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CANNES 2018

Netflix, Weinstein, el papa Francisco… los grandes ausentes de Cannes 2018

El presidente del Festival de Cannes Pierre Lescure y el director francés Thierry Fremaux posan junto al póster oficial del 71 ° Festival de Cannes en Cannes, en el sur de Francia, el 12 de abril de 2018 en París.
El presidente del Festival de Cannes Pierre Lescure y el director francés Thierry Fremaux posan junto al póster oficial del 71 ° Festival de Cannes en Cannes, en el sur de Francia, el 12 de abril de 2018 en París. AFP

No estarán en la Croisette pero sus sombras rondarán el Festival de Cannes. Aunque hayan sido vetados de la alfombra roja, tengan arresto domiciliario o sean desertores, su ausencia marcará el gran evento del cine.

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Harvey Weinstein: durante años se asentó en el Festival de Cannes. Este año, y por primera vez después de mucho tiempo, no veremos a Harvey Weinstein en la Croisette –y es poco probable que vuelva algún día-. El ahora exmagnate de Hollywood verá las festividades desde su cuarto de hotel en Arizona, en donde, según dicen, está siguiendo un tratamiento por su adicción al sexo. Y no sorprendería que oiga hablar de él.

Después de que el pasado octubre varias actrices revelaran haber sido sexualmente agredidas y acosadas por el antiguo productor norteamericano, cada gran feria cinematográfica como los Golden Globes o los Oscar han sido una ocasión para denunciar su daño y, aún más, la de una industria falocrática. El Festival de Cannes no será la excepción por haber sido uno de los teatros privilegiados de sus actos. Como lo reveló The Holllywood Reporter, a Harvey Weinstein lo llamaban el “cerdo”, sobre todo los empleados del hotel Cap-Eden-Roc, donde residía durante la quincena. Es en este establecimiento donde la actriz italiana Asia Argento, afirma haber sido violada por el antiguo patrón de Miramax. Esto fue en 1997, hace más de veinte años.

Acusada de haber cerrado los ojos ante el “sistema Weinstein”, la organización del Festival se comprometió este año a luchar contra el acoso sexual, implementando, junto con la secretaría de Estado encargada de la Igualdad entre hombres y mujeres, un número de teléfono para señalar eventuales agresiones. De igual manera, a los asistentes al festival se les distribuirá un fascículo en el que se recordarán las disposiciones penales para los hechos de agresión sexual. Se exige entonces un comportamiento adecuado, tal como dice el documento…

Las ‘selfies’: Thierry Frémaux, el delegado general del festival, y Pierre Lescure, su presidente, las consideran “vulgares”, “ridículas”, “grotescas” y “perjudiciales para la calidad del Festival de Cannes”… Son las selfies, las cuales este año estarán simplemente prohibidas en el ascenso de las escaleras. A los espectadores invitados a las proyecciones se les pedirá no fotografiarse antes de entrar al Gran Teatro Lumière.

No es la primera vez que los organizadores tratan de prohibir la práctica del autorretrato digital. Hace dos años ya habían decretado la selfie como “narcissa non grata”, sin que esto hubiese tenido efecto alguno. La pregunta hoy en día es saber cómo van a hacer para impedirle a los arreglados asistentes inmortalizar su paso por la alfombra roja. ¿Habrá un servicio reforzado de seguridad? ¿Se confiscarán los celulares en la entrada de la sala? ¿Habrá agentes en los techos del Palacio de los Festivales autorizados a dispararle dardos sedantes a los contraventores? Suspenso… En todo caso, la interdicción se presta para generar dramas en las famosas escaleras.

Netflix: el asunto se estableció desde hace un año: las películas que no están destinadas a ser difundidas en las salas francesas, no tendrán el privilegio de concursar por la Palma de Oro. Objetivo principal: Netflix, evidentemente, cuyas producciones están, en Francia, únicamente disponibles en la plataforma de videos bajo suscripción (SVOD). El año pasado la selección en competencia de ‘Okja’ y de ‘The Meyererovitz Stories’, ambas propiedad del grupo norteamericano, habían creado una discusión entre los dueños de las salas de cine francesas y estuvo a punto de costarle el puesto a Thierry Frémaux (según su propia confesión).

Para esta edición de 2018, como el delegado general no logró convencer a Netflix de pasar por la taquilla del cine (lo que, según la cronología de los medios “hechos en Francia”, los obligaría a esperar tres años antes de subir sus películas en su plataforma SVOD), la empresa norteamericana tuvo que contentarse con quedar fuera de la competencia. Entonces ahora, a los ojos del patrón de contenidos, Ted Sarandos, Netflix tiene demasiadas ambiciones en el séptimo arte como para evolucionar en segunda división. Resultado: boicot.

