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Francia

Primer año de Emmanuel Macron al poder: la derecha en marcha

Foto de archivo del 14 de mayo de 2017 que muestra al presidente francés, Emmanuel Macron, llegando a poner una corona de flores en la tumba del soldado desconocido en el Arco del Triunfo de París.
Foto de archivo del 14 de mayo de 2017 que muestra al presidente francés, Emmanuel Macron, llegando a poner una corona de flores en la tumba del soldado desconocido en el Arco del Triunfo de París. Alain Jocard / AFP
Texto por: Natalia Ruiz Giraldo | Romain Brunet
7 min

Emmanuel Macron hizo campaña como hombre de centro para ganar los votos de los electores desilusionados de ambos bandos. Sin embargo, eligió dirigir un gobierno de derecha, aunque eso implique olvidar algunas promesas electorales.

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A Emmanuel Macron le gusta repetir una y otra vez que está llevando a cabo la política por la que fue elegido el 7 de mayo de 2017. "No estoy sorprendiendo a nadie, hago lo que dije que haría", suele afirmar para justificar sus acciones.

Desde hace un año, quien fuera ministro de economía del Gobierno de François Hollande, multiplica sus campos de acción: ley de moralización de la vida pública, reforma del Código Laboral por decreto, ley de seguridad interior, reforma de acceso a la educación superior, ley sobre asilo e inmigración, reforma ferroviaria, reforma institucional, reforma del sistema de pensiones, reforma de la formación profesional…

Tal es la interminable lista de asuntos en vía de gestión o a punto de serlo. Pero a la hora de hacer un primer balance de su mandato desde que llegó al Elíseo, difícil no darse cuenta que el discurso de centro que marcó su campaña dio paso a uno de derecha.

En un primer tiempo dio la prioridad a la economía a esos "primeros de la clase", que serían esos hombres y mujeres que han alcanzado el éxito por sus talentos y que pueden, según el presidente, impulsar al resto de franceses hacia arriba.

Emmanuel Macron tomó una dirección clara al nombrar a Edouard Philippe, como primer ministro, y a Bruno Le Maire y Gérald Darmanin al frente del ministerio de Economía. Todos tres vienen del partido Los Republicanos (derecha) y con esta selección Macron asume las reformas económicas de inspiración liberal.

Luego prefirió invertir sus primeros meses en el poder en la reforma del Código laboral y la "flexibilidad del trabajo", y no en la seguridad que comprende la reforma de pensiones, de la formación profesional y del aprendizaje. De esta manera, el presidente dejó ver claramente cuáles eran sus prioridades.

Algo similar sucedió con la primera ley de su mandato relativa a las finanzas. Desde el primero de enero entró en vigor la supresión del impuesto sobre la fortuna e instauró un "flat tax" sobre la rentabilidad del capital, lo cual disminuye considerablemente el gravamen a los más ricos.

Al mismo tiempo una serie de medidas fiscales, escalonadas en varios meses, favorecieron a las clases media y baja en cuanto a la disminución de las cotizaciones sociales, así como en la supresión por etapas del impuesto a la habitación que los beneficiará en los próximos años.

¿Es entonces Emmanuel Macron el presidente de los ricos? Él mismo se defiende recordando que la vertiente seguridad de sus reformas está prevista para 2018 y que desdoblar las clases de primaria en barrios prioritarios de las ciudades es una medida destinada a las poblaciones más vulnerables. No obstante, esas medidas no hacen mella comparadas con las que benefician a esos "primeros de la clase" y que parecen ocupar su ranking de preocupaciones.

Para la muestra, un botón: en una entrevista publicada por la revista Forbes el pasado mes de mayo, Macron afirmó su intención de suprimir desde el 2019 el "exit tax". Este impuesto fue creado en 2011 para luchar contra toda tentativa de evasión fiscal de los empresarios galos. En este caso, el jefe de Estado no hace lo que dijo, ya que se trata de una medida que no estaba dentro de su programa.

