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El mayo del 2018 chileno: la revolución feminista se toma la educación y la calle en Chile

Los manifestantes gritan consignas con una pancarta que dice: "Basta de medios sexistas, TV Radio o educación", contra el Gobierno durante una manifestación exigiendo el fin del sexismo y la violencia de género en la educación en Valparaíso, Chile el 16 de mayo de 2018.
Los manifestantes gritan consignas con una pancarta que dice: "Basta de medios sexistas, TV Radio o educación", contra el Gobierno durante una manifestación exigiendo el fin del sexismo y la violencia de género en la educación en Valparaíso, Chile el 16 de mayo de 2018. Rodrigo Garrido / Reutrs

Una oleada feminista sacude las aulas de Chile. Las estudiantes solicitan una reacción institucional más firme contra los casos de abuso y acoso sexual pero también un cambio estructural: una educación que deje de silenciar a las mujeres.

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“Señorita qué hace con ese escote, ¿usted vino a dar una prueba oral o a que la ordeñen?” “Hay que exigirles más a las mujeres feas porque las lindas, aunque tontas, igual encuentran marido, pero fea y tonta no hay quién la aguante”. “Señorita, hágame un favor y mejor agarre los 4 palos de (millones de pesos chilenos que cuesta) la carrera y váyase al mall”. “Cuando el hombre ve a una mujer y siente ganas de violarla, no es más que un desorden de sus inclinaciones naturales”.

Parecen sacadas de una película, de una cámara oculta o de un programa de televisión tratando de evidenciar la reacción del público al escucharlas, pero para las alumnas de la facultad de derecho de una de las universidades más prestigiosas de Chile, la Universidad Católica, estas frases consisten en vejaciones machistas tan cotidianas, que algunas afirman haberlas escrito sin darse cuenta hasta en sus apuntes. La publicación de una carta en el periódico universitario El PUClitico firmado por 127 alumnas de esa facultad pone un punto final a la cultura de normalizar los abusos de cualquier tipo en la educación y enciende aún más en Chile la mecha feminista que lleva semanas revolucionando las aulas.

Junto a la carta de las alumnas de derecho, esta tercera semana de mayo fue clave la ocupación por parte de las estudiantes del reputado liceo Carmela Carvajal de las instalaciones del emblemático Instituto Nacional, una de las más prestigiosas educaciones de secundarias públicas del país, a las que históricamente solo han podido acceder los hombres. La polémica persigue a los estudiantes del Nacional desde que se conoció la leyenda de una de sus camisetas para celebrar el último año de estudios: “Quién fuera bisectriz para partirte en dos y altura para pasar por tu ortocentro”. Y se incrementó cuando se supo, además, que se investiga el supuesto abuso de connotación sexual por parte de un alumno del liceo contra la auxiliar de limpieza, de origen haitiano.

Para las protestantes la respuesta de las instituciones educativas sobre la violencia de género es deficiente

La primera movilización partió lejos de Santiago, en la Universidad Austral de Valdivia, 850 kilómetros al sur de la capital, el pasado 17 de abril, exigiendo el fin del abuso sexual y ocupando la universidad como medida de protesta. Desde entonces una oleada de feminismo ha tomado las principales universidades del país, tan solo 10 días después se unía la prestigiosa Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y hoy en día, en el momento de escribir este artículo, son al menos 15 las instituciones educativas ocupadas a lo largo de todo el país, a las que se suman otras en paro, en una dinámica que hace difícil llevar la cuenta.

Este movimiento parte “de un malestar común que aqueja a todos los y las estudiantes del país y, en particular a las estudiantes, que tiene que ver con el conflicto que ha generado la deficiente respuesta de nuestras instituciones educacionales para abordar y hacerse cargo de la problemática de la violencia de género”, explicó a France 24 Emilia Schneider, estudiante trans, vocera de la toma de la facultad de derecho de la Universidad de Chile y una de las caras más emblemáticas de este movimiento.

“Las Universidades están todas unidas para que este tipo de situaciones pare, para que se pare de dejar a los profesores como inocentes y absueltos y se empiece a tomar responsabilidades en torno a ellos”, explicó Stefano Buscaglia, exvocero de la vocalía de Género de la Universidad de Santiago (USACH) y vocero de la Coordinadora Feminista Universitaria (Cofeu). Los escándalos sobre las situaciones de acoso en las universidades chilenas partieron hace ahora dos años, pero desde entonces muy pocos profesores o compañeros han sido sancionados.

