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Las contradicciones en el escándalo de la actriz Stormy Daniels y Donald Trump

Stormy Daniels entra a la corte federal en el barrio de Manhattan de la ciudad de Nueva York, Nueva York, EE.UU., 16 de abril de 2018.
Stormy Daniels entra a la corte federal en el barrio de Manhattan de la ciudad de Nueva York, Nueva York, EE.UU., 16 de abril de 2018. Lucas Jackson / Reuters

Son varios los cambios en el discurso que han tenido los involucrados en el escándalo entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la actriz porno Stormy Daniels. Estos son los giros más destacados en la historia.

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En las últimas semanas Estados Unidos ha sido testigo de una espiral de contradicciones que hacen que resulte difícil entender el escándalo que envuelve al presidente Donald Trump en el pago de 130.000 dólares a cambio del silencio de la actriz porno Stormy Daniels.

Todos los involucrados en esta trama han cambiado, al menos una vez, su versión de los hechos. Todos, excepto, la actriz, quien ha sostenido la misma historia. Según ella, todo empieza en julio de 2006, cuando Stormy y Trump mantienen una supuesta relación que se alarga hasta el 2007.

En noviembre del 2016, a pocos días de las elecciones presidenciales que acaban dando la victoria a Donald Trump, el abogado personal del mandatario estadounidense paga a Daniels 130.000 dólares a cambio de su silencio. Esta es la versión que mantiene Stormy Daniels, cuyo nombre legal es Stephanie Clifford.

El 12 de enero de 2018, el periódico The Wall Street publica en primera plana que el abogado personal de Trump, Michael Cohen, habría pagado a la actriz porno 130.0000 dólares a cambio de que no hablara de un supuesto encuentro sexual con el presidente. La Casa Blanca y el propio Cohen intentan desviar la atención poniendo en duda la credibilidad y profesionalidad del medio. Lo niegan todo.

Sin embargo, el 13 de febrero el abogado Michael Cohen, acorralado, cambia de opinión, y reconoce haber “facilitado”, dice, este pago de su propio bolsillo, desvinculando completamente al presidente Trump de estos hechos. Eso sí, deja bien claro que en ningún momento se ha incurrido en ningún delito ya que el dinero nunca ha salido de la campaña, dice “ni la Organización de Trump, ni la campaña me han reembolsado el pago, directa o indirectamente”. De ser así, se habría incurrido en un delito federal. El FBI comienza entonces una investigación para esclarecer el origen del dinero que se ha pagado a Stormy Daniels.

El 27 de febrero, de manera secreta y para evitar que Daniels llenara los medios de comunicación contando con su historia, el abogado de Trump, Cohen, consigue un laudo arbitral, es decir, un refuerzo del acuerdo de confidencialidad. Por primera vez, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee, habla sobre los 130.000 dólares y asegura que “no hay conocimiento de ningún pago por parte del presidente, y él ha negado estas acusaciones”. Los periodistas no se quedan contentos con esta respuesta y continúan preguntando a Sarah Huckabee acerca del dinero, quieren saber si el presidente Donald Trump está al corriente de todo. Ella contesta: “no que yo sepa”.

Daniels enseguida responde a este movimiento, y el 6 de marzo la actriz porno interpone una demanda contra Donald Trump en la Corte Superior de Los Ángeles para invalidar el acuerdo de confidencialidad que supuestamente ha acordado con él. Asegura que el presidente nunca lo firmó, y por lo tanto no tiene validez ninguna. Con esto, Daniels solo pretende ser libre de contar su historia ante los medios de comunicación.

El 5 de abril por primera vez una periodista le pregunta directamente al presidente estadounidense si estaba al tanto de este pago. Él lo niega rotundamente y dice a los periodistas a que es su abogado personal quien puede responder a estas cuestiones. A la pregunta de si conoce de dónde salió el dinero, Trump se mantiene firme de nuevo: “No”.

Cuatro días después, el 9 de abril, un equipo de agentes Federales registra las oficinas y la vivienda de Michael Cohen en busca de documentos que prueben el pago a Daniels por su silencio. El FBI incauta este y otros materiales. En este momento, Trump comienza a distanciarse de su abogado. Días más tarde asegura que Cohen hace solo “una parte muy pequeñita” de su “trabajo legal”.

El 2 de mayo, en la cadena Fox News y en horario de máxima audiencia, los espectadores ven unas declaraciones que ponen en jaque al presidente y su equipo. El exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que desde hace menos de 15 días forma parte del equipo legal del presidente Donald Trump, asegura en su entrevista que Trump habría reembolsado a Michael Cohen los 130.000 dólares que este pagó a Daniels, “durante un periodo de varios meses”. Además, señala el exalcalde, “Trump no conocía los detalles, pero sí estaba al corriente del acuerdo general”. Giuliani acaba de contradecir a su cliente, que hasta ahora había asegurado no estar al tanto de la transacción y desconocer la procedencia del dinero. De nuevo insiste en que no hay delito ya que “no es dinero de campaña. Lo canalizaron a través de una firma de abogados y el presidente lo reembolsó”.

El 3 de mayo, a primera hora de la mañana, Donald Trump habla a través de su cuenta de Twitter. Esta vez la versión es completamente distinta. Haciendo uso de 3 tuits, asegura que entregaba un anticipo mensual a Cohen, según él, desligado de la campaña, a través del cual, mediante reembolso, el abogado pagó un acuerdo de confidencialidad. Mantiene que “no tuvo nada que ver con la campaña”. Trump asegura que lo hizo “para defenderse de las falsas y extorsionadoras acusaciones sobre un supuesto ‘affair’” en 2006.

La contradicción vuelve a aparecer en menos de 24 horas. Al día siguiente, el 4 de mayo, Donald Trump declara que Giuliani es “un gran tipo” pero “lleva solo un día” ejerciendo como su nuevo abogado. El exalcalde por su parte, también intenta desmarcarse de sus palabras y asegura que sus referencias “no describían lo que entendí que sabía el presidente, sino lo que conocía yo del asunto”. Pocos días después, durante una entrevista, asegura que Donald Trump se había enterado del reembolso de Cohen hacía sólo una semana, de ahí que no lo hubiera reconocido antes.

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