdo puso en “jaque” al bloque europeo en materia comercial, la Unión Europea logró reemplazar el TPP con el Acuerdo Integral de Economía y Comercio, firmado con Canadá.

Australia en busca de nuevos lazos europeos

La UE podría beneficiarse de la floreciente nueva alianza de Francia con Australia si la lejana nación de Asia y el Pacífico logra su intento de entrar en un acuerdo de libre comercio con el sindicato.

Turnbull ya ha hablado de cerrar un acuerdo de libre comercio entre Australia y la Unión Europea a fines de 2019, calificándolo como "un proyecto realista pero ambicioso".

Antes de la visita de Macron, la ministra de asuntos exteriores australiana, Julie Bishop, dijo a los periodistas que Australia estaba ansiosa por estrechar lazos con otros países europeos, reafirmando su objetivo de comerciar con el bloque europeo.

El comercio recíproco entre Australia y la UE fue de 60 mil millones de euros entre el 2015 y 2016, lo que lo convierte a la UE en el segundo socio comercial más importante de Australia, y en su mayor fuente de inversión extranjera.

La apertura de los mercados entre Europa y Australia ha añadido mérito económico dado que Gran Bretaña está a punto de abandonar la UE y Macron tiene la misión de salvar el proyecto europeo ante las crecientes fallas políticas y económicas.

Mientras la bienvenida del presidente francés a Australia fue calurosa y llena de expectativa, las relaciones entre los dos países no siempre han sido cordiales. Llegaron a su peor momento cuando en 1985 agentes de inteligencia franceses volaron una embarcación de Greenpeace, Rainbow Warrior, en el puerto de Auckland.

Aunque el bombardeo ocurrió en la vecina Nueva Zelanda, muchos australianos lo consideraron un acto de terror y dentro de su patio trasero. Los lazos se debilitaron incluso antes cuando las pruebas de armas nucleares de Francia en el Pacífico comenzaron en 1966 y terminaron en 1996.

Con el clima de inestabilidad geopolítica, una política exterior estadounidense cada vez más aislacionista y las amenazas contra la vida de la Unión Europea, la administración de Macron apuesta por Australia para revitalizar el capital político de la región - y la fe- en el comercio mundial.

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