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Salvadoreños vibran por ascenso de monseñor Romero a los altares

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San Salvador (AFP)

Apenas se enteró por la radio sobre la fecha de canonización del monseñor Óscar Romero, el salvadoreño Juan Ruiz viajó 30 kms en autobús hasta la catedral de San Salvador para arrodillarse frente a la tumba del pastor asesinado: "Lo tendremos en los altares", exclamó.

El papa Francisco informó este sábado que Romero, considerado la voz de los sin voz por defender a los pobres y asesinado el 24 de marzo de 1980 por la ultraderecha, será canonizado el 14 de octubre en la basílica de San Pedro de Roma, junto al papa Pablo VI (1963-1978).

"Me ha llenado de alegría la noticia, aunque no lo hubieran reconocido como santo, para nosotros aquí en el país ya era un santo porque había ofrendado su vida por los pobres", reflexionó Ruiz frente al enflorado mausoleo que tenía decenas de velas encendidas.

"Se hizo justicia, tendremos a monseñor Óscar Romero en los altares", afirmó este obrero de 41 años, de la ciudad de Cojutepeque, al este de San Salvador.

Para Ricardo Lemus, la canonización de Romero representará "el triunfo de la verdad sobre la mentira".

"El 14 de octubre para mi será la fecha más histórica de las que hemos vivido porque vamos a tener en el país y en el mundo a alguien que nos va a representar como un santo", resumió Lemus, de 45 años.

Por denunciar la injusticia social y la represión militar, Romero fue abatido de un disparo en el corazón el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa en la capilla del hospital de cancerosos La Divina Providencia, en el norte de San Salvador.

Su asesinato atribuido por la ONU a la ultraderecha conmovió al mundo, polarizó aún más a la sociedad salvadoreña e hizo estallar la guerra civil que duró 12 años (1980-1992) y cobró la vida de al menos 75.000 personas.

- Milagros -

Después de ser beatificado el 23 de mayo de 2015, la última etapa para elevar a Romero a los altares fue la aprobación el 7 de marzo pasado de un decreto del papa que reconoce un milagro atribuido a la intercesión del monseñor.

Durante una vigilia la noche del viernes al sábado, el Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, destacó que Romero hizo "un gran milagro" al salvar la vida de Cecilia Maribel Flores de Rivas y a su hijo Luis Carlos.

El caso se remonta a mayo de 2015, cuando Cecilia, embarazada de su tercer hijo, presentó preeclampsia con una subida de presión arterial y le fue practicada una cesárea de emergencia pues la vida de su hijo estaba en riesgo.

Posteriormente, la mujer empeoró de salud y fue llevada a un hospital del Seguro Social en donde los médicos tras inducirle un coma le diagnosticaron Síndrome de HELLP.

Ante el complicado cuadro clínico, Escobar recordó que uno de los médicos, que es ateo, le dijo al esposo de Cecilia Maribel, Alejandro Rivas, "si tú crees en algo es el momento de pedir (por su vida) nosotros no podemos hacer más".

En su casa, Alejandro tomó una biblia para rezar y en ella encontró una estampa de Romero que tenía inscrita una oración para pedir su intercesión por un milagro.

En forma sorprendente al siguiente día, Cecilia Maribel se recuperó.

También rezando ante la tumba de Romero, Gladis Romero, de 57 años, da fe de haber recibido hasta tres milagros del pastor asesinado.

"Vengo a dar gracias a monseñor porque me hizo tres milagros: primero me sanó del azúcar que me habían detectado en la sangre, luego salvó a una nieta de que le retiraran parte del intestino, y en tercer lugar me devolvió a mi esposo que había caído en adulterio y se había perdido durante tres días", relató.

A pesar de los milagros, Gladis reprocha que en su familia de ocho hermanos, solo dos son seguidores de monseñor Romero.

"Me da tristeza con mis hermanos, porque no quieren a monseñor, por eso vengo a pedirle perdón a él", explicó la mujer que el 30 de marzo de 1980 estuvo en el funeral del arzobispo.

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