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Netanyahu en una nube, antes de que las investigaciones lo devuelvan a la realidad

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Jerusalén (AFP)

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acumula victorias personales, del acuerdo nuclear iraní a la embajada estadounidense pasando por las operaciones en Siria, lo que de momento hace olvidar sus problemas judiciales.

En unas semanas, el presidente estadounidense, Donald Trump, cumplió los deseos de Netanyahu y se enfrentó a la comunidad internacional retirándose del acuerdo sobre el programa nuclear iraní y trasladando a Jerusalén la embajada de Estados Unidos en Israel.

El 9 de mayo, el mandatario ruso, Vladimir Putin, recibió con gran pompa al primer ministro israelí durante el desfile militar para celebrar la victoria de 1945 en la Alemania nazi.

El día siguiente, la aviación israelí llevó a cabo contra decenas de supuestos objetivos iraníes su mayor operación en Siria en los últimos 40 años, sin sufrir ninguna baja.

Netanyahu lleva más de 12 años en el poder, en dos etapas distintas, y podría superar el récord de longevidad del histórico David Ben Gurión, primer dirigente del Estado de Israel.

El lunes, el primer ministro israelí parecía en una nube durante la inauguración de la embajada estadounidense en Jerusalén, en presencia de la hija de Trump, Ivanka, y de su marido, Jared Kushner. "Es un día magnífico. Recuerden este momento. Es un momento histórico", declaró con entusiasmo.

El mismo día, unos 60 palestinos murieron por disparos israelíes en la Franja de Gaza durante una manifestación en la frontera entre el enclave palestino e Israel.

La actuación del ejército israelí contra lo que calificó de operación violenta y terrorista promovida por el Hamas islamista, el movimiento que gobierna Gaza, dio lugar al día más sangriento del conflicto israelo-palestino desde 2014, suscitando numerosas condenas internacionales.

Esas críticas no parecen haber afectado al primer ministro del gobierno más derechista de la historia de su país. Las decisiones de Trump sobre el acuerdo nuclear y el traslado de la embajada estadounidense en Jerusalén se consideran como la culminación de combates personales de Netanyahu.

- Eufórico -

La especie de euforia, que coincide con el 70º aniversario del Estado de Israel, eclipsó lo que, semanas antes, centraba la atención pública: las investigaciones por corrupción que amenazan el largo reinado del dirigente israelí.

De momento no ha sido inculpado en ningún caso, pero la policía recomendó el 13 de febrero su inculpación en dos de ellos.

El fiscal general presentará su requerimiento en los próximos meses, reavivando así las especulaciones sobre el futuro de Netanyahu.

El primer ministro, que fue interrogado nueve veces por la policía, denuncia una "caza de brujas" y afirma que permanecerá en su cargo. Una hipotética inculpación no lo obligaría a dimitir.

Según un sondeo publicado en el diario Maariv, el partido de Netanyahu, el Likud, tiene más apoyo que en las anteriores elecciones. Si se celebraran unos comicios ahora, conseguiría 36 escaños en el Parlamento, frente a los 30 que tiene actualmente.

Y Amotz Asa-El, comentarista político en el Jerusalem Post, recuerda que la encuesta del Maariv se llevó a cabo antes de los bombardeos en Siria, por lo que el próximo sondeo podría ser aún más favorable para el primer ministro.

"Creo que eso impresionó a los israelíes, tanto a la opinión pública como a los medios", dijo a la AFP. "Estaba bien planeado, tenía una estrategia detrás... Fue un éxito y no hay nada más gratificante para la opinión pública".

Las investigaciones volverán, sin embargo, a acorralar a Netanyahu.

El fiscal general decidirá probablemente a finales de 2018 o principios de 2019 los cargos por los que se imputará al dirigente. "Será inculpado, al menos por determinados cargos, y todo el mundo espera simplemente a ver lo que decide la justicia", asegura Amotz Asa-El.

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