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Haftar, el hombre fuerte del este de Libia, quiere reafirmar su estatus

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Bengasi (Libia) (AFP)

Desfile militar, ofensiva contra los yihadistas en Derna (este): el mariscal Jalifa Haftar intenta restablecer su estatus de hombre fuerte en Libia, tras una reciente hospitalización que provocó especulaciones sobre su estado de salud, según analistas.

Haftar, de 75 años, regreso el 26 de abril a su feudo en el este de Libia después de una hospitalización de por lo menos dos semanas en París, durante la cual no hizo ninguna aparición pública.

Su ausencia alimentó rumores sobre su salud que inundaron las redes sociales en Libia, y algunos medios hasta anunciaron su muerte provocando especulaciones sobre su sucesión.

"Muchos de su adversarios en el oeste de Libia cantaron victoria, estimando que los días del Ejército Nacional Libio (ENL, autoproclamado por Haftar) estaban contados", estima Crisis Group en un informe publicado el martes.

Sus rivales islamistas comenzaron a rumiar su venganza, tras haber sido expulsados por el ENL de Bengasi (este) en 2017 después de tres años de sangrientos combates, agrega Crisis Group.

Acusado por sus opositores de buscar establecer una nueva dictadura militar en Libia, Haftar apoya a un gobierno paralelo que ejerce el poder en el este de libia y que contesta la autoridad del Gobierno de Unión Nacional (GNA), reconocido por la comunidad internacional, con sede en Trípoli.

Además de las rivalidades políticas, el país camina rumbo a la anarquía con un telón de fondo de luchas de influencias sin piedad entre numerosas milicias y tribus, desde la caída y muerte de Muamar Gadafi en 2011.

- "Salvador" -

A su regreso a Bengasi, Haftar fue recibido con gran pompa en el aeropuerto local, donde aseguró disfrutar "de buena salud".

Apareció nuevamente el lunes, ofreciéndose un desfile militar que pareció una demostración de fuerza, en el que partiparon miles de soldados y aviones caza-bombarderos.

El mariscal, bestia negra de los islamistas, festejaba el cuarto aniversario del lanzamiento de su operación antiyihadista que bautizó "Dignidad", cuyo objetivo era retomar Bengasi, en manos de milicias islamistas y yihadistas desde 2014.

En uniforme militar, anunció en su discurso el lanzamiento de una operación para "liberar" Derna de los yihadistas.

Esta ciudad costera con 150.000 habitantes, ubicada a 1.000 km al este de Trípoli, es la única que no controla el ELN en el oriente libio. Se encuentra bajo control del "Consejo de la Shura de los Mujaidines de Derna", una coalición variopinta de milicias islamistas y yihadistas, cercanos en particular a Al Qaida, y hostiles a la vez a Haftar y al Estado Islámico (EI).

Para Federica Saini Fasanotti de la Brookings Institution, en Washington, "aparecer como salvador de Derna brindaría a Haftar una nueva imagen ante el mundo".

- "Amenaza existencial" -

El mortífero ataque reivindicado por el EI contra la sede de la Comisión electoral, el 2 de mayo en Trípoli, "ha hecho el resto en términos de apoyos: los libios tienen miedo (...) y un hombre fuerte puede lograr un gran consenso", explica Saini a la AFP.

Para ella, "una operación militar no sería nunca suficiente para restablecer la paz en Libia (...) inclusive cuando en términos estratégicos es el mejor momento para actuar con el fin de tranquilizar a su clan y mostrar a sus enemigos que está más fuerte que nunca, a pesar de su estado de salud".

Haftar "quiere enviar un mensaje a sus rivales y a la comunidad internacional sobre su capacidad para unificar a la institución militar libia bajo su mando", estima Ehab el Mejbri, politólogo de la universidad de Bengasi.

"El momento elegido para la ofensiva de Derna puede estar en parte motivado por el deseo de Haftar de reafirmar su estatus de hombre fuerte", señala Tim Eaton, analista del Centro de reflexión británico Chatham House.

"Si mucha gente considera la campaña sangrienta de Haftar en Bengasi (2014-2017) como una victoria de las instituciones libias sobre el dominio de las milicias y extremistas, para otra, en particular entre los islamistas, hace de Haftar una amenaza existencial que debe ser combatida a cualquier precio", añade.

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