Saltar al contenido principal

Boda real entre Meghan Markle y el Príncipe Harry, un cuento de hadas en el siglo XXI

El príncipe Harry y su prometida Meghan Markle asisten a un Servicio de Acción de Gracias en la Abadía de Westminster en Londres el 25 de abril de 2018.
El príncipe Harry y su prometida Meghan Markle asisten a un Servicio de Acción de Gracias en la Abadía de Westminster en Londres el 25 de abril de 2018. Eddie Mulholland / Reuters

La boda real entre el príncipe Harry y Meghan Markle llega derrochando originalidad y frescura. Para algunos, es sinónimo de bonanza económica mientras que para otros un insulto a la tradición. Sin embargo, nadie puede escapar a la "fiebre real".

Anuncios

Las campanas de la capilla de Saint George suenan para los recién casados en la ciudad de Windsor, a las afueras de Londres. El príncipe Harry y la actriz estadounidense Meghan Markle, contraen nupcias ante millones de espectadores alrededor del mundo.

En noviembre del año pasado, el compromiso fue anunciado a los medios de comunicación generando controversia debido a los orígenes raciales de la actriz, quién es hija de una instructora de yoga afroamericana y de un exdirector de fotografía de Hollywood de ascendencia holandesa e irlandesa.

Rachel Meghan Markle, el cual es su nombre de nacimiento, será la primera mujer birracial en formar parte de la Casa Windsor.

Los críticos más conservadores también han señalado el estado legal de Markle, que desde el año 2013 está divorciada del productor de Hollywood, Trevor Engelson. El matrimonio se disolvió tras dos años presuntamente por agendas de trabajo incompatibles.

Meghan Markle, paralelamente a su matrimonio, comenzaba a saborear el fruto de su carrera con la serie estadounidense ‘Suits’, sin embargo, la producción de la serie se llevaba acabo en Canadá, lejos de su lugar natal, la ciudad de Los Ángeles.

El inicio del cuento de hadas

Medios de comunicación británicos señalan que la relación entre el príncipe Harry y Meghan Markle comenzó a mediados del 2016, cuando una amiga en común de la pareja, Misha Nonoo, diseñadora de modas, preparó una cita a ciegas en el exclusivo distrito de Soho, en Londres, para sus amigos.

Desde aquel encuentro, el príncipe de Gales comenzó a visitar a Markle en su set de grabación de manera encubierta, lejos de los reflectores de la prensa. Sin embargo, el anonimato comenzó a desvanecerse en 2017, cuando la prensa británica logró obtener imágenes de la joven pareja.

Así como lo vivió la princesa Diana y la esposa del príncipe William, la duquesa de Cambridge, Catherine Middleton; Meghan Markle no escapó del asedio de la prensa que la acosaba día y noche hasta que el Palacio de Kensington, bajo la voz del príncipe Harry, soltó un contundente comunicado exigiendo respeto y privacidad para la joven estadounidense.

A partir de allí, la historia de amor se desarrolla para el agrado de los fanáticos de la monarquía.

El dinero detrás de la historia de amor

Este cuento de hadas en pleno siglo XXI no solo representa una esperanza en tiempo convulsionados, sino también una inyección de capital importante para Reino Unido, puesto que se espera que el acontecimiento real se traduzca en más de mil millones de euros para la economía británica.

Estas cifras aproximadas, demuestran que la monarquía está más vigente que nunca, dentro y fuera de sus fronteras.

La boda del príncipe William con Kate Middleton, obtiene los mismos resultados satisfactorios desde el punto de vista económico.

La unión eclesiástica del heredero al trono costó alrededor de 34 millones de dólares, según fuentes expertas. Mientras que la boda de su hermano tiene un costo estimado de 45 millones de dólares por motivos específicos de seguridad.

Los duques de Cambridge contaron con 1.900 invitados en la Abadía de Westminster y 300 personas en su recepción nupcial. Harry y Meghan, cuentan con una lista de más de 2.600 personas en la capilla de Saint George, ubicada en las inmediaciones del Castillo de Windsor, mientras que la recepción tiene 600 invitados confirmados.

1.200 de los invitados son ciudadanos comunes y otros 200 provienen de organizaciones benéficas apoyadas por la fallecida Princesa Diana de Gales.

Un detalle que marca la unión protocolar

Más allá de su procedencia, Meghan Markle ha demostrado durante su preparación, que su sello personal no quedará desapercibido incluso después de su boda. La familia real, cara del protocolo y la tradición, se ha dejado llevar por las nuevas generaciones flexibilizando poco a poco sus normas, como la demostración de afecto en público y la aparición temprana de la prometida en eventos oficiales.

A pesar de procedencias totalmente disonantes, la pareja tiene en común la vivencias de una familia divorciada y desestructurada, además comparten su pasión por la filantropía y los viajes.

Con Reuters

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.