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El expresidente de una gran aseguradora china condenado a 18 años de cárcel

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Shanghai (AFP)

Wu Xiaohui, el expresidente de la gran aseguradora china Anbang, fue condenado este jueves a 18 años de prisión por fraude, en un contexto de ofensiva del gobierno de Pekín contra los grandes conglomerados chinos.

Anbang, la tercera aseguradora del país, era conocida por sus importantes adquisiciones en el extranjero, entre ellas el hotel Waldorf Astoria de Nueva York.

Pero en febrero el régimen comunista tomó el control del grupo alegando "prácticas ilegales" y riesgos financieros.

Wu Xiaohui, su emblemático presidente, ya había dimitido en junio de 2017 y estaba acusado de "crímenes económicos" hasta que este jueves un tribunal de Shanghái le declaró culpable de desviar 65.000 millones de yuanes (más de 8.600 millones de euros), según el texto del veredicto.

El dinero se transfería desde Anbang hacia empresas controladas personalmente por Wu, que lo utilizaba para pagar deudas o para sus gastos personales.

Según el veredicto, entre 2011 y 2017 WU falsificó los resultados de la empresa para evitar controles de la autoridades de regulación.

Durante el juicio, que se celebró en marzo, se dio a conocer que Anbang vendió productos financieros de manera ilegal superando de lejos el máximo permitido de 95.000 millones de euros.

Además de la pena de prisión, el tribunal ordenó confiscar 10.500 millones de yuanes de activos (unos 1.400 millones de euros) de Wu.

- Gigante financiero internacional -

La caída de Wu Xiaohui, de 51 años, fue una sorpresa, porque estaba considerado cercano al poder y su esposa es nieta de Deng Xiaoping, el líder chino que lideró las reformas económicas del país en los años 1970.

Wu también tenía relación con Jared Kushner, el yerno y consejero del presidente de Estados Unidos Donald Trump, con el que tenía el proyecto de renovar un rascacielos en Manhattan.

Anbang, fundado en 2004, pasó en pocos años de ser una compañía de seguros especializada en el sector de la vivienda y el automóvil a convertirse en un gigante financiero internacional, con la compra entre otros de las aseguradores surcoreanas Tong Yang Life, la holandesa Vivat o la belga Fidea NV.

El conglomerado se convirtió en símbolo del frenesí de inversiones en el extranjero de las compañías chinas y en 2014 compró el hotel Waldorf Astoria por 1.950 millones de dólares.

Pero el crecimiento de Anbang se basaba principalmente en la venta de productos financieros a corto plazo con altas tasas de interés, una estrategia que preocupaba a los observadores económicos.

Igual que Anbang, otros grandes conglomerados chinos, como Wanda, HNA o Fosun, han comprado en los últimos años grandes compañías en el extranjero, incluyendo clubes de fútbol, cadenas hoteleras o estudios de Hollywood.

Estos excesos terminaron por alertar a las autoridades chinas por la opacidad de estas compañías y sobre todo por su enorme endeudamiento, que pone en riesgo la economía en su conjunto.

Bajo presión del gobierno de Pekín, HNA y Wanda están vendiendo en los últimos meses parte de sus activos.

En el caso de Anbang, el estado chino anunció en abril una inyección de 60.800 millones de yuanes (unos 8.000 millones de euros) de capital para "mantener la estabilidad de sus actividades", auque las autoridades insistieron en que no se trata de una nacionalización.

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