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Nuevo Gobierno en Italia: el espectro de una nueva crisis de deudas

Una pantalla de computadora en Roma muestra la deuda italiana aumentando en tiempo real, el pasado 15 de febrero de 2018.
Una pantalla de computadora en Roma muestra la deuda italiana aumentando en tiempo real, el pasado 15 de febrero de 2018. Filippo Monteforte / AFP

“Bajar los impuestos y aumentar considerablemente los gastos públicos”. El programa económico del nuevo Gobierno italiano estremece a Europa, sobre todo a Alemania. Algunos economistas temen un escenario al estilo griego.

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Nuevo Gobierno, nuevo proyecto político: las medidas anunciadas por la coalición populista conformada por el Movimiento 5 estrellas de Luigi di Maio y de La Liga (antes ‘Liga Norte’) de Matteo Salvini, estremecen al resto de la escena europea, sobre todo teniendo en cuenta la deuda que tiene Roma: 2.300 millones de dólares.

Si el Movimiento 5 estrellas y la Liga realmente ponen en práctica su programa “bajar los impuestos y aumentar considerablemente los gastos públicos”, como lo detalla François Escalle, antiguo concejal del Tribunal de cuentas, especialista en finanzas públicas y presidente de la página especializada Fipeco, hay un riesgo de que se agrave el déficit italiano, aumente la deuda y los mercados entren en pánico. “Si lo acreedores se asustan, las tasas podrían aumentar y la carga del interés (el costo total de los intereses), ya elevada, podría seguir aumentando, explica el economista. Estos últimos días, las tasas han empezado a aumentar y podrían seguir subiendo mucho, mucho más, como en 2012”, punto más fuerte de la crisis de las deudas soberanas, cuando Grecia estuvo a punto de declararse en bancarrota a causa de las tasas de interés inauditas. Entonces François Escalle no afirma nada con certeza.

La liquidez de los mercados se puede medir principalmente a través del indicador de “spread”: la distancia, en español, entre dos tasas; en este caso, las de Italia junto a las más débiles de la zona del euro, y las que le fueron acordadas al Gobierno alemán. En este momento, el spread entre las tasas italianas y alemanas es de 173 puntos de base. Lo que significa que si Alemania toma un préstamo con una tasa del 1%, Italia lo toma a una tasa de 2,73%. Su deuda le cuesta entonces casi tres veces más. “Y esto puede ir mucho más lejos, previene François Escalle. En 2011, el spread superó los 500 puntos de base”.

Italia, a merced de la buena voluntad alemana

Tras la crisis de las deudas soberanas, entre finales de 2009 y 2012, la zona del euro se plegó mas no se rompió. Para salvar a Grecia, la Unión europea (UE) se armó de una herramienta, una especie de arma de último minuto contra los mercados financieros: los OMT (Outright Monetary Transaction, que podría traducirse como “operación de mercado abierto” o “total”), un “dispositivo del Banco Central Europeo (BCE) para poder comprar de manera ilimitada los préstamos de un país en problemas de la zona del euro”, explica François Escalle.

De esta manera, no es necesario endeudarse dentro de los mercados financieros sino ante el BCE. La simple creación de esta herramienta en 2012 fue suficiente para tranquilizar los mercados. “Cuando Mario Draghi (el presidente de la BCE) anunció la creación de las OMT y que el BCE haría todo lo posible para salvar un país en problemas, esto le puso un final a la crisis”, recuerda el exconsejero del Tribunal de cuentas.

Pero, para que un país pueda beneficiarse de este programa es necesario que llame al antiguo Fondo de Rescate Europeo (FESF), enseguida reemplazado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES), y que haya aceptado las condiciones restrictivas de saneamiento de sus finanzas públicas. Sin embargo, “¿aceptaría la nueva coalición italiana esta sumisión?”, pregunta François Escalle. “No es seguro”, se responde.

Tampoco es seguro que Alemania, para quien el tratado que establece el MES estipula que debe ser consultada en caso de prestar asistencia a un país en problemas, acepte ayudar al Gobierno italiano si continúa con lo que François Escalle llama sus “errores presupuestales”. “En Europa del Norte, las reglas presupuestales de la UE (el respeto del 3% del déficit, la proporción deuda/PIB mantenida sobre el 60%) se toman muy en serio. El riesgo es que los países del Norte (Alemania, Países Bajos…) se niegan a intervenir si Roma no está dispuesta a regresar a una posición más ortodoxa. La brecha entre Europa del Norte y Europa del Sur está creciendo”, se lamenta.

El principal riesgo, en cuanto a la deuda italiana, reside entonces en la posibilidad de que el BCE no pueda intervenir, por falta de acuerdo entre los Estados miembro, con Alemania a la cabeza. “Y si los mercados siguen mi razonamiento, continúa François Escalle, deducirán que el MES no puede funcionar y que resurgirá el riesgo de que la zona del euro estalle. Lo que va a suceder es preocupante. Puede ser muy violento y muy rápido”.

“Desde el punto de vista del déficit, Italia está en una zona razonable”

A pesar de las apariencias, –la deuda pública italiana equivale al 131,8% de su producto interno bruto (PIB) a finales de 2017, es decir, la peor proporción deuda/PIB justo después de Grecia (178,6%) y delante de Portugal (125,7%)– la situación presupuestal italiana no es tan peligrosa, como lo explica François Escalle: “Italia ha hecho muchos esfuerzos, incluso antes de la crisis de las deudas soberanas ya había reducido considerablemente su déficit. En 2012, sus socios la llevaron a reducir aún más su déficit a través de fuertes aumentos de los impuestos obligatorios”. Resultado: Italia puede, hoy en día, enorgullecerse de un déficit inferior al de Francia, con 2,3% en 2017 frente a un 2,7% en el Hexágono.

Es más, si el reintegro de los intereses de la deuda no pesara tanto en su presupuesto, Italia sería incluso beneficiaria. “Con un déficit del 2,3% y una carga de intereses que representa 3.8 puntos del PIB, Roma tiene, en realidad, un excedente con una altura de 1.5 puntos”, detalla François Escalle. Francia no puede decir lo mismo, ya que está estructuralmente en déficit. “Desde el punto de vista del déficit, Italia está en una zona razonable. En todo caso, hoy en día, antes de cualquier nuevo programa de gobierno, el país está en una situación sana”, concluye el ex consejero del Tribunal de cuentas.

El problema es precisamente el nuevo programa de Gobierno. Luigi di Maio y Matteo Salvini encontraron una plataforma común que involucra el fin de las políticas de austeridad vigentes en Italia. No son los únicos: François Hollande en Francia y Alexis Tsipras en Grecia también hicieron campaña prometiendo ir en contra de la ortodoxia presupuestal europea. Esto antes de renunciar en la práctica.

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