Emmanuel Macron olvida a sus electores de izquierda

Al contrario, temas que sí estaban en su lista de proposiciones pasaron a un segundo lugar llegando incluso a retractarse sobre ellos.

Un ejemplo es el estado de urgencia, del cual el candidato Macron quería salir: "No podemos permanecer en un régimen de excepción, tenemos que volver al derecho común, tal y como fue reforzado por los legisladores (…) Contamos con todo el aparato legislativo para responder, en el tiempo, a esta situación", escribió en su libro "Revolución", publicado en 2016.

Un año más tarde puso fin al estado de urgencia, pero la ley sobre la seguridad interior y la lucha contra el terrorismo, promulgada el 30 de octubre, introduce en el derecho común varias disposiciones relativas al arresto domiciliario, a los allanamientos y al control de personas.

A esto se suma la reciente ley sobre asilo e inmigración que también deja ver una diferencia entre el discurso de campaña y las decisiones tomadas ya en el poder. Aunque en 2017 Macron exclamaba con ahínco que Angela Merkel había salvado el honor de Europa acogiendo a cientos de inmigrantes en Alemania, el texto que votó la Asamblea Nacional el 23 de abril suscitó controversia.

Los agentes de la Oficina francesa para la protección de refugiados y apátridas Ofpra, los de la Corte nacional del derecho al asilo, asociaciones humanitarias y el Defensor de los Derechos, Jacques Toubon, le reprochan el endurecimiento de las condiciones de acceso al asilo y acusan de tener por objetivo principal facilitar las expulsiones de quienes no cumplan con los requisitos o no tengan visa. El texto es una traición a esa promesa de mantener el equilibrio entre "humanidad y firmeza" que dijo Macron.

La seguridad y la inmigración son dos temas prioritarios en la agenda del electorado de derecha. Si a esto se suma el nombramiento de Jean-Michel Blanquer a la cartera de Educación que no deja de criticar los "pedagogistas" afiliados a la izquierda y la manera de restablecer el orden y la evacuación de Nôtre-Dame-des-Landes (contra el proyecto de un nuevo aeropuerto cerca de la ciudad de Nantes), la intransigencia del gobierno ante los movimientos sociales (huelgas contra la reforma ferroviaria, evacuación de las universidades bloqueadas) y el discurso que dio el presidente el 9 de abril ante la Conferencia de obispos de Francia en el cual lamentó que "el lazo entre iglesia y Estado esté deteriorado", es claro que ha hecho más señas a la derecha que a la izquierda.

El electorado conservador satisfecho del presidente Macron

Resta por saber si Emmanuel Macron va o no a fortalecer su electorado de izquierda de aquí al final de su mandato de cinco años. Habiendo ganado protagonismo en el terreno de la derecha desde hace más de un año, el presidente continúa con la desintegración del panorama político que comenzó en su campaña.

Esto ha hecho que Laurent Wauquiez, el jefe del partido Los Republicanos, se vea obligado a inclinarse aún más hacia la derecha de la derecha que lo apoya. No obstante, queriendo cautivar al electorado conservador, el presidente corre el riesgo de alejarse de quienes lo eligieron en 2017, provenientes en su mayoría de la izquierda y del centro.

El pasado 6 de abril, el diario Le Monde publicó una encuesta de opinión que revelaba que en un año cambió de manera importante la opinión que los franceses tenían del partido del presidente, "La República en Marcha". En 2017, solo el 33% lo consideraban de derecha, hoy es el 50%.

Cabe citar también un estudio de Kantar Sofres-One Point que publicó el periódico Le Figaro, según el cual el 53% de simpatizantes del partido Los Republicanos están en su mayoría satisfechos de la labor del presidente.

Resta saber si "el gran proyecto social" que Emmanuel Macron prometió a los franceses en su discurso a la nación el 31 de diciembre de 2017 será el que reequilibre su acción. En las próximas semanas, se esperan anuncios sobre la política a llevar a cabo en las ciudades y también en el sector de la salud. Esa es la oportunidad para el presidente de volver al centro o de continuar, en el tiempo, con una política de derecha.

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