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José Luis Alcaine, la luz de Almodóvar

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Cannes (Francia) (AFP)

Acaba de presentar en Cannes "Todos lo saben" y está a punto de rodar de nuevo con Pedro Almodóvar y Brian de Palma. El español José Luis Alcaine, veterano director de fotografía, guarda la llave para hacer creíbles las historias en el cine.

La discreción que acompaña tradicionalmente a un director de fotografía, especialmente con esta película con un elenco de peso (Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín), se quebró el miércoles cuando el director, el iraní Asghar Farhadi, le dedicó ante la prensa del Festival unas palabras: "Es uno de los mejores del mundo".

Con 155 películas en su haber y colaborador habitual de Almodóvar, Alcaine, de 79 años, muestra un entusiasmo como si acabara de debutar, acoge con los brazos abiertos la revolución digital y puede elaborar un mapa de España, según la luz. El Mediterráneo, dice, es "ideal para comedias".

Pregunta: ¿Cómo encaró el trabajo de "Todos lo saben"?

Respuesta: La película requería que no fuera una fotografía al uso, es decir, cuando el foco está en un sitio y lo demás se ve desenfocado. Es un tipo que se lleva mucho porque es bello, pero a mí me parece equivocado. Primero porque es una injusticia con los intérpretes que salen difusos y segundo porque el espectador no participa, se lo dan todo como los potitos (papillas) de bebé, en la boca.

Además, esquematizando mucho, esta es como una película de Agatha Christie. La cuestión es quién lo hizo. Si desenfocas a algunos actores, el espectador los descarta como culpables.

P: ¿Cómo puede el ojo aficionado del espectador valorar la calidad de la fotografía?

R: El espectador se tiene que creer la luz que ve. Incluso aunque no se fije, subconscientemente la luz refuerza la credibilidad de la película. Luego puede fijarse por ejemplo en la luz del sol que entra por dos ventanas: si tienen un angulo distinto, ¡es ciencia ficción!

P: ¿Cómo se ha adaptado a la revolución digital?

R: Prefiero rodar en digital que en 35 mm, aunque casi todos mis colegas dicen lo contrario. Es que además de ofrecer más posibilidades, hay algo que casi nadie comenta: aunque antes se grababa en Panavisión con objetivos estupendos, luego la calidad en muchos cines era desastrosa. Hoy en cambio hay muy poca diferencia entre una película vista en gran pantalla en Cannes y en un cine de Madrid.

P: ¿Trabaja de la misma forma con Almodóvar que con Farhadi?

R: Sí. Hay que tener en cuenta que cuando un director está en el plató, lo que le preocupa sobre todo son los actores. Esto me da mucha libertad, además de que nunca pongo pegas a un cineasta y eso lo agradecen.

A modo de ejemplo, rodé "Intruso" con Vicente Aranda. No me dijo ni pío de mi trabajo. Ocho años más tarde, la película pasó por televisión y me llamó para felicitarme. ¡Ocho años después! (risas)

P: ¿Qué luz le gusta más?

R: Si es para rodar una comedia, el Mediterráneo. Ahí, la diferencia entre la sombra y el sol es suave, es estupendo para este género, sobre todo si hay actrices bellas. Madrid o el interior del país en general es ideal para atardeceres: el horizonte es limpio, nítido, cosa que no pasa en Barcelona por la humedad.

P: ¿Y para una película de terror?

R: Son casi todas de interiores. Pero una vez grabé "¿Quién puede matar a un niño?" de Narciso Ibáñez y todo pasa de día en una playa. A mucha gente le aterrorizó porque vio que el horror podía existir en su propia vida y no hacían falta esas tonterías de recrear un sitio muy oscuro donde justo ahí se va a meter la chica. Fue un experimento muy interesante.

P: Le esperan Almodóvar y Brian de Palma.

R: Sí, dentro de un mes empiezo la siguiente de Pedro ("Dolor y Gloria") en Madrid y en noviembre mi tercera película en tres años con Brian de Palma: será en Uruguay, porque sale mucho más barato que en Estados Unidos.

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