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Comunidad internacional alega falta de "transparencia" en las elecciones de Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, participa en un simulacro de votación antes de las elecciones presidenciales del 20 de mayo en Caracas, Venezuela, el 6 de mayo de 2018.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, participa en un simulacro de votación antes de las elecciones presidenciales del 20 de mayo en Caracas, Venezuela, el 6 de mayo de 2018. Carlos García Rawlins / Reuters

Varios países y organismos internacionales han manifestado su rechazo a las elecciones presidenciales del 20 de mayo en Venezuela pues aseguran que no hay garantías suficientes para el ejercicio democrático.

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Venezuela es el país de la región de América Latina que más preocupación genera en la comunidad internacional. No solo por la crisis social y económica que atraviesa actualmente, y que se ha agudizado con los años, sino porque el Gobierno de turno liderado por el presidente Nicolás Maduro nunca había estado más aislado en el mapa geopolítico.

Y parece no querer dar el brazo a torcer a pesar de la situación humanitaria que ha provocado la migración de miles de venezolanos a países vecinos, y pese a que varios organismos han expresado su rechazo a la forma en que ejerce el poder y maneja las relaciones internacionales. Esto sin contar la falta de garantías que tiene la oposición en el ejercicio democrático.

El ejemplo más fehaciente de esta posición ha sido la desaprobación de las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, sobre las cuales la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU (OHCHR), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE) y el Grupo de Lima, han dicho que rechazan enfáticamente los comicios por su falta de transparencia, legitimidad y garantías.

Elecciones adelantadas en medio de una fractura de la oposición

Aunque el periodo presidencial de seis años de Maduro culminará a principios de 2019 y las elecciones para el próximo (2019-2025) debían realizarse en diciembre de 2018, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió adelantarlas para el 22 de abril a pedido de la Asamblea Nacional Constituyente, de mayoría oficialista. Sin embargo, con el fin de que coincidieran con la elección de los consejos municipales y los consejos legislativos estatales, el CNE fijó la fecha del 20 de mayo para la celebración de los comicios.

Esto ocurrió en el marco de un contexto difícil para la oposición, que quedó muy dividida tras las elecciones legislativas de 2017 donde fue derrotada con contundencia por el chavismo, y por la captura, inhabilitación política y el exilio de varios de sus líderes como Henrique Capriles y Leopoldo López. Adicionalmente, el cambio de fecha se produjo cuando había una mesa de diálogos en Santo Domingo, República Dominicana, que no llegaron a buen término por estas medidas unilaterales del Gobierno de turno.

Según Phil Gunson, analista experto de la Región Andina y de Venezuela del International Crisis Group, con esta medida el Gobierno de Maduro “descarriló las negociaciones, principalmente sobre las condiciones de las elecciones, que estaban en marcha”.

Falta de garantías y transparencia para los comicios

Además de que el CNE adelantó las elecciones, las autoridades impusieron además a principios de 2018 un proceso de reinscripción de partidos que dejó fuera de concurso político a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el grupo de coalición de la oposición, y a sus dos principales partidos: Primero Justicia, liderado por Capriles, y Voluntad Popular, cuyo líder es López.

El proceso actual no garantiza transparencia ni elecciones creíbles con la participación de todos los partidos políticos de una forma igualitaria y sin obstáculos

Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la Unión Europea.

Ante la situación y las denuncias de la oposición, la comunidad internacional comenzó a pronunciarse. El 23 de marzo, la ONU informó que no ofrecerían asistencia de observación electoral para las elecciones del 20 de mayo y unas semanas después el OHCHR, Zeid Ra'ad Al Hussein, señaló que el país sudamericano no reunía "las mínimas condiciones" para celebrar los comicios.

La UE y muchos de sus aliados también se negaron a enviar una misión de observación electoral y pidieron postergar las elecciones. Federica Mogherini, jefa de la diplomacia de la UE, dijo que “no hubo ningún acuerdo sobre el calendario electoral y el proceso actual no garantiza transparencia ni elecciones creíbles con la participación de todos los partidos políticos de una forma igualitaria y sin obstáculos".

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Durante la VIII Cumbre de las Américas, celebrada en Lima, Perú, entre el 13 y 14 de abril, buena parte de los jefes de Estado de la región dijeron que no reconocerían los resultados electorales e instaron al Gobierno de Maduro a suspender los comicios. En protesta, los gobiernos de Cuba y Venezuela declinaron asistir a la reunión.

