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Oscar Ewolo, entre el amor por el fútbol y la llamada de Dios

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Lorient (Francia) (AFP)

Como todos los domingos, durante una hora y media, Oscar Ewolo arenga, anima, gesticula, se mueve de un sitio a otro, suda, lo da todo... pero más que como futbolista profesional lo hace como pastor en la iglesia evangélica donde predica.

Desde fuera, se ve una vieja nave industrial rodeada de edificios en un barrio popular al este de Lorient (noroeste de Francia). Nada haría pensar en una iglesia si no fuera por la pancarta azul con letras doradas colgada en la fachada: "Centro cristiano Cristo refugio para todos", el movimiento fundado por el excentrocampista del Amiens, Lorient, Brest y Laval.

Todos los domingos, a las 14h00 locales, solos o en familia, jóvenes y mayores, vestidos de domingo o de manera más informal, los fieles acuden para asistir a tres horas de culto, a veces más.

Allá van a rezar, cantar, acompañar con palmas a una coral con aires de gospel. Durante las lecturas o el sermón, el público asiente con los protocolarios 'amén' y 'aleluya'. Pero, sobre todo, muchos acuden para escuchar al 'apóstol' Oscar Ewolo, de 39 años.

- Adiós al rap y al baile -

Con traje y corbata, recorre la tarima lanzando oraciones sin apenas notas, con la desenvoltura de quien encontró el camino hace mucho tiempo, a los 19 años, cuando debutaba en el fútbol profesional.

Tras la conversión de su madre, "me dieron una Biblia, comencé a leerla y a partir de entonces di el paso de ir a una iglesia. Fue algo personal y me conmovió, viví una experiencia sobrenatural que me llevó a aferrarme hasta hoy y a unirme al Señor".

Una conversión tan inesperada como radical.

"Lo que experimenté era tan profundo que enseguida comencé a hablarlo con mi entorno. Desde el entrenador, al presidente, a los jugadores, todo el mundo estaba al corriente", recuerda.

Ese paso supuso poner fin a las groserías, al rap, al baile... Un cambio radical.

"La gente que me conocía se dijo entonces que era por unos meses, que se me pasaría... pero sigo estando aquí", sonríe.

En el ámbito del fútbol, como en la vida, "existen los escépticos, los que se oponen, los que están muy contentos porque ellos también se identifican con esta dicha. Pero en su mayoría lo recibieron de buena manera", añade el pastor.

Líder en la cancha, el mediocentro se convierte también en líder del vestuario y fuera. Sus dos vocaciones se mezclan.

"Hay muchas semejanzas. Como centrocampista es un trabajo en la sombra, pero en un puesto clave. Corría mucho, tenía que recuperar balones, pasarlos. Tenía que hablar todo el tiempo, también hacía un trabajo de motivación. Esas cosas, me las vuelvo a encontrar en mi confesión de fe", resume.

Numerosos compañeros e incluso rivales se dirigen a él para rezar juntos: Bruno Grougi y Nolan Roux en Brest, André-Pierre Gignac en Lorient...

A veces, incluso, organiza salidas nocturnas de otro tipo diferente al que suelen protagonizar los futbolistas: distribución de la comida no distribuida en el avión de regreso de un partido entre mendigos a los que invita al fútbol.

Aún hoy, ya retirado de las canchas desde 2013, reza regularmente con otros jugadores, a veces por teléfono.

- Una carrera guiada por Dios -

A partir de "2009 o 2010 comencé a ejercer como pastor. Pensaba en acabar mi carrera de futbolista antes de comenzar el ministerio pastoral, pero me cogieron un poco a contrapié", admite.

Dios y el fútbol no siempre cohabitaron bien, aunque siempre ganaba el primero.

"Mis decisiones las tomé constantemente en función de mi ministerio. La gente no lo entendía, incluso mi agente. ¡Se tiraba de los pelos!", como cuando Ewolo rechazó una suculenta oferta para jugar en Catar, en la que le ofrecían dos millones de euros por dos años.

"Sé que no es el dinero lo que hace feliz a la gente, porque lo vi durante mi carrera. He visto (a jugadores) echarse a perder, fracasar", asegura.

"¿Pero el sistema permite a los jugadores mantenerse lúcidos", se pregunta el pastor, que sueña con crear una estructura para impartir en los jóvenes "consejos deportivos, pero también valores de vida".

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