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Cuarto mandato de Vladímir Putin: reformar pero siendo el de antes

Rusia "se ha enfrentado más de una vez a períodos difíciles e inestables, y siempre ha sido capaz de resurgir, como si fuera un ave Fénix", dijo Putin en su discurso.
Rusia "se ha enfrentado más de una vez a períodos difíciles e inestables, y siempre ha sido capaz de resurgir, como si fuera un ave Fénix", dijo Putin en su discurso. Alexander Zemlianichenko / AFP

El presidente más longevo de Rusia en democracia, Vladímir Putin, tomó posesión bajo la mirada de todo el país. Allí, juró una vez más respetar los derechos y las libertades de los ciudadanos. Reporte desde Moscú.

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El país entero miraba. La televisión rusa llevaba días dando en un margen de la pantalla las horas, minutos y segundos que quedaban para la investidura del presidente. Con la mano derecha sobre la Constitución, Putin juró además "respetar y defender los derechos y las libertades de las personas y de los ciudadanos; cumplir y defender la Constitución de la Federación de Rusia; defender la soberanía y la independencia, la seguridad y la integridad territorial del Estado, y servir al pueblo con lealtad".

Le escuchaban más de 6.000 invitados: ministros del Gobierno saliente, diputados y senadores, autoridades civiles, eclesiásticas y militares. La imagen era una estampa de la Rusia actual: vigilancia de los funcionarios de corte político, confianza en el ejército, los liberales en su rincón, una Iglesia que regresa y la élite segura en su poder, aunque ahora pendiente de cambios insoslayables.

Putin lleva ya 18 años en el poder (computando la presidencia, limitada a dos períodos consecutivos por la Constitución, y la jefatura de Gobierno). Como ha dicho que no piensa modificar la Carta Magna, parece que este será su último ciclo en el poder.  

Dmitri Medvédev era el primer fusible que podía saltar en ese nuevo mandato: descartado como sucesor por la mayoría de los comentaristas y en privado por muchos funcionarios, es fruto de burlas y también de acusaciones por la corrupción. El día que haya que ofrecer cambios, él puede ser la ficha que desaparezca. Pero se ha confirmado que retendrá el cargo de primer ministro, aunque algunos analistas dudan de que llegue a completar la legislatura. Muchos ven la figura del exministro de Finanzas Alekséi Kudrin, defensor de reformas económicas de corte liberal, como posible reemplazo tarde o temprano. Ambos no se llevan bien, lo que podría hacer que Kudrin esperase su momento en un alto cargo estatal fuera del Gobierno.

Putin sabe que su base es sólida y resistente al desgaste de los años. Fue reelegido en marzo con el 76% de los votos, su mejor resultado electoral desde que llegó al poder, en unos comicios en los que su vociferante opositor, Alexéi Navalni, estuvo inhabilitado por una condena judicial. Navalni sabe agitar las calles, pero su calado electoral es minúsculo comparado con el del presidente. Por si hacía falta recordarlo, Putin agradeció al pueblo ruso el apoyo sincero y la confianza que depositó en él con ocasión de las elecciones presidenciales: “creo que es mi deber hacer todo lo necesario para el futuro pacífico y próspero de Rusia".

La oposición teme que el nuevo mandato de Putin traiga una nueva ola de represión, sobre todo en Internet. Hay algunos indicios preocupantes: el 6 de abril Moscú inició los trámites legales para prohibir el uso del servicio de mensajería Telegram en suelo ruso.  

Retos en economía: buscar nuevos mercados y dar más libertad a la iniciativa privada

Durante la ceremonia de toma de posesión, el presidente recordó que, a lo largo de más de 1.000 años de historia, Rusia "se ha enfrentado más de una vez a períodos difíciles e inestables, y siempre ha sido capaz de resurgir, como si fuera un ave Fénix, alcanzando después alturas imposibles para los demás", declaró el mandatario en su discurso de investidura. Ahora se trata de volar, pero sobre todo de sacar de la pobreza a 20 millones de rusos.

Ante la actual situación de las arcas públicas, los colaboradores de Putin ya han dejado entrever que habrá que subir los impuestos y elevar la edad de jubilación. Estas medidas contribuirán con toda seguridad a elevar el malestar general, dejando flancos a la oposición en la derecha y sobre todo en la izquierda.

Buscar nuevos mercados y dar más libertad y garantías a la iniciativa privada son las reformas pendientes. Pero la base del presupuesto sigue siendo la energía. Vladímir Putin estrechó la mano de tres personas: el primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev; el patriarca Kirill, jefe de la Iglesia ortodoxa rusa y el excanciller de Alemania, Gerhard Schroeder. Su presencia no es casual ni se debe sólo a su amistad. El nombramiento de este último hace años dentro de la directiva de Gazprom es una razón para no olvidar la importancia que el mercado europeo, y no sólo el energético, tiene para Rusia a pesar del mal clima con Bruselas.

Geopolítica: Rusia quiere ser un 'broker' intermediario de la paz en Medio Oriente

La Rusia que hereda ‘de sí mismo’ Putin anda envuelta en tensiones geopolíticas: sobre todo las operaciones militares en Ucrania y Siria. La primera le ha costado duras sanciones. La segunda ha abierto una operación militar que es difícil cerrar. Rusia quiere ser un 'broker' (intermediario) de la paz en Oriente Medio, aprovechando el declive geopolítico de EE.UU. Pero para eso hace falta una mesa de negociación que funcione.

Pesa también en su mochila la carrera armamentística con los Estados Unidos, con quien compite en la modernización de los arsenales nucleares. Y la incómoda alianza con Irán, que ahora está de nuevo en punto de mira de Washington.

Putin llegó en una limusina “hecha en Rusia”

Siguiendo con la cadena de señales, en su ceremonia de inauguración el presidente ruso ha utilizado por primera vez una limusina "hecha en Rusia". El mensaje parece claro: Rusia ya se mueve con impulso propio.

Pero esto no es nuevo. La decisión de utilizar un vehículo de fabricación rusa recuerda a la época soviética, cuando los jefes de Estado viajaban en las limusinas ZIL. Desde la caída del muro de Berlín las autoridades rusas utilizaban coches de la marca alemana Mercedes Benz. Pero a Rusia le gusta modernizarse siendo la de antes.

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