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El partido independentista más radical decide el futuro de Cataluña

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Barcelona (AFP)

El partido más radical del independentismo en Cataluña decide este domingo si permite la elección como presidente regional del editor Quim Torra, designado como relevo por Carles Puigdemont para mantener vivo su enfrentamiento con el gobierno español.

La CUP, un pequeño partido de extrema izquierda, reúne este sábado a sus militantes para decidir si sus cuatro diputados se abstienen o se oponen a la presidencia de Torra, que prometió trabajar "sin descanso" para conseguir una república independiente de España.

La decisión se espera por la tarde. Si se abstienen, Torra podrá ser elegido en el segundo intento el lunes por 66 votos a favor de los principales partidos independentistas contra 65 del resto de fuerzas.

Sería el mismo resultado obtenido en la primera votación del sábado, en la que se requería mayoría absoluta.

Pero si se oponen, la candidatura fracasará y los independentistas tendrán una sola semana para investir a un presidente antes del 22 de mayo o se convocarán automáticamente nuevas elecciones.

La CUP, que en 2016 ya forzó la renuncia del expresidente catalán Artur Mas a favor de Puigdemont y estuvo a punto de hacer caer el gobierno de este último meses después, podría verse tentada por este escenario tras la publicación de un sondeo el viernes que les hace pasar de 4 a 11 diputados.

En juego está la recuperación de la autonomía regional, en manos del gobierno español de Mariano Rajoy desde que cesó al ejecutivo de Puigdemont como respuesta a la fallida declaración de independencia del 27 de octubre.

Rajoy intervino la administración catalana y convocó elecciones el pasado 21 de diciembre en las que los independentistas consiguieron retener una corta mayoría absoluta en la cámara regional.

Tras su inesperado éxito dentro del bloque independentista, con su Juntos por Cataluña como fuerza más votada, Puigdemont pretendió ser reelegido a pesar de encontrarse en el extranjero, pero la justicia lo bloqueó.

Finalmente encargó a Torra asumir "provisionalmente" la presidencia con Puigdemont como "presidente en el exilio" en Alemania, donde fue detenido a finales de marzo y está pendiente de un proceso de extradición.

- Seducción a la CUP -

En su discurso del sábado, el candidato aseguró que el "presidente legítimo" de Cataluña seguirá siendo Puigdemont y presentó un plan de gobierno rupturista para acercarse a los postulados de la CUP.

Se comprometió a ser leal al mandato de "construir un Estado independiente en forma de República", a recuperar algunas leyes suspendidas por la justicia española, a restablecer la red de "embajadas" clausuradas por Madrid o a iniciar la redacción de una constitución catalana.

Esta agenda le valió las reprimendas de la oposición y del gobierno español, que criticó en un comunicado su "discurso sectario y divisorio" y le advirtió de que "estará muy vigilante" a cualquier actuación ilegal.

Pero fueron insuficientes para la CUP, que criticó la sustitución de Puigdemont por Torra como un "acto de vasallaje" ante Madrid.

"Se nos presenta una candidatura para que el Estado la acepte y el rey (Felipe VI) la rubrique", terció su portavoz Carles Riera, abogando por una estrategia de desobediencia abierta a Madrid como en el referéndum ilegal del 1 de octubre o la proclamación de la independencia.

Esas acciones provocaron el procesamiento judicial de 25 líderes independentistas por rebelión y otros delitos, la encarcelación preventiva de nueve de ellos y el exilio voluntario de otros siete.

Los dos grandes partidos separatistas, el conservador PDECAT y el izquierdista ERC, fueron los más impactados y abogan desde entonces por una mayor moderación ante el rupturismo de la CUP, con solo dos dirigentes afectadas y por delitos menores.

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