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Escenas apocalípticas en el campo de Yarmuk, reconquistado por el régimen sirio

3 min
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Yarmuk (Siria) (AFP)

Un paisaje apocalíptico se extiende desde el campo de Yarmuk al barrio de Hajar Al Aswad, en Damasco, donde los soldados sirios disparan al aire para celebrar la victoria en una batalla contra los yihadistas.

Los edificios atestiguan la intensidad de los combates, comprobó un corresponsal de la AFP durante una visita organizada para la prensa por el ministerio de Información.

En algunos lugares, montones de hormigón y de piedra bloquean completamente el paso de los peatones. Los pocos vehículos que han intentado lo imposible entre los amasijos de ruinas se han visto obligados a dar marcha atrás.

En algunas zonas se siguen avistando humaredas que emanan de algunos inmuebles y vehículos aún en llamas.

Los combates estuvieron marcados por los bombardeos aéreos y los disparos de artillería que dejaron 250 muertos entre las fuerzas prorrégimen, contra 233 yihadistas y más de 60 civiles fallecidos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que cuenta con una red de informadores en el país.

En medio del caos, los soldados sirios, agotados y cubiertos de polvo, se tumban a descansar en el suelo. Uno de ellos tiene la mano ensangrentada.

En el "barrio 30" del campo de Yarmuk, otros soldados que penetraron en el lugar tras la derrota del grupo Estado Islámico (EI), afirman felices que esperan que la paz y la seguridad vuelvan por fin y de forma definitiva a Damasco, plaza fuerte del régimen.

"Era la última batalla. Me siento muy feliz", indica a la AFP el teniente Mohsen Ismail.

"Damasco volverá a ser como antes. Espero que olvidemos estas horas de obuses y de sangre. La victoria nos hará olvidarlo todo", añade este responsable militar de 22 años.

- 'Dormir tranquilos' -

El régimen de Bashar Al Asad anunció el lunes que controlaba "totalmente" Damasco y sus alrededores por primera vez desde 2012, tras haber expulsado a los yihadistas del EI de su último reducto en la capital siria, tras un mes de ofensiva.

La televisión estatal retransmitió, a primera hora de la tarde, imágenes de soldados disparando al aire y enarbolando banderas sirias para marcar la victoria.

"Ayer [domingo] estábamos asaltando un edificio. Cinco de mis compañeros fueron abatidos por francotiradores", cuenta Mohsen Ismail.

"La batalla aquí fue distinta a cualquier otra. Contaron mucho más con los suicidas, que se inmolaban al verse rodeados para no rendirse", agrega.

"Cuando llegué de Jobar [otro barrio de Damasco] y vi todo eso, me dije que no saldría vivo".

El teniente asegura que escapó por poco a la muerte. "Estaba con un oficial en medio de un complejo de edificios que acabábamos de conquistar. A mi compañero lo mató un francotirador que, después, estuvo apuntando durante una hora contra la columna tras la cual me había escondido".

"Sentí que estaba viviendo los últimos momentos de mi vida antes de que otros soldados lograran sacarme de mi escondite", cuenta.

Según Wissam, otro soldado, de unos veinte años, la dificultad de la batalla residía en que las calles eran muy estrechas y en lo pegados que estaban unos edificios de otros, además de los numerosos francotiradores.

Pero lo más importante, según él, "es que la gente pueda ahora dormir tranquila".

La toma del último bastión del EI en Damasco corona una serie de conquistas territoriales en la capital y en sus inmediaciones en los últimos meses.

Antes de que estallara el conflicto sirio, en 2011, unas 160.000 personas vivían en Yarmuk, el mayor campo de refugiados palestinos de Siria, pero en la actualidad solo viven allí varios centenares de ellos.

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