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Claves del segundo debate presidencial en México

El candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, Ricardo Anaya del Partido Acción Nacional, José Antonio Meade del Partido Revolucionario Institucional y Andrés Manuel López Obrador del Movimiento Nacional de Regeneración posan en Tijuana, durante el debate electoral, el 20 de mayo de 2018.
El candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, Ricardo Anaya del Partido Acción Nacional, José Antonio Meade del Partido Revolucionario Institucional y Andrés Manuel López Obrador del Movimiento Nacional de Regeneración posan en Tijuana, durante el debate electoral, el 20 de mayo de 2018. Reuters

Los candidatos hablaron sobre el comercio, la migración y sobre todo de Estados Unidos. Será en julio cuando los mexicanos decidan quién les representa mejor en estos temas.

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En todos los televisores mexicanos pudo verse este domingo un nuevo debate de cara a las elecciones presidenciales del próximo primero de julio, esta vez dirigido por los moderadores y periodistas Yuriria Sierra y León Krauze.

Se trató de la segunda y penúltima contienda dialéctica, antes de que unos 89 millones de ciudadanos acudan las urnas para elegir a un presidente, diputados, senadores, alcaldes, ocho gobernadores y el jefe de Gobierno de Ciudad de México, entre otros 3.400 cargos más.

Pero no solo los televisores nacionales estuvieron sintonizados con el futuro del país. También lo vieron todos los mexicanos que están fuera de su México natal y que fueron protagonistas del debate.

La migración, tanto de los llamados ‘dreamers’ como de aquellos que cruzan diariamente las fronteras, fue uno de los temas. Otros más fueron el comercio, las drogas y el crimen que se deslizan por las aduanas, y por supuesto la relación con el vecino Estados Unidos.

Esto fue lo que dijeron los cuatros candidatos este 20 de mayo, a saber, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador del Movimiento Regeneración Nacional (43% de intención de voto); el joven derechista Ricardo Anaya del Partido Acción Nacional (24% de intención de voto); el exsecretario de Hacienda y representante del PRI, José Antonio Meade (16% de intención de voto); y el candidato independentista Jaime Rodríguez Calderón (2% de intención de voto), porcentajes según la encuesta de la consultora IPSOS revelados el 17 de mayo.

¿Cómo enfrentarse a Estados Unidos?

El líder de los sondeos de intención de voto, Andrés Manuel López Obrador, dijo que hasta ahora los gobernantes mexicanos “no han tenido autoridad moral y no han tenido autoridad política” hacia Estados Unidos.

El candidato afirmó que logrará el respeto del país porque, entre otras cosas, coincide con Donald Trump en que el Gobierno es corrupto y los salarios deben aumentar. Sobre el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos, México y Canadá aseguró que no habrá “guerra comercial”.

“Quiero una relación de amistad con Estados Unidos, pero no de subordinación ni sometimiento. Somos un país libre”, afirmó López Obrador.

Por su parte, el conservador Ricardo Anaya, que le sigue en intención de votos, prevé “diversificar y replantear la relación con Estados Unidos para que se le pueda “exigir reciprocidad”. “Voy a defender el interés nacional y actuaré con dignidad, firmeza y respeto mutuo”.

¿Qué hacer para remontar la economía mexicana?

El candidato Jaime Rodríguez Calderón apostó por “proteger el campo”, al igual que hace Estados Unidos, y bajar los impuestos, especialmente sobre la gasolina. “Potenciar y subsidiar el campo para competir en las economías del mundo, sin entregarse a las empresas extranjeras”.

Para José Antonio Meade y Ricardo Anaya, el foco está en cambio en crear un “plan nacional de infraestructuras para ser competitivos en el país”. “Mejores carreteras y puertos para que ayude al comercio”, declaró Meade. “Solo diez estados se benefician de eso y queremos que sea para todo el país”, explicó Anaya.

