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Alejandro Domínguez, el que puso orden en la casa del fútbol sudamericano

4 min
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Asunción (AFP)

Alejandro Domínguez, reelegido este viernes por cuatro años como presidente de la Conmebol, es un empresario de 46 años, pilar del proceso de reconstrucción de la Conmebol, una institución desprestigiada por décadas de corrupción y que estuvo en el centro del escándalo del FIFA-Gate.

Suele decir que en la nueva Conmebol "ya no hay lugar para trampas: no hay lugar para los Burzacos, los Jinkins o los Casales (empresarios inmersos en los escándalos del FIFA-Gate)".

De sus tres predecesores a la presidencia de la Conmebol, uno está encarcelado en Estados Unidos (Juan Ángel Napout, 2014-2015), otro está en prisión domiciliaria (Eugenio Figueredo, 2013-2014) y otro lucha contra un proceso de extradición a Estados Unidos (Nicolas Leoz, 1986-2013).

"Dos años atrás nos encontramos con una organización que había perdido su rumbo, que estaba en quiebra moral, que se había olvidado del fútbol, que tenía como fin el dinero y como medio el fútbol", manifestó al ser proclamado durante el congreso de la entidad.

Alejandro Domínguez cayó de joven en el fútbol. Su padre es un afamado dirigente deportivo y empresario tabacalero de Paraguay, Osvaldo Domínguez Dibb, expresidente del club Olimpia, el más prestigioso de Paraguay.

"Hijo de tigre", como le llaman los fanáticos del Olimpia, Domínguez se forjó como dirigente de la mano de su padre, mandamás por 30 años de la entidad decana del fútbol paraguayo.

Bajo la presidencia de Osvaldo Domínguez, el club conquistó 14 títulos internacionales, una Copa Intercontinental, tres Copas Libertadores de América, dos Recopa Sudamericana y una Copa Interamericana.

De profesión economista con título de la Universidad de Kansas, Alejandro Domínguez se formó en el exclusivo colegio San Andrés de Asunción donde compartió aula con el flamante presidente electo de Paraguay Mario Abdo Benítez, quien asumirá el poder el 15 de agosto próximo.

Antes de asumir en la Conmebol, Domínguez se desempeñó como director del diario local La Nación, que fundó con su padre.

Fogueado para la dirigencia deportiva, fue titular por varios años de su club y ungido, primero vicepresidente y luego presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) en 2014 en sustitución de Napout, entonces elegido a su vez para dirigir la Conmebol.

- Operación 'mani pulite' -

En enero de 2016, Domínguez fue elegido por unanimidad para continuar el ciclo de cuatro años de Napout que venció este viernes.

Con el nuevo titular comenzó una refundación de la Conmebol golpeada por la corrupción que descabezó a la antigua dirigencia y mandó a prisión a sus antiguos popes.

"Ya no habrá lugar para trampas", dijo Domínguez al asumir y advertir que alrededor del fútbol se mueven enemigos que quieren impedir que se modernice, se democratice y se transparente.

"En el fútbol de hoy no hay cabida para aquellos que se han inclinado por el ilícito".

Temperamental a veces, como su padre, Domínguez dijo que esos enemigos no dan la cara y exacerban sus ataques, "desesperados por frenar la apertura y por defender las trampas de la vieja guardia".

- Plata del fútbol para el fútbol -

Aseguró que a partir de ahora la plata que genera este deporte se invertirá en el desarrollo del fútbol "y nunca más para alimentar las arcas de los intermediarios inescrupulosos".

Al confirmarlo por unanimidad de las diez federaciones, la dirigencia sudamericana busca dar continuidad y profundizar el desarrollo del fútbol de la región en los planos deportivo y sus soportes operativos, jurídicos, financieros y comerciales.

Los frutos de su gestión ya se ven en la reforma de la Copa Libertadores "no solo por el dinero (para los clubes) sino por la (nueva) imagen del fútbol sudamericano", dijo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien llegó a Asunción para presenciar la reelección.

La Conmebol enfrenta grandes desafíos que incluyen la licitación de los derechos de televisación de sus principales torneos de clubes para el ciclo 2019-2022 (Copa Libertadores, Copa Sudamericana y Recopa), así como la organización de la Copa América de Brasil-2019, entre otros.

- Cuentas claras -

"Cuando asumí la presidencia de la Conmebol, prometí hacer grandes reformas: transparentar la cuentas, hacer justicia, profesionalizar la gestión, y sobre todo, generar más valor", expresó Domínguez.

"Hoy, puedo decir con gran satisfacción, que hemos cumplido todas esas promesas. La nueva Conmebol tiene cuentas claras y abiertas a todos, la casa está en orden y el fútbol sudamericano ha retomado la senda del desarrollo", remarcó.

Desde entonces, la organización deportiva realizó por primera vez en su historia licitaciones abiertas y competitivas para comercializar los activos y derechos deportivos.

El último desafío para Domínguez es que Argentina, Paraguay y Uruguay obtengan la organización del Mundial-2030, año del centenario de la primera Copa del Mundo, en 1930 en Uruguay.

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