La marcha feminista del 16 de mayo en Santiago de Chile, en imágenes
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Este clima de absolución y represalia académica hace que en muchas de las ocasiones las alumnas ni siquiera denuncien, por eso, no existe una cifra certera que refleje la magnitud real del problema. “Denunciar, de hecho, es como culpabilizador, porque al hacerlo se te expone a una situación peligrosa de que la gente te va a recuestionar, te va revictimizar”, señala Buscaglia, “esas situaciones tienen que acabarse”.

Desde la Dirección de la Oficina de Igualdad de Género de la Universidad de Chile manifiestan comprender el malestar de las estudiantes. “Yo creo que lo que estamos presenciando hoy en día es un movimiento que le está diciendo ‘basta a la violencia’ y que excede los espacios universitarios porque esto es un problema que viven o que vivimos las mujeres en todos los espacios”, explicó a France 24 Carmen Andrade, directora de dicha oficina.

Aunque afirman sentirse atados de brazos a la hora de poder implementar medidas más rigurosas debido a que, en el caso de la Universidad pública, se rige por un estatuto administrativo que está sometido a la legislación chilena.

En Chile, “no se tipifica el acoso en la relación entre profesores y alumnas, lo que está tipificado es en las relaciones laborales, por eso que nos interesan las modificaciones legales, porque hay cosas que por más que tratemos las universidades, de buscar un camino, de buscar otro, pero si no tenemos estas modificaciones legales es muy difícil que lo podamos hacer”, señala.

Esta semana el rector de la Universidad, Enno Vivaldi, se reunió con el ministro de educación, Gerardo Varela, para solicitar que se acelerara la entrada en vigor de la Ley de Universidades Estatales propuesta por el gobierno de Michelle Bachelet, donde por primera vez se reconoce la existencia de acoso sexual entre académicos y estudiantes.

Emilia Schneider: “una educación libre de sexismo que en sus contenidos no reproduzca lógicas patriarcales”

Aunque el malestar parte por los conocidos casos de abuso sexual cometidos por en ocasiones reputados y poderosos abogados y profesores, como es el caso de Carlos Carmona, expresidente del Tribunal Constitucional acusado de abuso, la protesta se amplía, toma fuerza y solicita ahora cambios muchos más profundos: los de una estructura educativa que, también, refleja la discriminación que existe en cualquier sociedad.

“Necesitamos transformaciones en nuestro sistema educativo ahora, el movimiento estudiantil viene denunciándolas hace mucho tiempo, y hoy lo que estamos llevando también a la palestra es que la construcción de la educación pública pasa y pasa de manera esencial por analizar el conflicto desde una perspectiva feminista”, señala Schneider. “Una educación libre de sexismo que en sus contenidos no reproduzca lógicas patriarcales, que en sus contenidos deje de invisibilizar el rol que han tenido las mujeres, que se deje de invisibilizar la historia de las disidencias sexuales, que se ponga al servicio también de producir conocimiento en estas líneas”, añade, afirmando que el machismo hoy lo permea todo.

“Hoy día los cargos directivos de nuestra universidad los llevan hombres, la mayoría de las líneas de investigación, la alta investigación, los doctorados, los ocupan hombres, y cuando tenemos profesoras doctoradas tampoco son digamos, potenciadas, como académicas”, señala Schneider.

Las estudiantes no tienen fecha para deponer las tomas. Pero la realidad y la política muestran que aún quedan mucho por recorrer: en el mismo momento en que miles de estudiantes se manifestaban en contra del abuso y por una educación feminista, el ministro de Educación, Gerardo Varela, pronunciaba por segunda vez en menos de dos meses un polémico comentario tildado de machista, al calificar en el Congreso de “pequeñas humillaciones” las situaciones que enfrentan las estudiantes.

“Ellas tienen la experiencia más reciente de haber transitado por universidades prestigiosas del país y haber experimentado esas pequeñas humillaciones y discriminaciones que son las que estamos llamados a solucionar", señaló el ministro, que fue corregido inmediatamente en el hemiciclo por la siguiente expositora.

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