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El presidente iraní puede "perderlo todo" con la política agresiva de Trump

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Teherán (AFP)

El presidente iraní, Hasan Rohani, ha apostado por una política de apertura hacia Occidente para poner fin a décadas de tensiones, pero con las amenazas estadounidenses al acuerdo nuclear, ¿qué esperanza queda para su futuro político?

Independientemente de si el presidente estadounidense, Donald Trump, rompe el acuerdo nuclear de 2015 que fue la pieza fundamental de los esfuerzos diplomáticos de Rohani, está claro que la tradicional animosidad entre Estados Unidos e Irán volvió para quedarse.

"Rohani apostó en grande al acuerdo nuclear e invirtió todo su capital político en él", dijo Mojtaba Mosavi, un analista político en Teherán.

"Ahora el acuerdo está dando sus últimos suspiros, y Rohani está perdiendo todo, todos sus planes económicos y políticos, que construyó sobre la base del acuerdo nuclear", agregó Mosavi a la AFP.

- Una bendición para los conservadores -

Desde el principio, los opositores conservadores a Rohani desconfiaban profundamente de sus negociaciones con Washington, y sus temores se confirmaron cuando quedó claro que la presión de Estados Unidos continuaría obstaculizando los lazos comerciales de Irán, incluso después del acuerdo de 2015.

Con sus amenazas constantes de romper el acuerdo, Trump se aseguró de que el mundo se mantuviera cauteloso en hacer negocios con Irán.

La incertidumbre en torno al acuerdo nuclear "es una victoria para los conservadores que se alimentan de la hostilidad de la política exterior de Estados Unidos para reforzar la represión interna y limitar el alcance de las instituciones de la república islámica", dijo Clement Therme, un experto en Irán del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

Tras bastidores, las fuerzas conservadoras se han hecho sentir en los últimos meses con detenciones indiscriminadas de personas con doble nacionalidad y con empleados de distintas ONG acusados de espionaje.

También bloquearon el servicio de mensajería más popular de Irán, Telegram, y ejercieron presión sobre los defensores de las reformas de más alto perfil, que llegaron a provocar la renuncia del alcalde de Teherán y de un alto funcionario de la cartera de Medio ambiente.

Rohani logró una disminución moderada de las restricciones sociales, pero en Irán, la presidencia es sólo uno de los muchos centros de poder.

Se enfrenta a poderosas fuerzas conservadoras integradas en el clero, el poder judicial y un Consejo de Guardianes con poder de veto sobre las leyes y los candidatos a las elecciones, sin mencionar la autoridad absoluta del guía supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.

Recientemente Rohani ha doblado la apuesta en su retórica reformista, "tratando así de mantener su base popular y señalando con el dedo a los conservadores", dijo Ardavan Amir Aslani, escritor y abogado internacional en Teherán.

Pero con "la apertura de algunos cafés nuevos y dejar que las mujeres corten unos centímetros más sus velos, no son esas las reformas fundamentales que Irán necesita", advirtió.

- Necesidad de unidad -

Lo que puede salvar a Rohani de quedar completamente marginado es el miedo del 'establishment' a una desintegración mayor.

Las protestas en diciembre y enero demostraron que la ira a causa de la economía y la situación de las libertades civiles era mucho más amplia y fuerte que antes, y afectaba a docenas de pueblos y ciudades.

"Creo que el líder (Jamenei) todavía está tratando de ayudar a Rohani. Proteger la prosperidad y la unidad del país es su principal prioridad, especialmente en este momento difícil", dijo Mosavi.

Rohani obtuvo un segundo mandato presidencial hace un año, con el respaldo de los reformistas que lo consideraron la mejor opción dentro de la pequeña selección permitida por el Consejo Guardián.

Nunca existió la ilusión de que Rohani fuera un reformador radical -porque ha sido un miembro del régimen desde los primeros días de la Revolución Islámica-, pero aún así muchos se sintieron decepcionados cuando vieron incumplidas sus promesas de reforma.

"Algunas de las críticas son injustas. Rohani ha hecho grandes cosas. Hay más apertura, menos moralidad policial, los periodistas son algo más libres", dijo un periodista reformista, que pidió permanecer en el anonimato.

"Pero después de todo, es un hombre del sistema y quiere seguir así. Su identidad está ligada a ser parte del sistema; si lo niega, se niega a sí mismo", agregó.

Por ahora, Rohani se ha mantenido firme, criticando fuertemente la censura de las redes sociales y a los funcionarios que no supieron responder de manera efectiva a la ira popular.

Pero enfrenta un desafío mayor al tener que responder a Trump sin echar por la borda sus esfuerzos diplomáticos más amplios.

"La decisión inteligente sería esperar hasta el final del mandato de Trump, permanecer en el acuerdo nuclear y construir algo con los europeos, por muy limitado que sea. Esperar hasta que esto termine", dijo Amir Aslani.

"Esto es lo que debería hacer, pero ya veremos", finalizó.

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