Seguridad fronteriza y crimen transnacional

Casi todos los aspirantes coincidieron en señalar a la corrupción política como responsable. López Obrador fue el primero en servir este argumento, al decir que “la violencia no se puede combatir con violencia, la estrategia del PRI ha sido fallida”, sino que se debe combatir “con bienestar, empleos y paz, y que no haya ladrones, pero no solo callejeros, sino de cuello blanco, el político corrupto”.

Siguiendo esa línea, Calderón aseguró que esa corrupción está en las aduanas y que eso “se termina con sanciones más contundentes”. Unas aduanas por las que Meade, como exsecretario de Hacienda, tuvo que defenderse porque hasta ahora siguen sin estar blindadas, pero se comprometió a, en su "primer año de gobierno” instalar una tecnología que detecte hasta las balas.

Meade exigirá "al Gobierno de Estados Unidos para que las armas no entren, porque la delincuencia no es solo narcotráfico o trata de personas, y pasa por tener un código penal único que tendríamos que lograr” tanto con Estados Unidos como los países centroamericanos.

La lucha contra las drogas

Sobre los opioides o la heroína, López Obrador respondió corrupción, en el sentido de que si hay dinero, se producen alimentos, se generan empleos, hay bienestar y todo se destina al "cambio". "La gente más pobre siembra amapola porque no tiene para comer y dice: 'si voy a la cárcel, al menos tendré comida".

Si Calderón expresó que las adicciones se resuelven educando y potenciando la economía de las familias, al joven Anaya le tocó la parte más dura: ¿legalizar o no la marihuana, cómo han hecho algunos estados de Estados Unidos?

El candidato del PAN respondió que se debe abrir un debate en el país sobre ello, "sin prejuicios ni criterios técnicos", pero no cree que "legalizar una droga resuelva los problemas de violencia en México".

Mirar más hacia la otra frontera, la del sur

El hueso duro de roer y que ocupó gran parte del debate electoral fue la inmigración. La de los 'dreamers' de Estados Unidos, pero también la de los otros mexicanos y ciudadanos centroamericanos, esos vecinos que tocan a la puerta del sur, que no tiene tanto protagonismo como la del norte.

El candidato Meade fue el más reservado y distante se mostró ante el tema. Dijo que "mucha de esa migración implica lavado de dinero y abuso y vulnera nuestra seguridad, por eso hay que encontrar un equilibrio entre un migrante que se busca la vida y otro que alienta a bandas de delincuencia". Para eso, afirmó que la iglesia podría ayudar en "ese esfuerzo".

Un esfuerzo que se aplicaría también para aquellos mexicanos expatriados y sobre todo los jóvenes que se ven tentados a marcharse por la brecha de oportunidades entre estados.

Por su lado, López Obrador insistió en que debe haber una cooperación, "convencer al Gobierno de Estados Unidos y ponernos todos de acuerdo, con los gobiernos de Centroamérica -Guatemala, Honduras y El Salvador- para resolver el problema".

Es ahí, en esa frontera sur, donde Calderón se fijó y se comprometió a dar empleo e infraestructuras para contener el sur del país.

Las palabras que los llevarán al tercer debate

Andrés Manuel López Obrador: “Vamos a ganar la elección y sacaremos a nuestro querido México del atraso. Tenemos muchos recursos naturales. Lo dije y lo repito, tenemos a un pueblo extraordinario. Solo nos falta un buen gobierno, pero pronto lo habrá y podremos gritar: ¡Viva México!”.

Ricardo Anaya: “Sí se puede y lo vamos a lograr”.

José Antonio Meade: “Frente a las urnas vamos a escoger qué queremos para el país y nuestras familias. Escogeremos entre futuro y pasado. No tengo ninguna duda, el mejor candidato soy yo”.

Jaime Rodríguez Calderón: “Ellos tresrepresentan lo mismo. Nosotros representamos la libertad, el origen de la pobreza y la hemos vencido de forma personal. Soy el único aspirante que lo ha hecho, mi mamá que no sabe escribir y es mi héroe. Denme la oportunidad de ser su presidente”.

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