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Irlanda celebrará referendo sobre el aborto en medio de intenso debate

Una mujer se para frente a un mural “pro-vida” en forma de protesta después de que haya sido pintado por segunda vez por los defensores de la octava enmienda en Dublín, Irlanda. 23 de abril, 2018.
Una mujer se para frente a un mural “pro-vida” en forma de protesta después de que haya sido pintado por segunda vez por los defensores de la octava enmienda en Dublín, Irlanda. 23 de abril, 2018. Clodagh Kilcoyn / Reuters

El 25 de mayo los irlandeses se presentarán ante las urnas para decidir si derogan o no una de las leyes de aborto más estrictas del mundo. El país mayoritariamente católico se encuentra dividido entre el derecho a elegir y los valores religiosos.

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El referendo será la primera oportunidad en 35 años para revisar la octava enmienda de la Constitución de Irlanda, que consagra el derecho de la vida de la madre y el feto.

Los activistas del “Sí” quieren que se derogue la enmienda, dando paso al Parlamento para legislar sobre el aborto, mientras que la contraparte, quiere preservar la enmienda de 1983 y dejar la interrupción voluntaria en la ilegalidad.

El Gobierno de Irlanda aprobó a finales de enero la celebración del referendo, lo que ha abierto un intenso debate entre los ciudadanos.

Irlanda es uno de los pocos países de la Unión Europea (UE) que prohíbe el aborto, con una excepción: si la vida de la mujer se encuentra en peligro.

La legislación irlandesa permite interrumpir el embarazo en los supuestos de cáncer de útero, embarazo extrauterino y preeclampsia (hipertensión inducida en la gestación).

Sin embargo, temas como embarazos por violación, fetos con defectos degenerativos y el embarazo precoz están fuera de las excepciones.

Malta, es el único país de la UE que prohíbe el aborto en todos los casos y penado con 18 meses hasta 3 años de prisión.

Las restricciones en sus países de origen obligan a las mujeres a encontrar otras opciones fuera de sus fronteras.

La Asociación Irlandesa de Planificación Familiar, informa que desde enero de 1980 hasta diciembre de 2016 al menos 170,216 mil mujeres y niñas salieron del país para tener acceso a servicios de aborto.

Inglaterra, es el primer destino para este tipo de procedimientos. Solo en 2016, 3.265 mil mujeres irlandesas se realizaron abortos en el país inglés, según la asociación.

Irlanda: un país conservador pero dividido sobre el aborto

Andy Heasman, un hombre católico de 39 años, cree que una liberalización de las leyes de aborto traería “aborto a la carta” al país.

“Es una masacre, eso es lo que será”, dijo a la agencia Reuters.

Por otro lado, Fay Carrol, una joven de 22 años, dijo encontrarse totalmente a favor de la derogación, defendiendo el poder de la elección.

“Hay tantas mujeres que han dicho que personalmente 'no abortaría', pero le quitan la elección a otra persona. Se trata del hecho de que, como saben, las mujeres no tienen voz en lo que hacen con sus cuerpos según la Octava Enmienda. Se convierten en vasijas", dijo Carrol.

Las encuestas han mostrado una marcada división generacional y es probable que los votantes más jóvenes respalden el cambio.

La mayoría de las personas mayores de 65 años se oponen a la reforma, según informes citados por Reuters.

A pesar de ser un país profundamente católico, la influencia que tuvo alguna vez la Iglesia Católica Romana sobre la sociedad irlandesa se ha desplomado en los últimos años después de una serie de escándalos de abusos sexuales protagonizados por clérigos.

Los obispos católicos fueron quienes lideraron la creación y promoción de la enmienda en 1983. Ahora, la iglesia ha tomado un asiento en la parte de atrás del debate, a pesar de sus declaraciones totalmente en contra al referendo.

“La gente de Irlanda ahora no ve a la Iglesia Católica como árbitro de sus vidas morales”, dijo la veterana activista proelección, Ailbhe Smyth, quién también agregó que el referendo es el último paso contra los elementos profundamente conservadores de la sociedad irlandesa.

La enmienda sobre el aborto sufre contradicciones

El tema encontró su cauce años atrás cuando el Gobierno de la isla tuviera que clarificar por medio de una combinación de legislación primaria y regulaciones ministeriales los casos en los que se puede abortar.

Una clarificación que se dio por consecuencia a la condena del Tribunal de Estrasburgo al expresar que la legislación irlandesa no era lo bastante clara.

A pesar de que la enmienda, después de algunas modificaciones, proteja el derecho a la vida de la madre, varios casos de mujeres sacados a la luz evidenciaron las contradicciones de la ley provida.

Uno de los casos fue el de una mujer que se recuperaba de cáncer y fue sometida a exámenes médicos incompatibles con su estado de gestación. La paciente en aquel entonces no sabía que estaba embarazada y temía que, debido a la radiación y a los medicamentos, el feto pudiera haber sufrido daños severos.

La mujer, quien tenía un tipo raro de cáncer, temía sufrir una recaída por el embarazo inesperado y sobre todo no buscado. A pesar de poseer los suficientes alegatos para abortar, los médicos irlandeses ignoraron su petición por pruebas “suficientes” de peligro inminente.

El Tribunal de Estrasburgo consideró que “ni el asesoramiento médico ni las opciones de litigio constituyeron a procedimientos efectivos o accesibles” en este caso.

Este caso como muchos otros han dado pie a las exigencias de reestablecer las discusiones serias sobre el derecho y el aborto en Irlanda en el Parlamento.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, quien apoya abiertamente la reforma, dice no poder garantizar a los votantes que su Gobierno podrá legislar de manera fructosa si dicha reforma gana el referendo, puesto que, así como la sociedad irlandesa, los políticos también se encuentran divididos.

Con Reuters

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