Días después, Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, hizo un llamado a la OEA para que suspendiera a Venezuela y señaló que no iba a “haber elecciones reales en Venezuela el 20 de mayo y el mundo lo sabe. Serán unas elecciones falsas con unos resultados falsos”. Sin embargo, para excluir a Venezuela de la OEA es necesario contar con al menos 24 votos y contar con esa mayoría no es tan fácil porque los 10 países de la Alianza Bolivariana para América (ALBA) han manifestado su apoyo incondicional al gobierno de Nicolás Maduro y han señalado que reconocerán los resultados de las elecciones presidenciales, donde el sucesor de Hugo Chávez buscará reelegirse. Rusia y China también han apoyado a Maduro.

Al igual que Washington y Bruselas, más de una docena de sus vecinos hemisféricos, conocidos como el Grupo Lima, han dicho que no reconocerán el resultado de las elecciones. En la más reciente reunión celebrada en Ciudad de México, México, el 14 de mayo, los funcionarios se refirieron al tema y señalaron que en Venezuela no hay condiciones ni garantías democráticas para que hubiera "unas elecciones justas, transparentes y libres", dijo Néstor Popolizio, ministro de Exteriores de Perú.

Justamente, uno de los argumentos de la MUD para no participar en las elecciones ha sido la negativa de muchos gobiernos extranjeros a reconocer la legitimidad de los comicios.

La respuesta de Maduro ante el aislamiento internacional de Venezuela

Ante las sanciones adoptadas por EE. UU., Canadá, la UE, en su mayoría contra las principales figuras del Gobierno venezolano, y a los descalificativos como la desaprobación de las elecciones del 20 de mayo, el presidente Nicolás Maduro ha señalado en repetidas ocasiones que le tiene sin cuidado lo que digan los países aliados del “imperio norteamericano”, pues son parte de una campaña de desprestigio contra su país.

"Son amenazas inaceptables. Venezuela es un país con un expediente democrático intachable, impecable. No tiene ningún derecho ningún país, llámese Francia o Estados Unidos, a inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela ni de ningún país del mundo. Venezuela es un país soberano, tenemos nuestro sistema político y este 20 de mayo va a haber elecciones. No me importa lo que digan las élites europeas", señaló Maduro en entrevista con France 24.

Venezuela es un país soberano, tenemos nuestro sistema político y este 20 de mayo va a haber elecciones. No me importa lo que digan las élites europeas

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Maduro ha insistido en que el sistema democrático en Venezuela no tiene ninguna mancha y que en casi 19 años de la llamada Revolución Bolivariana, se han realizado con éxito y transparencia 24 elecciones. Si bien el país sudamericano cuenta con un sistema de voto electrónico, la oposición ha acusado al CNE porque la empresa Smartmatic, proveedora del software, denunció que las cifras de participación de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente fueron manipuladas.

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El presidente venezolano ha dicho que las elecciones del 20 de mayo serán históricas por la cantidad de votos que van a registrarse, y que aspira a obtener 10 millones a su favor para certificar con creces su poder y reelegirse. Los opositores dicen, por su parte, que Maduro usa el “clientelismo” para ganar votos y que muchos ciudadanos que poseen el carné de la patria, con lo cual acceden a programas sociales, bonos y cajas de comida subsidiadas por el Estado, votan por él y el chavismo.

Lo que sucederá después de las elecciones del 20 de mayo

Aunque todo parece indicar que Maduro será reelegido, quizás no haya una alta votación este domingo porque la oposición ha dicho que sus seguidores no saldrán a las calles para participar en los comicios que consideran fraudulentos. "La gente ha perdido la fe en la protesta y el voto, por eso la apatía. El venezolano está desconcertado y desesperanzado. Estamos en el peor momento de la crisis y del país", señaló a AFP el analista Juan Manuel Raffalli.

La firma Datanálisis da un empate técnico entre Maduro y Henri Falcon, opositor disidente del chavismo que se deslindó de la MUD. La firma Delphos da un 43% al presidente y 24% a Falcón, y finalmente la firma Hinterlaces dice que el 52% de los votos serán a favor del sucesor de Chávez, 22% a favor de Falcón y el pastor evangélico Javier Bertucci ronda el 20%.

La OEA se reunirá más de una semana después de las elecciones, entre el 28 y 31 de mayo, para buscar un consenso respecto a la legitimidad de los resultados y la solicitud que ha hecho Estados Unidos y otros países que siguen señalando la grave situación de Venezuela. "La crisis es tan grave que podría provocar fricciones dentro de la alianza civil-militar en el poder o un colapso social en una escala mucho mayor", asegura Gunson.

"Una solución estable y factible solo puede venir a través de negociaciones", dice Gunson, pero para eso es necesario que el Gobierno se comprometa a no repetir el fracaso de Santo Domingo y seguramente para que cumpla se "requerirá una presión internacional continua, combinada con señales claras sobre los pasos que se deberían tomar para que se levanten las sanciones", concluye Gunson.

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