Sin embargo, en el papel, los largometrajes que la firma norteamericana pretendía presentar este año, habrían estado lejos de ser juzgados junto al resto de la selección. Para un festival que lucha cada vez más por atraer a las grandes producciones norteamericanas, la presencia de ‘Roma’ de Alfonso Cuarón, el autor de ‘Gravity’, y sobre todo de ‘The Other Side Of The Wind’, la película inédita de Orson Welles, habrían hecho una pequeña diferencia. Finalmente, entre Cannes y Netflix, todos se ven perjudicados: el primero se priva de dos bellos afiches norteamericanos y el segundo de una prestigiosa vitrina internacional.

Si en el futuro ambas partes no logran llegar a un acuerdo, es seguro que los legisladores franceses estarán invitados a ser los árbitros de las disposiciones de una cronología de los medios, desde luego juzgada como demasiado restrictiva, pero antes que nada destinada a favorecer la asistencia a las salas de cine. ¿Prevalecerán los nuevos usos a la manera norteamericana sobre la excepción cultural a la manera francesa?

Jafar Panahi y Kirill Serebrennikov: entre los 21 cineastas que compiten, hay dos que no podrán defender su película en la Croisette. El iraní Jafar Panahi y el ruso Kirill Serebrennikov, respectivamente compitiendo por ‘3 Rostros’ y ‘El Verano’, ambos con arresto domiciliario en su país. Los organizadores del Festival, con el apoyo de las autoridades francesas, le pidieron oficialmente a Teherán y a Moscú permitirle a ambos directores ir a la Riviera Francesa. En vano.
Regularmente seleccionado entre los festivales internacionales más grandes, Jafar Panahi nunca pudo salir del territorio iraní desde su condena en 2010 por “participar en reuniones y hacer propaganda contra el régimen”.

La justicia iraní apenas debe apreciar que el director, quien también tiene prohibido ejercer su profesión, logre presentar, en Berlín, en Venecia, en Cannes, sus obras filmadas clandestinamente (en 2011, su largometraje “Esto no es una película” habría viajado de Teherán a Cannes gracias a un puerto USB escondido en una torta).

En cuanto a Kirill Serebrennikov, la justicia rusa prolongó su arresto domiciliario unos días después del anuncio de su selección en la competencia. Entre los hechos, el cineasta y director de teatro, fue acusado de “malversación de fondos públicos”, pero nadie sospecha de las autoridades rusas por haberse empecinado contra un artista que, sin haberse nunca opuesto abiertamente a Vladimir Putin, no paró de denunciar los nuevos conservadurismos que carcomen al país (su última película ‘El Discípulo’ describía ferozmente la creciente empresa del integracionismo ortodoxo entre las personas).
Si alguno de los dos se lleva la Palma de Oro el próximo 19 de mayo, la ceremonia de clausura tomaría irremediablemente un giro político. La entrega del premio, ante la ausencia de su receptor, marcaría esta 71ª edición. Y arrojaría luces crudas sobre la censura a la obra en estas partes del mundo.

El papa Francisco: ¿veremos el papamóvil irrumpir en la Croisette? Jorge Mario Bergoglio, más conocido como Francisco, ocupará un lugar de honor en esta edición 2018 del Festival. ‘Un Hombre de palabra’, el documental que Wim Wenders le consagró, en co-producción con El Vaticano, será presentado tras una función especial fuera de competencia el 13 de mayo (es un domingo, tranquilos). “Más que una biografía o un documental”, afirma la producción, la película “es un viaje iniciático en el universo del papa Francisco”. El realizador alemán siguió así al soberano pontífice a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, a Jerusalén, pero también a los campos de refugiados y a los barrios pobres.

Estamos a mil leguas de la escarcha de Cannes… Pocas posibilidades, entonces, de que podamos percibir al “papa de los pobres” firmando autógrafos a la salida del hotel Majestic. Aún existen estrellas internacionales insensibles ante las seducciones de Cannes.

¿Jean-Luc Godard?: Jean-Luc Godard y Cannes, son el “te amo, yo tampoco”. El realizador de la Nueva Ola vino hace mucho tiempo (específicamente, en 1968, pero fue para anular el Festival) antes de rechazar sistemáticamente cada invitación. Seleccionado en 2011 por ‘Cine socialismo’, apeló a “problemas de tipo griego” para explicar su ausencia. En 2014, mientras que su ‘Adiós al lenguaje’ concursaba por la Palma, le envió un video al Festival en el que afirmaba “no hacer parte de la distribución”. Antes de precisar: “tampoco estoy en donde creen que sigo. En realidad, sigo otras pistas. Y hay otros lugares en los que resido a veces durante varios años y a veces durante unos segundos, bajo la protección del extraño clérigo, murmurando que lo que será ya fue. Prodigioso, ¿no? Sí, a partir de ahora, iré a donde me he quedado…” Se han visto actos de arrepentimiento más simples…

Compitiendo este año con ‘El libro de imagen’, que se presenta como un ensayo sobre el mundo árabe, Jean-Luc Godard seguramente no subirá los 24 escalones del Festival. Esperamos con impaciencia sus excusas.

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